El mercado del automóvil está cambiando. Frente a la compra tradicional de un vehículo nuevo , cada vez más conductores recurren a modelos de segunda mano buscando reducir el desembolso inicial y aprovechar automóviles que todavía pueden acumular muchos kilómetros. Este fenómeno también encaja con los principios de la economía circular: mantener, reparar, reacondicionar y actualizar un vehículo permite aprovechar durante más tiempo los materiales y componentes empleados en su fabricación, retrasando su sustitución. A ello se suma un factor tecnológico.
Los sistemas modernos de diagnóstico permiten conocer con mayor precisión el estado de un automóvil y anticipar determinados problemas antes de que terminen provocando averías más costosas. La tecnología permite detectar problemas antes de que sean graves Durante años, buena parte del mantenimiento dependió de revisiones periódicas y de la experiencia del mecánico . Los vehículos actuales incorporan numerosos sensores y sistemas electrónicos capaces de registrar continuamente el funcionamiento de distintos componentes. El diagnóstico electrónico y las herramientas de mantenimiento predictivo permiten detectar anomalías con antelación, facilitando reparaciones antes de que el daño se extienda a otras partes del vehículo.
Eso puede contribuir a prolongar la vida útil de motores, sistemas eléctricos y otros elementos mecánicos. Por este motivo, el kilometraje deja de ser el único indicador importante a la hora de valorar un automóvil usado. Su historial de mantenimiento y el cuidado recibido durante los años anteriores resultan igualmente relevantes. Reparar un coche también forma parte de la economía circular La economía circular intenta reducir el modelo basado en fabricar, utilizar y desechar productos.
Aplicado al automóvil, significa mantener los vehículos en circulación durante más tiempo, reparar componentes cuando sea posible y utilizar piezas reacondicionadas en lugar de sustituir continuamente conjuntos completos. También existe un mercado internacional de vehículos que pueden necesitar diferentes niveles de reparación. Las subastas estadounidenses, por ejemplo, ofrecen automóviles y vehículos comerciales con información sobre su kilometraj e, estado y posibles daños antes de realizar una compra. Este tipo de mercado permite que unidades que de otro modo podrían terminar fuera de circulación tengan una segunda vida después de ser reparadas. © Magnific El historial puede importar más que el kilometraje Comprar un vehículo usado exige analizar mucho más que su precio.
El estado de los frenos, neumáticos, motor, carrocería y sistemas electrónicos puede modificar considerablemente el coste real de la operación. También resulta fundamental revisar la documentación y disponer, cuando sea posible, de un historial completo de mantenimiento. Un automóvil con muchos kilómetros pero correctamente mantenido puede resultar una alternativa más fiable que otro con menor kilometraje y revisiones irregulares. La disponibilidad de repuestos y talleres especializados también influye en los gastos que tendrá el propietario durante los siguientes años.
Gasolina, híbridos y diferentes tipos de carrocería La elección del vehículo también depende del uso previsto. Los motores pequeños pueden resultar adecuados para trayectos urbanos, mientras que motorizaciones de mayor cilindrada pueden responder mejor a determinados usos intensivos o recorridos por carretera. En cuanto a las carrocerías, los SUV continúan atrayendo compradores por su espacio interior y posición de conducción, mientras que los compactos mantienen ventajas para quienes circulan principalmente por ciudades. Los vehículos híbridos también forman parte cada vez más del mercado de ocasión, aunque en estos casos conviene comprobar especialmente el estado y mantenimiento del sistema de baterías. © Magnific Las restricciones ambientales añaden una nueva variable La evolución de las zonas de bajas emisiones obliga además a tener en cuenta la clasificación ambiental antes de comprar determinados vehículos antiguos.
Un coche puede estar en excelentes condiciones mecánicas y, al mismo tiempo, encontrar restricciones de circulación en determinadas ciudades. Por eso, el mercado de segunda mano ya no depende solamente de precio, kilometraje y fiabilidad. La tecnología disponible, los costes de mantenimiento, las restricciones ambientales y el potencial de reventa forman ahora parte de la ecuación. Alargar la vida de los vehículos puede reducir residuos y aprovechar mejor los recursos utilizados en su fabricación.
Pero para conseguirlo, la clave continúa siendo la misma: conocer el estado real del automóvil antes de comprarlo y mantenerlo correctamente durante toda su vida útil. Fuente: Investigación y Desarrollo.