Asumamos entre todos de una vez por todas que ligar, así en general, puede llegar a ser algo bastante miserable. Ya no es sólo lo duro que sea recibir un rechazo, sino hasta qué punto puedes llegar a provocarlo porque, cuanto más te gusta alguien, peor puedes llegar a hacerlo. Los mensajes se convierten en jeroglíficos esperando ser descifrados, los chistes se miden con una cautela que no tendrías en cualquier otra situación, y tomar un café se transforma en una experiencia tan sosa que parece una entrevista de trabajo. Por si todo eso fuera poco, ahora suma un factor más, el de cómo los jóvenes de la Generación Z han demostrado tener no pocos problemas para socializar mirándose a los ojos en vez de a través de una app.
Las nuevas practice dates de la Generación Z no son nuevas La buena noticia es que, eh, de todo se sale, y ellos tienen una solución: quedar con gente que no te gusta como si fuese una cita de mentira porque, si eso sale mal, puede seguir practicando sin miedo a quedar en evidencia delante de tu crush. Lamentablemente, hay un problema. Problemón, en realidad. La medida, nacida por esa obsesión de TikTok por reinventar la rueda de absolutamente todo lo que nos rodea y funcionaba relativamente bien hasta ahora, recomienda salir con gente por la que no tengas mucha atracción para aprender a moverte con más confianza cuando llegue alguien que sí te importe.
Aunque sobre el papel pueda parecer una marcianada, la psicología asegura que tienen bastante sentido. Después de todo, ligar no deja de ser una habilidad social y, como en cualquier otra, puede mejorar a base de practicar. Repetir esas situaciones sin tener sobre los hombros la presión de gustar al contrario ayuda a reducir la ansiedad y, de rebote, hace que la conversación fluya de forma más natural. La idea ni siquiera es original, ya en 1974 dos psicólogos de la Universidad de Oregón juntaron en citas de práctica a 14 hombres y 14 mujeres que reconocían tener problemas para ligar.
Tras ello, debían escribir cuatro cosas positivas sobre la persona con la que habían quedado y apuntar algo que debían cambiar. El experimento de psicología ha cambiado bastante El experimento funcionó lo suficientemente bien como para repetirlo un año después, esta vez con 60 universitarios, y quedó demostrado que aquellas citas de práctica resultaban ser mucho más positivas entre quienes no tenían atracción que entre quienes sí lo hacían y, quienes habían pasado por la práctica, rendían mejor cuando la situación cambiaba y tenían delante a alguien que sí les hacía tilín. La Generación Z recuperando algo con más años que el Sol como si fuese el no va más, pensarán algunos, pero lo cierto es que el problema no está en que los jóvenes de ahora busquen una medalla con su idea. El problema es que, a diferencia de aquellos experimentos, ahora la otra persona no sabe que está formando parte de uno.
Aunque no hay ningún problema en quedar con alguien que no sabes si te gusta realmente, al final una primera cita tiene eso como principal objetivo, la cosa cambia bastante cuando tú ya tienes claro que eso no va a ir a más y que sólo es un experimento. Ganar confianza a costa de hacer daño al otro puede parecer una idea espectacular en las tendencias de TikTok (no, ni siquiera ahí lo parece), pero desde luego es una pésima forma de intentar contrarrestar las carencias que, lamentablemente, esa misma tecnología ha provocado. Imagen | Abraham Palma en Midjourney En 3DJuegos | La Generación Z pide las cosas por favor a ChatGPT con una intención oculta: el 69% lo hacen por si termina siendo su jefe