Por Yousef Ramazani La Semana de la Defensa Sagrada, conmemorada cada año en Irán, figura entre los acontecimientos más importantes del calendario nacional de la República Islámica y marca el aniversario de la primera guerra impuesta contra la República Islámica, que comenzó en septiembre de 1980 y se prolongó durante ocho extenuantes años. La conmemoración de este año reviste una importancia particular. Tiene lugar menos de siete meses después de la agresión militar de 40 días de Estados Unidos e Israel contra Irán, que puso a prueba la determinación, la unidad y las capacidades defensivas del país y evocó los recuerdos de los años más oscuros de la década de 1980, al tiempo que reveló hasta qué punto las capacidades del país han evolucionado a lo largo de cuatro décadas y media. Esta semana está marcada por el recuerdo de la generación de la Defensa Sagrada, entrelazado con un renovado énfasis en la movilización popular, la autosuficiencia tecnológica y la convicción permanente de que la verdadera fortaleza nacional se sustenta en la fe, la unidad y el vínculo entre el pueblo y su liderazgo.
Los acontecimientos del último año han añadido nuevos capítulos a una historia de resistencia que se remonta 47 años atrás, a la Revolución Islámica de 1979. En este contexto, las conmemoraciones de este año no solo han servido para rendir homenaje a quienes hicieron el máximo sacrificio, sino también como una declaración de resiliencia y una muestra de las capacidades que Irán ha desarrollado entre la primera guerra impuesta de la década de 1980 y la tercera guerra impuesta de 2026. El legado de la Defensa Sagrada y su vigencia La guerra de ocho años impuesta por el régimen baazista de Sadam Husein en 1980, apenas un año después del derrocamiento de la dictadura Pahlavi respaldada por Occidente en Irán, representó mucho más que una confrontación militar. Se convirtió en un periodo que fortaleció el capital social, la cohesión nacional y la confianza estratégica de una nación que aún estaba consolidando los logros de su revolución.
La invasión se lanzó con la expectativa de lograr una victoria rápida, respaldada por potencias occidentales tecnológicamente avanzadas que vieron una oportunidad para debilitar a la naciente República Islámica y hacer retroceder su creciente influencia en la región. Sadam creía enfrentarse a un Irán débil al que una ofensiva militar rápida y masiva podría obligar a someterse, e incluso prometió a los periodistas que realizaría su próxima entrevista con ellos en Teherán en cuestión de días. Aquella ilusión se convirtió en ocho años de una guerra devastadora, y no logró alcanzar ninguno de los objetivos que había declarado al comienzo. Las fuerzas iraníes, que aún se estaban reorganizando después de la Revolución Islámica y afrontaban graves carencias de equipamiento, organizaron una defensa que finalmente repelió al agresor y preservó la integridad territorial del país.
La lección extraída de aquella experiencia, formulada durante los años de guerra y mantenida desde entonces, fue que el verdadero poder reside en la fe, la unidad y el vínculo entre el liderazgo y el pueblo. Defensa de la ciudad de Jorramshar en 1980 La agresión de 2026 y el error de cálculo del enemigo La guerra de agresión de 40 días de Estados Unidos e Israel contra Irán, que comenzó el 28 de febrero de 2026, representó el desafío más directo a la seguridad del país desde la época de la Defensa Sagrada. Los cálculos que sustentaron el ataque a gran escala se hicieron eco de los de Sadam 46 años antes: que una fuerza abrumadora podría explotar las vulnerabilidades percibidas, fracturar la cohesión del país y obligar a Irán a someterse antes de que pudiera organizar una respuesta efectiva. Se esperaba una campaña rápida.
Una ofensiva aérea sostenida contra objetivos militares, estratégicos y de otro tipo pretendía degradar las capacidades de Irán y ejercer una presión extraordinaria sobre su liderazgo y su sociedad. Al mismo tiempo, los ataques estuvieron acompañados por expectativas, expresadas por algunas figuras israelíes y estadounidenses y por partidarios del denominado proyecto de “cambio de régimen”, de que la presión militar podría desencadenar una convulsión política dentro de Irán. Esas expectativas no produjeron el resultado previsto por los promotores de la campaña. Irán respondió con ataques de represalia sostenidos con misiles y drones contra Israel y posiciones militares estadounidenses en toda la región, respaldados por el apoyo popular.
La guerra a gran escala continuó durante 40 días, hasta que el 8 de abril se anunció un alto el fuego de dos semanas mediado por Pakistán. Una respuesta que cambió la ecuación La escala y el alcance de la respuesta iraní demostraron capacidades de las que el país no disponía durante la época de la Defensa Sagrada en la década de 1980. El Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) llevó a cabo repetidas oleadas de operaciones con misiles y drones contra bases y activos israelíes y estadounidenses en toda la región, causando su completa devastación. Entre ellas figuró la operación Verdadera Promesa 4, mediante la cual el CGRI informó de repetidos ataques contra infraestructuras militares estadounidenses e israelíes.
