Carlos Alcaraz se está aplicando en el sufrimiento del rodaje que implica volver a competir con la máxima exigencia. Acabó a las 3:30 de la madrugada su participación en el US Open, sonriendo aun después de perder ante el estadounidense Ben Shelton en cuartos. Cumplió en la Laver Cup, un oasis de paz ante la batalla de Tokio. Otro día de padecimiento, a la espera de recuperar una línea regular de juego y que las circunstancias sean más favorables, sin tanto trabajo de antemano.
En Tokio estaba planteada una emboscada para el vigente campeón. Delante, sin apenas tiempo de acomodarse a horarios y condiciones desde Londres a la capital nipona, el gigantón estadounidense Alex Michelsen, 22 años y nº 34, envalentonado por su reciente presencia en los cuartos del US Open. Un fiero oponente para una eliminatoria de dieciseisavos. Y sin referencias en encuentros anteriores.
Vivió momentos muy complicados Alcaraz, pero nunca dejó de creer ni de pelear. Actitud. El pilar básico para desarrollar un talento que establece diferencias en momentos clave. Resquebrajó a golpes la muralla norteamericana.
La tumbó en el tercer set para vencer por 7-6 (1), 4-6 y 6-1 en 2h.31'. El murciano salvó un 2-4 primero y tres bolas de set después, con 4-5, para llevarse la manga inicial en el 'tiebreak'. En 71 minutos de brega. Siguió el tira y afloja en el siguiente parcial, en el que Alcaraz firmó un 4-0 para adelantarse 4-2.
No le bastó, encajó un parcial de 0-4. Enemigo de impactos directos y con querencia a cerrar en la red. Y altibajos de Alcaraz, que ofreció trece bolas de 'break', de las que salvó ocho. Cometió cinco dobles faltas.
Una irregularidad que se matiza a base de competición. Aguantó en un partido claramente de los ahora calificados trampa. Inicio de un torneo en otro continente, defendiendo corona frente a un enemigo muy crecido. Alcaraz halló el camino, que es mucho.
Se clasificó, se cruzará en segunda ronda con el italiano Matteo Arnaldi, 25 años y nº 37, que superó al japonés Rei Sakamoto por 2-6, 6-4 y 6-4. Alcaraz mantiene su buena racha en eventos de categoría ATP 500, son 17 partidos consecutivos ganados desde que perdiera la final del Godó 2025. En Tokio, 6 de 6. El tenis está afilado, la solidez solo es cuestión de tiempo.
Y que 'ayude' el oponente. Con Arnaldi, a quien ha batido dos veces, habrá más margen de golpear de fondo.