Una marcha pacífica convocada por los estudiantes se convirtió en una hazaña. Trabajadores de la educación, de la salud y centrales sindicales acudieron al llamado estudiantil: una protesta contra los recortes presupuestarios en derechos sociales. El objetivo era avanzar más allá del Palacio de La Moneda, pero a las dos cuadras los reprimieron. El gobierno convirtió una marcha absolutamente pacífica y autorizada, en un campo de batalla desigual.
Algunos se reorganizaron y siguieron marchando hasta La Moneda, mientras seguía la represión. El día anterior, el miércoles, el gobierno ingresó el presupuesto nacional para debate en el Congreso. Los dirigentes denunciaron la negativa reiterada al diálogo por parte del gobierno y, si bien algunos lograron llegar a La Moneda, la mayoría se enfrentó nuevamente a oídos sordos, gases y represión. Beatriz Michell, Santiago de Chile arz/rba