Sus objetivos incluyeron centros de mando del enemigo, sistemas de defensa aérea, instalaciones de radar, baterías de misiles, instalaciones logísticas y otros activos militares en varios países de la región. En una de las oleadas, el CGRI atacó baterías estadounidenses HIMARS en Kuwait, un sistema Patriot en Baréin y unas instalaciones vinculadas al personal militar estadounidense en los Emiratos Árabes Unidos. Para el 7 y 8 de abril, el CGRI informó de su centésima oleada de operaciones de represalia, con ataques contra más de 25 emplazamientos estratégicos, incluidos objetivos militares, de seguridad, logísticos, energéticos y de infraestructura extendidos por toda la región. La importancia de la respuesta no radicó simplemente en el número de misiles y drones lanzados, sino en el alcance geográfico de las capacidades que Irán había desarrollado durante décadas.
Armas que no podrían haberse imaginado en el arsenal iraní durante la década de 1980 estaban siendo empleadas contra objetivos situados mucho más allá de las fronteras del país, lo que ilustraba la transformación de sus programas autóctonos de misiles y drones. La confrontación también puso de relieve la importancia estratégica del estrecho de Ormuz. La capacidad de Irán para perturbar el tráfico marítimo a través de uno de los corredores energéticos más importantes del mundo le proporcionó un medio para ejercer presión mucho más allá del campo de batalla y demostró cómo la geografía, la capacidad militar y la influencia económica podían combinarse en una guerra moderna. El alto el fuego del 8 de abril puso fin a la fase de 40 días de ataques directos de Estados Unidos e Israel y de represalias iraníes.
Dos meses después, Washington y Teherán firmaron un memorando de entendimiento que declaraba el cese inmediato y permanente de los ataques de Estados Unidos e Israel y establecía un marco para las negociaciones sobre cuestiones como el estrecho de Ormuz, las sanciones ilegales, el programa nuclear iraní y otros asuntos pendientes. Para Irán, por tanto, la confrontación se convirtió en otro hito en la evolución de su doctrina estratégica: pasó de ser un país que luchaba por defenderse con recursos limitados en la década de 1980 a uno capaz de proyectar poder mediante misiles y drones. Misil hipersónico Fattah La industria de defensa como pilar del poder nacional Los logros de la industria de defensa iraní durante las últimas cuatro décadas, y particularmente durante el último año, han sido notables y quedaron plenamente expuestos durante las conmemoraciones de la Semana de la Defensa Sagrada. La producción de armas y equipos de defensa se duplicó en términos generales durante el año posterior a la agresión, mientras que algunos productos estratégicos registraron aumentos de más de tres veces respecto de su producción anterior a la guerra.
Esto contradijo directamente las afirmaciones de dirigentes estadounidenses e israelíes de que la producción de defensa de Irán quedaría paralizada por los ataques sostenidos. La cooperación entre las Fuerzas Armadas, el Ministerio de Defensa, las empresas basadas en el conocimiento, las compañías del sector privado y las instituciones científicas constituyó la columna vertebral de esta capacidad productiva, y actualmente dos tercios de los equipos de defensa son producidos por empresas privadas y basadas en el conocimiento. El número de estas empresas aumentó un 20 % durante el último año y el volumen de cooperación se amplió un 70 %, mientras que el 65 % de los proyectos de investigación se tradujo en productos reales. Hay planes para multiplicar entre tres y cinco veces la producción de defensa, y el CGRI ha subrayado que sus fuerzas permanecen plenamente preparadas para dar una respuesta decisiva ante cualquier nueva agresión.
El comandante del Cuartel General Conjunto de Defensa Aérea Jatam al-Anbia declaró que la fuerza había alcanzado la autosuficiencia en el suministro de las armas y equipos que necesita y que los sistemas desarrollados durante la agresión habían sido probados operacionalmente y estaban siendo reproducidos rápidamente. Nuevas armas y ampliación de la brecha tecnológica Los anuncios realizados durante la Semana de la Defensa Sagrada también revelaron nuevas capacidades que aún no han sido divulgadas por completo. El portavoz del CGRI confirmó que una nueva arma había sido probada con éxito contra un portaaviones estadounidense, aunque los detalles permanecen clasificados por razones de seguridad. Al menos dos embarcaciones submarinas estadounidenses fueron capturadas por las fuerzas navales del CGRI, y ya ha comenzado la ingeniería inversa de su tecnología.
