El lugar más soleado del planeta ya ilumina a Chile de noche: el desierto de Atacama guarda el sol en baterías gigantes

El lugar más soleado del planeta ya ilumina a Chile de noche: el desierto de Atacama guarda el sol en baterías gigantes

En el norte de Chile, el sol no es solo un paisaje: es un recurso natural tan valioso como el cobre o el litio. El desierto de Atacama recibe la radiación solar más intensa de la Tierra , y el país lleva más de una década convirtiendo esa ventaja geográfica en electricidad. El resultado es una de las transformaciones energéticas más aceleradas del mundo. Hoy, la energía solar representa alrededor del 33% de la capacidad eléctrica instalada en Chile , con más de 13.300 megavatios en operación a mediados de 2026.

Y la próxima etapa ya está en marcha: guardar ese sol en gigantescos sistemas de baterías para usarlo cuando oscurece. Por qué Atacama es el mejor lugar del mundo para la energía solar © abriendomundo Shutterstock Las cifras son extraordinarias. Según un estudio publicado en el Bulletin of the American Meteorological Society y liderado por el climatólogo Raúl Cordero, de la Universidad de Groningen, el altiplano de Atacama registra una irradiancia solar media de unos 308 vatios por metro cuadrado, aproximadamente el doble que en Europa central o la costa este de Estados Unidos. Allí se midió además un pico de 2.177 vatios por metro cuadrado, un récord mundial comparable a la radiación que se recibiría en un día de verano en Venus.

Varios factores explican este fenómeno. La gran altitud deja atrás buena parte del vapor de agua de la atmósfera, el aire es extremadamente seco y limpio, y las nubes son escasas. A eso se suma la geometría orbital: en enero, durante el verano austral, la Tierra pasa por el punto de su órbita más cercano al Sol, lo que aumenta la radiación que llega al hemisferio sur. Los megaparques que alimentan al país Sobre ese territorio privilegiado se multiplican las centrales.

El Parque Solar Desierto de Atacama, en la comuna de Tierra Amarilla, combina 293 megavatios pico de paneles con un sistema de baterías de 110 MW y 220 MWh. Genera unos 780 gigavatios hora al año, energía equivalente al consumo de más de 310.000 hogares, con una inversión cercana a los 300 millones de dólares. En la región de Antofagasta, la empresa española Grenergy desarrolla Oasis de Atacama , un proyecto por fases que integra parques como Quillagua, Elena y Gabriela y que apunta a convertirse en uno de los mayores complejos de almacenamiento del mundo, con cerca de 7 gigavatios hora de baterías previstos en total. El sol de día, las baterías de noche © Scharfsinn Shutterstock El gran salto de 2026 es el almacenamiento.

En mayo, la compañía ContourGlobal inauguró en la región de Tarapacá el parque híbrido Víctor Jara, que combina 231 megavatios pico solares con un sistema de baterías de 1,3 gigavatios hora . Gracias a él, la planta puede entregar 200 megavatios durante unas seis horas y media después de la puesta del sol, uno de los sistemas de mayor duración de América Latina. “Que el sol del desierto de Tarapacá ilumine hogares chilenos de noche no es solo un dato técnico: es una imagen poderosa”, afirmó la ministra de Energía, Ximena Rincón, durante la inauguración. Y no es un caso aislado: Chile tiene decenas de proyectos de baterías en construcción que suman más de 5.700 megavatios de potencia. El problema de tener demasiado sol Las baterías no son un lujo, sino una necesidad.

Durante las horas centrales del día, los parques solares producen más energía de la que el sistema puede consumir o transportar , porque las líneas de transmisión que conectan el norte con el centro del país, donde vive la mayor parte de la población, no dan abasto. Cuando eso ocurre, la energía se desperdicia: es lo que se conoce como vertimiento. El fenómeno alcanzó niveles récord. Entre enero y julio de 2026, Chile vertió unos 2.680 gigavatios hora de energía solar y eólica, la cifra más alta desde que existen registros.

Almacenar ese excedente para usarlo de noche y ampliar la red de transmisión son hoy los dos grandes desafíos del sistema eléctrico chileno. Si los resuelve, el país tiene todo para convertirse en una potencia de energía limpia en la región, e incluso en exportador de energía y de hidrógeno verde producido con electricidad solar. El desierto más árido del mundo, que durante siglos fue sinónimo de escasez, podría terminar siendo la gran batería de Sudamérica.

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