McNulty desata la locura en Estados Unidos y se proclama nuevo campeón del mundo

McNulty desata la locura en Estados Unidos y se proclama nuevo campeón del mundo

33 años después de que Lance Armstrong lograra el título mundial en ruta para Estados Unidos en Oslo (Noruega) ante Miguel Indurain, el estadounidense Brandon McNulty (28 años) ha dado la gran sorpresa y se ha proclamado nuevo campeón del mundo en Montreal (Canadá), después de una carrera de supervivencia. Sí, ha sido preciosa, pero también un auténtico reto para los ciclistas, que se han agarrado como han podido al manillar y han soportado como han podido los calambres en sus piernas y el agotamiento general tras un esfuerzo titánico de 273,4 kilómetros. McNulty tuvo el acierto de esta con el grupo de los elegidos, probar fortuna, atacar a todos sus rivales, dejarse la vida en el esfuerzo, tener buenas piernas y contar con esas dudas que se generan en los grupos de ciclistas que dan alas a los valientes. En un Mundial sin Pogacar, el arcoiris lo volverá a vestir la próxima temporada el UAE Team Emirates.

Y lo que son las cosas, Brandon, que no ganaba desde hacía un año ha vuelto a ganar en un terreno de juego que ya conocía y en el que ya levantó los brazos en señal de victoria. Fue el año pasado, en el Gran Premio de Montreal, cuando Pogacar le dejó ganar en un gesto que dio la vuelta al mundo. Hoy,McNulty, el más valiente de una potente selección de Estados Unidos, con Jorgenson o Simmons como hombres más destacados, fue más fuerte que los grandes favoritos. Nadie contaba con el ciclista de Phoenix y a la hora de la verdad se ha colgado una medalla de oro que tenía grandes pretendientes.

El belga Remco Evenepoel, tras ganar la crono, buscaba un doblete que nadie había logrado en una cita mundialista, el francés Paul Seixas quería a sus 20 años ser el más joven en ganar un Mundial, el neerlandés Mathieu Van der Poel quería ganar por su abuelo, Raymon Poulidor, 2º en el Mundial de 1974 por detrás del caníbal Eddy Merckx, y Tom Pidcock buscaba un triplete de otra época, después de ser ya campeón del mundo de mountain bike y de ciclocross. Pero los astros se alinearon para McNulty que se la jugó y acertó. Atacó a 33 kilómetros de meta. Su diferencia no fue nunca muy excesiva y el suyo era el enésimo enésimo intento.

En una carrera tan largas, varias parecían las balas ganadoras, pero solo la de McNulty dio en el blanco. Van der Poel y Van Aert parecían los máximos candidatos durante muchos kilómetros. Pidcock fue de los más combativos y tenaces más adelante. Francia endureció el ritmo todo lo que pudo pensando en Paul Seixas y Remco Evenepoel iba y venía.

Hacía la goma, hasta que esta se rompió y ser iba para atrás. McNulty -4º en la prueba de la contrarreloj en Montrreal- resistió todas las embestidas de unos perseguidores que en los kilómetros finales parecían que lo tenían a tiro, que le iban a echar el lazo, pero Brandon creyó en él. No se rindió y acabó ganando un oro que nunca olvidaré, en el mejor cierre que podía tener un Mundial para recordar.

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