Ahora faltan menos de una semana para que los brasileños acudan a las urnas en la primera vuelta de las elecciones presidenciales el próximo cuatro de octubre. La última encuesta de Datafolha sitúa al presidente Lula da Silva con una ventaja de seis puntos sobre el senador Flávio Bolsonaro, en un escenario que analistas describen como altamente competitivo y reflejo de una sociedad profundamente dividida, donde factores sociales, morales y económicos influyen en el voto. En paralelo, la relación con Estados Unidos se ha convertido en un punto de tensión dentro del debate electoral. El presidente Lula ha reiterado advertencias sobre posibles intentos de injerencia externa en el proceso democrático, un tema que su campaña también ha llevado al terreno político, en medio de crecientes acusaciones y controversias.
Con la fecha de las elecciones cada vez más cerca, las campañas intensifican sus esfuerzos finales para movilizar a los votantes en todo el país, en un intento por asegurar la mayor participación posible en una elección que se anticipa altamente disputada. A una semana de la primera vuelta, Brasil llega al tramo final de una campaña marcada por una disputa muy estrecha y por una creciente tensión en torno a la soberanía del proceso electoral. La economía, la seguridad y la polarización política están en el centro del debate, pero también lo está una pregunta que trasciende las fronteras de Brasil: ¿hasta qué punto deben influir las potencias extranjeras en el futuro político del país? La respuesta comenzará a conocerse dentro de exactamente siete días.
Rony Curvelo, Sao Paulo. yzl/rba