El CGRI anunció que un segundo caza estadounidense F-35 de quinta generación del escuadrón de Lakenheath había sido atacado y alcanzado por la moderna defensa aérea de la Fuerza Aeroespacial del CGRI sobre el centro de Irán. El derribo de una aeronave tan avanzada por sistemas de defensa aérea iraníes representa un logro significativo, ya que el F-35 es considerado ampliamente uno de los aviones de combate más capaces del mundo y posee una capacidad extremadamente elevada para evadir los radares, lo que hace que su interceptación no tenga precedentes. Estos acontecimientos, junto con el derribo de aeronaves estadounidenses avanzadas mediante sistemas de defensa aérea autóctonos, demuestran que Irán ha alcanzado un nivel de sofisticación tecnológica que desafía incluso a las fuerzas armadas más avanzadas del mundo. La ventaja del enemigo en materia de equipamiento, aunque sigue siendo significativa sobre el papel, ha sido compensada por la innovación táctica iraní, la planificación operacional y el desarrollo de sistemas diseñados específicamente para contrarrestar las tecnologías desplegadas contra el país.
El exoficial de la Armada estadounidense Matt Bracken observó que Irán produce misiles hipersónicos en cantidades masivas, algo que Estados Unidos aún no ha logrado operacionalmente, lo que sitúa a China, Rusia e Irán como los únicos verdaderos poseedores de esta capacidad. Desfile de las fuerzas voluntarias en Teherán, el 18 de septiembre de 2026 Movilización popular y renovación de la unidad nacional Una de las características más llamativas de la Semana de la Defensa Sagrada de este año ha sido la movilización popular sin precedentes, reflejada en las concentraciones celebradas periódicamente en todo el país. El ejercicio “Fadaiyane Irán”, que comenzó con la participación de 313 000 iraníes en Teherán, representó un resurgimiento del espíritu que sostuvo a la nación durante la Defensa Sagrada y conmemoró la doscientosava noche de firmeza y resistencia del pueblo en las plazas. La elección de la cifra de 313 000 tenía un profundo significado simbólico, al evocar a los 313 compañeros del profeta del Isla, el Hazrat Mohamad (P) en la batalla de Badr y a los devotos compañeros asociados con el Imam Zaman (que Dios acelere su aparición) en la tradición chií.
El presidente Masud Pezeshkian declaró durante el ejercicio que “si el pueblo está presente sobre el terreno, ninguna potencia será capaz de amenazarnos”. Los ejercicios provinciales celebrados en todo el país, incluida una concentración de 96 000 personas en Kerman, demostraron que la disposición a sacrificarse por la nación se extiende mucho más allá de la capital. El programa incluyó a diversos sectores de la población y se extendió desde la plaza Imam Husein y el cruce de la autopista hasta la plaza Enqelab, en Teherán, con una exhibición de drones de fabricación iraní que mostró parte de las capacidades militares del país. La participación de mujeres con uniformes de estilo militar, jóvenes junto a veteranos y familias de mártires reflejó la diversidad de una sociedad unida en su determinación de defender su soberanía y sus principios revolucionarios.
Dimensión cultural y documental La Semana de la Defensa Sagrada de este año ha puesto un énfasis inusual en la documentación, la producción cultural y la transmisión de la memoria a las generaciones más jóvenes. Las autoridades anunciaron la publicación de 164 nuevos libros sobre la Defensa Sagrada, incluida una colección de 22 volúmenes dedicada a las vidas y experiencias de las madres de los soldados caídos. Cuarenta y seis lugares conmemorativos y museos de las antiguas zonas de guerra fueron preparados para recibir visitantes durante la semana y a lo largo del año. La programación de la televisión nacional se amplió, con 29 largometrajes relacionados con la Defensa Sagrada emitidos en varios canales.
Un programa nacional de teatro callejero titulado Narrar la epopeya contó con representaciones de 26 provincias, con actuaciones programadas durante la semana previa a la Semana de la Defensa Sagrada. La Fuerza Terrestre del CGRI anunció más de 900 programas principales a escala nacional. Entre ellos figuraron la inauguración del hospital especializado Shahid Qazi, en Sananday, y el despliegue de un hospital especializado móvil en la provincia de Markazi, con 32 camas de hospitalización. La instalación móvil ofrece servicios integrales de cirugía, medicina interna, pediatría, traumatología, oftalmología, ginecología, urgencias, laboratorio, farmacia y diagnóstico.
Otros programas incluyeron la distribución de material escolar, ayudas para la dote matrimonial, construcción e inauguración de escuelas y visitas a zonas desfavorecidas. Desfile militar Programa de seis días y sus temas El programa nacional de conmemoración de 2026 incluyó 1 194 programas principales, que comprendieron 5 256 actividades individuales. De ellos, 277 programas y 2000 actividades fueron asignados a organizaciones militares, mientras que 917 programas y 3 256 actividades correspondieron a instituciones civiles. El primer día rindió homenaje a los veteranos de la Defensa Sagrada y de la Resistencia, con la principal ceremonia nacional celebrada en el Museo Nacional de la Revolución Islámica y la Defensa Sagrada, en Teherán.
