Bloomberg — El mercado bursátil argentino está empezando a reflejar el crecimiento desigual de la economía bajo la presidencia de Javier Milei, ya que las acciones del sector energético se benefician de los altos precios del petróleo, mientras que otros sectores se estancan. El S&P Merval, índice emblemático del país, acumula una caída del 9% en 2026 en términos de dólares, frenando así el repunte que comenzó en 2023, cuando el ETF Global X MSCI Argentina tuvo el mejor desempeño entre los fondos de un solo país. Las únicas acciones locales que registran fuertes alzas en la actualidad son las vinculadas al auge energético de la formación de shale Vaca Muerta. Casi todos los demás sectores, desde bancos y empresas constructoras hasta negocios orientados al consumo, registran caídas en lo que va del año.
El Merval ha tenido un mal desempeño en comparación con repuntes anteriores y también se ha quedado visiblemente rezagado en una región donde el optimismo electoral ha impulsado las acciones en Colombia, Brasil y Perú. Si se excluye el sector energético, el S&P Merval parece débil, según Martín Polo, director de la consultora local Polomics. Destaca que no hay nada tan atractivo como lo que hubo el año pasado. El repunte de las acciones petroleras ha ido de la mano de una mejora en las ganancias.
Impulsada por los altos precios derivados de la guerra en Irán, la producción de shale de la estatal YPF S.A. se disparó casi un 50% interanual en el segundo trimestre, mientras que Vista Energy SAB y Pampa Energía S.A. también registraron fuertes aumentos en la producción y las ganancias. El desempeño de las acciones energéticas responde tanto al nivel de los precios del petróleo como a los fundamentos del sector, según Ricardo Giménez, gestor de carteras de Bull Market Brokers en Buenos Aires. Las empresas que operan en Vaca Muerta han venido aumentando la producción, reportando resultados sólidos y, en algunos casos, comenzando a generar flujo de caja positivo, señaló. La brecha entre los títulos energéticos y el resto de la economía se ha ido ampliando desde que el partido de Milei ganó las elecciones legislativas de octubre del año pasado.
Las acciones de YPF casi se han triplicado desde entonces y las de Vista se han más que duplicado, mientras que muchos bancos y empresas más expuestas a la economía nacional se han quedado muy rezagados. El Merval también ha subido en términos de dólares, pero solo aproximadamente la mitad que los principales productores de petróleo. Las acciones argentinas carecen de catalizadores de peso, mientras el volumen operado ha disminuido y los inversores se inclinan cada vez más por títulos internacionales, según Federico Desprats, economista de la corredora local Intervalores. En ese contexto, el impulso del Merval proviene principalmente del sector de petróleo y gas, agregó.
La divergencia en el mercado bursátil refleja una división similar en la economía real. La actividad económica cayó un 1,4% respecto al año anterior en julio y un 2,9% respecto al mes anterior, en términos desestacionalizados, según los últimos datos. La industria manufacturera fue uno de los sectores más débiles, mientras que la minería siguió expandiéndose. VER MÁS: Economía argentina se hunde en julio y analistas anticipan una recesión técnica Esta debilidad también está afectando las perspectivas de las acciones más estrechamente vinculadas a la economía nacional.
Los bancos se han visto afectados por el aumento de la morosidad y por un negocio crediticio que aún no ha despegado del todo, mientras que las empresas constructoras siguen dependiendo de un repunte de la actividad. Si persiste el riesgo político, la actividad sigue siendo débil y las empresas no se recuperan, hay pocos catalizadores para que los principales sectores del S&P Merval registren avances significativos en el corto plazo, según Giménez. La única acción argentina importante, fuera del sector energético, que ha registrado ganancias este año es Telecom Argentina S.A., que ha subido un modesto 5% gracias a la actividad de fusiones y adquisiciones. El auge energético de Argentina, en un contexto de altos precios internacionales, está trayendo una avalancha de dólares al país y fortaleciendo la balanza de pagos argentina.
El país acumuló un superávit comercial de más de US$16.000 millones entre enero y julio, gracias al crecimiento de las exportaciones. Gran parte de la mejora de la balanza comercial está vinculada al impulso de los términos de intercambio de Argentina derivado del conflicto entre Estados Unidos e Irán. Pero también refleja una desaceleración de la actividad interna, que está moderando el aumento de las importaciones. Ese es el reto al que se enfrenta ahora el modelo de Milei.
El flujo de dólares generado por el petróleo, la minería y la agricultura ha ayudado a resolver el problema de la balanza de pagos de Argentina, pero al mismo tiempo está contribuyendo a una apreciación real del peso que perjudica a gran parte del resto de la economía. Una moneda más fuerte está ayudando a contener la inflación interna, en parte al abaratar las importaciones. Debilita la demanda de bienes producidos en el país y eleva los costos en dólares para los fabricantes que compiten con productores extranjeros. Hay quien considera que los controles de capital que Milei mantiene aún en vigor, junto con la incertidumbre política de cara a las elecciones del año que viene, disuaden la inversión extranjera.
Los inversores siguen a la espera, mientras los controles cambiarios siguen vigentes, según Polo. Aunque la energía concentra parte de la inversión, el resto de la economía todavía no muestra un despegue significativo, agregó. Lea más en Bloomberg.com