Ben Simmons jamás volvió a ser el mismo desde aquellos playoffs de 2021. Con una mezcla de problemas de salud mental y física, el base jamás volvió a tener continuidad en la liga y acabó perdiendo su sitio en ella, algo que hizo que muchos hablasen de él como un jugador desapasionado. Como alguien sin particular interés por el baloncesto y que, con la vida ya resuelta, se había dejado ir al primer contratiempo. Una narrativa por la que, de vuelta en la NBA tras firmar un contrato con los Kings , ha sido preguntado y que ha querido desmentir. «Para toda esa gente que dice que no me gusta el baloncesto: y una mierda» afirmó contundente. «Me gusta todo.
Para mí es como un arte. Jugando es cuando puedo ponerme creativo, cuando puedo dar lo mejor de mí y competir contra los jugadores más talentosos. Es algo que llevo en la sangre, que llevo haciendo desde que era un bebé». El australiano hizo incluso énfasis en lo mucho que ha tenido que trabajar para regresar a la liga, destacando que alguien que de verdad no sintiese pasión por el baloncesto nunca habría llevado a cabo un proceso así. «Amo este deporte.
Si ese no fuera el caso, no me habría tomado un año para centrarme en mí mismo y regresar al estado en el que estoy ahora. Echo de menos jugar, lo hecho muchísimo de menos, pero es muy duro jugar cuando no estás bien físicamente. Pero ahora estoy sano y estoy preparado para competir cada día».