Creo que todos los aficionados tenemos alguna espinita clavada con Guillermo del Toro, y la mía lleva escafandra de buzo y un taladro en el brazo. El rumor de que había estado cerca de BioShock lleva dando vueltas por Internet desde 2008, y él nunca lo había confirmado, que yo sepa. Ahora lo ha hecho en una entrevista con IGN, y a su manera. Reconoce que lo intentó y que hubo un par de llamadas, probablemente de las más desastrosas de su vida.
Cuando le preguntan si repetiría con otro videojuego, contesta con un tajante "ni de coña". El problema de BioShock no fue Rapture Lo interesante es que no se queda en la anécdota y explica dónde ve el problema con esta adaptación. Un videojuego y una peli pueden parecerse en cómo se mueve la cámara, dice, pero en el cine el espectador no resuelve puzles ni ensambla nada. Lo ilustra con InSANE, la trilogía de terror que preparaba con THQ y que la editora canceló en plena crisis.
Allí diseñaron lo que él llama "un mandala", la ilusión de un mundo abierto infinito que en realidad te va llevando, sin que lo notes, a donde ellos querían. Por desgracia Del toro no da más información sobre el proyecto de Bioshock: no dice quién estaba al otro lado del teléfono ni si iba a dirigir, escribir o producir. Tampoco hay que confundirlo con la peli que Netflix anunció en 2022 con Francis Lawrence, que según su productor Roy Lee espera a que el director acabe la nueva precuela de Los juegos del hambre. Lo que sí deja claro es que no hará más videojuegos, aunque habla con cariño de P.T. y de Hideo Kojima, al que ve como un artista puro, casi del Renacimiento.
Con él comparte hasta gustos seriéfilos, así que el vínculo con la industria sigue ahí. Del Toro deja claro es que no hará más videojuegos, aunque habla con cariño de P.T. y de Hideo Kojima Lo de BioShock no pilla a nadie por sorpresa, porque su filmografía imaginaria podría llenar un festival. En 2011 tuvo casi atada En las montañas de la locura (At the Mountains of Madness), con Tom Cruise, James Cameron de productor y 150 millones de dólares de presupuesto, hasta que Universal se echó atrás. Años después admitió que la tumbó la calificación R; y luego está Hellboy 3, claro.
Del Toro lanzó una encuesta en redes, habló con Ron Perlman y Mike Mignola, y en febrero de 2017 anunció en un tuit que la secuela no se haría. Con todo, Del Toro no para, afortunadamente para sus fans. Tras el titánico esfuerzo de producción que supuso su adaptación de Frankestein para Netflix, en la actualidad trabaja en El Gigante Enterrado (The Buried Giant), la adaptación en stop-motion para adultos de la novela de Kazuo Ishiguro, que hace para Netflix con Ron Perlman en el reparto, sin fecha de estreno anunciada. Después vendría Fury, un thriller ultraviolento con Oscar Isaac que describió como Mi cena con André pero matando gente tras cada plato.
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