Allí, el presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf, describió la Defensa Sagrada no simplemente como un episodio militar histórico, sino como una fuente de lecciones políticas, tecnológicas, económicas y sociales. El segundo día fue dedicado a “Juventud; pioneros de la ciencia y el poder nacional”, con el foco puesto en el papel de los estudiantes y las universidades en la ciencia, la educación y las capacidades de defensa nacional. El tercer día estuvo dedicado a “Mártires, veteranos discapacitados y antiguos prisioneros de guerra; los héroes eternos de la patria”, centrado en las familias de los mártires y las visitas a cementerios y lugares conmemorativos. El cuarto día rindió homenaje a “Las mujeres; defensoras de la familia, la sociedad y la espiritualidad”, con especial atención a la participación de las mujeres durante los ocho años de defensa.
El quinto día llevó por título “Defensa integral; apoyo popular, gremios y soldados”, trasladando la atención de las operaciones en el campo de batalla a la infraestructura logística y social que sostuvo el esfuerzo bélico. El sexto día, que corresponde a hoy, lleva por título “Defensores de la seguridad y la dignidad de Irán; Fuerzas Armadas, Basich (Organización de la Movilización de los Oprimidos), yihadistas, clérigos, nómadas, aldeanos y peshmerga musulmanes kurdos”, con el tema histórico central de la ruptura del asedio de Abadán. Ruptura del asedio de Abadan El sexto día de la Semana de la Defensa Sagrada conecta la dimensión militar de la Defensa Sagrada con la contribución de diferentes grupos sociales y étnicos. La referencia histórica es la operación Samen ol-Aeme, lanzada en septiembre de 1981 y culminada con la ruptura del asedio de Abadan el 5 de Mehr (27 de septiembre).
La operación constituyó un importante punto de inflexión en las primeras etapas de la Guerra Impuesta. En consecuencia, el aniversario ha recibido especial atención en Juzestán, donde las autoridades provinciales anunciaron una conmemoración específica en Abadan, junto con programas en homenaje a veteranos y comandantes y otros actos relacionados con la historia bélica de la provincia. La jornada también reconoce al Ejército, el CGRI, la Basich, el clero, las comunidades nómadas, los aldeanos y los peshmerga musulmanes kurdos como grupos cuya participación será abordada durante los programas de hoy. Victorias iraníes tras la operación Samen ol-Aeme Ceremonia nacional de la bandera en las universidades Esta semana también estuvo marcada por una ceremonia universitaria a escala nacional.
Según anunció el Ministerio de Ciencia, las universidades de todo el país celebraron ceremonias de izado y homenaje a la bandera. Los actos coincidieron con el inicio del nuevo año académico y tienen como objetivo vincular el símbolo nacional con los conceptos de identidad, independencia y unidad nacional. Informes procedentes de distintas universidades indican que algunas instituciones ya habían comenzado ceremonias relacionadas mientras los estudiantes regresaban a los campus. Esta iniciativa refleja el esfuerzo más amplio por transmitir los valores de la Defensa Sagrada a las generaciones más jóvenes a través de las instituciones educativas.
Lógica estratégica de la defensa iraní El patrón que se desprende de la Defensa Sagrada de la década de 1980 y de las guerras de agresión de 2026 refleja una lógica estratégica coherente que ha guiado durante décadas el desarrollo de la defensa de Irán. El CGRI ha señalado que una disuasión efectiva surge de una preparación constante, la innovación estratégica y táctica, la planificación operacional en las batallas y el avance continuo de las tecnologías y sistemas defensivos y militares. La experiencia tanto de la guerra impuesta por Irak como de la reciente agresión de Estados Unidos e Israel ha demostrado que los enemigos que calculan erróneamente y lanzan una agresión contra Irán terminan sin alcanzar sus objetivos, mientras que Irán emerge más fuerte y más unido. El error de cálculo de los agresores en 2026 tuvo dos dimensiones: esperaban una victoria rápida sobre Irán y anticipaban que el pueblo iraní se volvería contra la República Islámica.
Ninguna de las dos expectativas se materializó. En cambio, la agresión produjo el efecto contrario, uniendo a la población y acelerando el desarrollo de las capacidades defensivas. El CGRI ha advertido que, ante cualquier nuevo error de cálculo o agresión, la República Islámica tomará la iniciativa en el campo de batalla desde una posición dominante y dará otra respuesta letal. Texto recogido de un artículo publicado en Press TV