Anthony Edwards se prepara para una temporada muy diferente. Los Timberwolves han hecho cambios radicales en la plantilla para intentar elevar su techo después de varios años quedándose algo cortos a la hora de medirse a los mejores del Oeste, y el escolta no ha podido mostrarse más alegre al respecto. En concreto, por cómo uno de ellos le permitirá desarrollar su juego de forma más natural. «Creo que siempre he sido un dos, y nunca he pensado que pudiera desarrollar verdaderas habilidades como base. Sé que Finch siempre me insiste en que mueva el balón, pero ahora tenemos a LaMelo para ello así que estoy feliz» afirmó Edwards, ilusionado por la llegada del ex de los Hornets.
La incorporación de Ball no solo permitirá a Ant volver a la que considera su posición natural, sino también centrarse en labores que había tenido que dejar a un lado. Tras varias temporadas en las que ha tenido que ser el centro de todo y en las que su porcentaje de uso ha superado el 31%, este año espera poder delegar varias de esas responsabilidades, lo que le permitirá tener energías para aquellas en las que de verdad puede brillar. Y una de ellas será la defensa. «Los últimos años no he podido defender tan bien como quería porque tenía que estar subiendo el balón. A ratos tenía que anotar todo el tiempo y estaba muy cansado.
Pero ahora con LaMelo tengo un base a mi lado, así que no tengo que estar subiéndola. Puedo pasarme tres o cuatro jugadas seguidas abierto en la esquina y luego defender al mejor jugador del rival. Este año voy a rendir genial pero de una forma muy diferente». Feliz en Minnesota Edwards quiso dejar claro también lo contento que se siente en Minnesota, y de hecho se tomó a broma la sugerencia de que pudiera pedir ser traspasado.
Cuando se le preguntó si a la franquicia se le estaba acabando el tiempo para hacer feliz a su superestrella, su respuesta fue una risa incrédula y un comentario breve pero directo. «¿Qué superestrella? ¿Yo? No tenía ni idea de eso. Yo ya soy feliz».