¿Por qué América Latina sentiría más el impacto de la posible prohibición de exportaciones de diésel de EE.UU.?

¿Por qué América Latina sentiría más el impacto de la posible prohibición de exportaciones de diésel de EE.UU.?

Bloomberg Línea — Una prohibición de las exportaciones de diésel de EE.UU. obligaría a América Latina a competir con Europa por cargamentos de Asia, en un mercado donde el margen del combustible ya alcanza los US$100 por barril, cuatro veces su nivel habitual. América Latina sentiría más el impacto porque depende del diésel de EE.UU. y tiene poco margen para reemplazarlo rápidamente, lo que reduciría la oferta y elevaría los precios. El golpe en todo caso sería desigual. México sería uno de los países más expuestos por su alta dependencia del diésel de EE.UU.

Chile cubre dos tercios de su consumo con diésel estadounidense y Perú alrededor del 60%. En ambos casos, la cuenta llega directo a la minería del cobre. A nivel mundial, las exportaciones de diésel de EE.UU. representan aproximadamente una quinta parte del comercio total de diésel por vía marítima, por lo que eliminarlas no solo redistribuye el impacto a nivel regional, sino que reduce la oferta por la que todos compiten. “El aumento de los precios internacionales no es una coincidencia”, señaló a Bloomberg Línea Felipe Camargo, economista jefe global de la consultora Oxford Economist. “América Latina siempre puede encontrar un nuevo proveedor para productos básicos comunes como este; en realidad, se trata más bien de que se obtenga a un precio más alto”. El diésel es fundamental para el transporte por carretera, la agricultura y la construcción.

Su precio se ha disparado este año debido a las repercusiones combinadas de la guerra entre EE.UU. e Irán y del conflicto entre Rusia y Ucrania. El Gobierno del presidente de EE.UU., Donald Trump, evalúa prohibir durante tres meses las exportaciones de diésel para intentar reducir los precios internos antes de las elecciones legislativas del próximo 3 de noviembre, informó el medio medio Politico. Morgan Stanley (MS) ya advirtió que la eventual prohibición de exportar diésel de EE.UU. elevaría el precio de la gasolina para los conductores estadounidenses, informó Bloomberg. “Una prohibición de las exportaciones de diésel podría tener el efecto contrario al esperado”, afirmaron analistas de Morgan Stanley en una nota del 23 de septiembre. El precio del diésel al por menor en EE.UU. se ha disparado hasta alcanzar un récord de más de US$6,50 por galón.

Unos 36 grupos empresariales de EE.UU. pidieron a Donald Trump en una carta no prohibir las exportaciones de diésel, al advertir que la medida reduciría la producción, restringiría la oferta y elevaría los costos para familias, agricultores y transportistas. “Urgimos que rechace los llamados a prohibir o limitar de cualquier forma las exportaciones de diésel y otros productos”, precisa el documento visto por Bloomberg Línea. En el caso de Latinoamérica, Jonathan Fortun, economista del Instituto Internacional de Finanzas (IIF), dice a Bloomberg Línea que las alternativas son bajas por el lado de la oferta. “El camino que le queda se paga con precio, con presupuesto y, si la restricción se prolonga, con calle (protestas)”. Globalmente, y en medio de los choques globales, la única capacidad ociosa relevante está en China, que la usa para proteger su propio abastecimiento, así que cada barril que deje de salir del Golfo de México se asigna por precio. En esa puja, Fortun dice que América Latina pierde contra Europa, que en agosto ya compró a Estados Unidos más del 60% de su diésel importado, tiene reservas estratégicas sin usar y más espacio fiscal. “En mi lectura, Europa absorbería el golpe en precios y América Latina en volumen, en una región que importa entre una quinta y una cuarta parte de su diésel, casi todo estadounidense, con una dependencia que supera la mitad del consumo en Chile y Perú y es casi total en Centroamérica”.

Para Fortun, el primer camino “realista” en caso de que se materialice esa medida es el fiscal y aparece cuando financiar los subsidios se vuelve más costoso, con el Tesoro estadounidense a diez años por encima del 5% y el crédito emergente bajo presión. El segundo camino que propone es el racionamiento. “La minería de Chile y Perú, casi un tercio del cobre mundial, puede sostener un corte de unas semanas con inventarios propios antes de recortar producción”. En Brasil coincidiría con la siembra, cuando ya hubo estaciones sin diésel en zonas rurales, y terminaría en precios de alimentos. Y el tercer camino, “el único que mueve oferta en semanas, es diplomático, porque el Gobierno estadounidense ya habla de un tope voluntario o parcial y la Unión Europea está negociando su lugar desde el primer día”, dijo Fortun. “A mi juicio, los países con tratado de libre comercio con Estados Unidos deberían entrar ahora a esa negociación, antes de que el reparto de cupos quede cerrado con Europa adentro y América Latina afuera”, ahondó.

