Las protestas que desde hace tres semanas se realizan cada viernes en Tegucigalpa reflejan un creciente descontento con el Gobierno de Nasry Asfura, a menos de ocho meses de haber iniciado su gestión. Uno de los principales reclamos es contra las reformas aprobadas a la Empresa Nacional de Energía Eléctrica, que los manifestantes consideran encaminadas a privatizar la estatal. Las antorchas vuelven a las calles como una expresión del descontento en contra de las políticas del Gobierno de Nasry Asfura. Quienes participan aseguran que continuarán con estas acciones hasta que escuchen sus demandas.
El agua también forma parte de las exigencias. Los manifestantes rechazan una eventual participación de la empresa estatal israelí Mekorot en el sistema de la capital y exigen que este recurso permanezca bajo control público. A estos reclamos se suman el alto costo de la vida, la precariedad en salud, la inseguridad y la exigencia de eliminar las ZEDE. Los manifestantes señalan al Gobierno de favorecer los intereses de las élites económicas.
Los manifestantes advierten que mantendrán la presión desde las calles mientras sus demandas no sean atendidas. Una movilización que busca convertir el descontento social en presión directa sobre las decisiones del Gobierno. Daniel Sierra, Tegucigalpa. hjb/msm