Hay un argumento prácticamente incontestable para concederle el Balón de Oro a Lamine Yamal: ha ganado los duelos colectivos a todos sus adversarios para el galardón esta temporada. Es un premio individual en un entorno colectivo. No se puede olvidar. Ni separar.
Esto no es tenis. Ni la Bota de Oro. Si fuera por goles ganaría Kane, pero ya se ha llevado el premio por goleador. No es trofeo a los máximos realizadores.
Es a quien ha sido el mejor del mundo en ese periodo. Y títulos gordos hay tres: Ligas, Champions y Mundial. Y eso debe pesar, además de la aportación individual al colectivo. Lamine se ha impuesto siempre a Mbappé para este Balón de Oro y en su carrera.
La diferencia de duelos entre los dos es muy clara: de las 11 veces que se han enfrentado, el jugador del Barça y de la selección le ha ganado en 9. Pero lo superó la pasada temporada de forma repetitiva tanto en LaLiga como en el Mundial, en enfrentamientos directos. A Dembélé lo ha vencido en el Mundial cuando España eliminó a Francia. A Kane lo superó en su día en la final de la Eurocopa, en un 4-1 en Montjuïc y en Wembley el sábado.
Con Messi pudo en la final, pero el argentino estuvo en el último partido de la Copa del Mundo, algo que no lograron ninguno de los otros rivales de Lamine. Salvo sus compañeros de equipo. Ahí está Rodri, que llevó a cabo un excelente Mundial o Fabián, que además ganó la Champions con el PSG o Cubarsí, elegido el mejor joven del campeonato. Pero con el resto, Lamine ha superado a todos. ¿Qué más tiene que hacer?
No se entiende. Se le acusa de que no hizo un buen Mundial. No es cierto. La mayoría de los laterales que se encargaron de marcarlo acabaron siendo sustituidos, pero además estuvo a un notable nivel.
No fue el número uno del campeonato, pero de ahí a que no estuvo a la altura hay mucho trecho. Lamine jugó bien en la Copa del Mundo y fue decisivo para que el equipo lograra el campeonato, teniendo en cuenta que venía de una lesión. Fue titular indiscutible siempre que estuvo en condiciones físicas y el equipo (Oyarzabal o Ferran, por ejemplo) se aprovechó de su presencia.