El escenario base del IIF es una restricción parcial o temporal de las exportaciones de diésel. La incertidumbre ya lleva a los importadores a asegurar cargamentos, explica. Los impactos previstos en México De acuerdo a cifras del IIF, entre las grandes economías regionales, México es el mayor comprador de diésel estadounidense, con unos 220.000 barriles diarios, aunque refina cerca de 70% de lo que consume. La consultora Oxford Economist dice que México cuenta con menos de seis días de inventario disponible, una cifra que ha bajado de los aproximadamente once días que tenía a finales de 2024.

Se trata de “un margen de seguridad muy reducido frente a una crisis repentina de suministro”, según Camargo, basado en Londres. Lo que agravaría la situación de México más que la de otros países es un factor fiscal. El Gobierno mexicano amortigua los precios en las gasolineras mediante la exención del impuesto especial sobre hidrocarburos (IEPS). Y esa exención ya es del 100% para el diésel, a lo que se suma un estímulo adicional, de acuerdo con Oxford Economist. “Eso representa, en esencia, el límite máximo de lo que esta medida puede lograr, por lo que queda poco margen para absorber una nueva crisis de costos sin trasladar una mayor parte de ella a los consumidores o sin buscar apoyo en otras fuentes”, dijo Camargo.

El diésel es el insumo energético dominante en la agricultura mexicana y en el transporte transfronterizo por carretera, por lo que cualquier restricción probablemente se reflejaría con un cierto retraso en los costos de los alimentos y la logística, no solo en la gasolinera. El caso de Brasil y el diésel Oxford dice que Brasil está actualmente entre los mayores compradores individuales de diésel estadounidense en términos de volumen, dado que se encuentra en plena temporada de siembra. Sin embargo, está estructuralmente menos expuesto que México. La razón es que produce entre el 70% y el 80% de su propio diésel a nivel nacional, aunque su dependencia de las importaciones ha aumentado recientemente.

En la actualidad, según el IIF, Brasil le compra a Estados Unidos menos del 10% de su diésel, pero “ese es el flujo que ajusta cuando falta otro proveedor. “Y con Rusia restringiendo sus exportaciones desde julio es el (proveedor) que queda”, anotó Fortun. Según datos oficiales de Estados Unidos citados por el economista del IIF, los envíos estadounidenses de diésel a Brasil oscilaron en el último año entre cero y más de 200.000 barriles diarios según el mes. “Un corte en plena siembra de soja se pagaría en rendimientos”. En el primer semestre de 2026, por ejemplo, las compras brasileñas de diésel de EE.UU. promediaron 61.500 barriles diarios, frente a unos 100.000 en 2025. Colombia y Argentina, mejor protegidas Colombia y Argentina quedan mejor protegidas por su propia refinación, mientras Centroamérica y el Caribe, que casi no refinan, dependen del Golfo para prácticamente todo su diésel.

En buena parte de la región la prohibición se pagaría primero en el presupuesto, porque Brasil ya casi duplicó este mes su subvención al diésel, Guatemala reinstaló hasta diciembre los subsidios que había eliminado y República Dominicana viene absorbiendo cerca de la mitad de los aumentos desde marzo, reseña el IIF. “A mi juicio es un choque de oferta que termina como choque fiscal en los países con menos espacio para financiarlo”, analizó el economista Jonathan Fortun. “Bolivia agrega una vuelta de tuerca, porque el precio que acaba de liberar quedó atado a la cotización de Houston, que es justamente la que una prohibición abarata, mientras encarece lo que Bolivia compra en la región, y el subsidio eliminado hace días reaparecería en las cuentas de YPFB”. Según datos de las empresas de análisis energético Kpler y Vortexa Ltd., si la propuesta de prohibición de la exportación de diésel de EE.UU. entra en vigor América Latina sería la región más afectada a corto plazo. Por la misma vía, analistas de S&P Global Energy señalaron en una nota que “una prohibición trastornaría aún más los mercados mundiales de combustible”. “Dada la falta de capacidad de refino de reserva en América Latina, así como la ausencia de alternativas evidentes a las importaciones de barriles, la pérdida repentina y total del diésel estadounidense provocaría probablemente fuertes subidas de precios y mayores costos para los consumidores y las empresas de la región”, escribieron los analistas.

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