Dimitió el presidente de Suiza

Dimitió el presidente de Suiza

El presidente de Suiza, Guy Parmelin, anunció este viernes su decisión de abandonar el Gobierno federal el próximo 31 de diciembre, tras diez años de formar parte del Ejecutivo colegiado que dirige al país europeo, donde además ocupa la titularidad del Departamento de Economía, Formación e Investigación. El anuncio, sobrio y sin estridencias como suele caracterizar a la política helvética, marca el cierre de una década de presencia continua de Parmelin en el centro del poder suizo, un sistema único en el mundo que reparte la conducción del Estado entre siete consejeros federales que deciden por consenso y se alternan cada año en la presidencia simbólica del país. Parmelin, considerado un perfil moderado dentro de la Unión Democrática del Centro (UDC), formación calificada como de extrema derecha y primera fuerza electoral del país, explicó que su salida busca abrir paso a nuevas generaciones. Su intención, dijo, es dejar espacio para que otras “fuerzas vivas” puedan incorporarse a la política a nivel nacional.

La declaración no es menor en el tablero suizo. La UDC ha construido su hegemonía sobre un discurso nacionalista, antiinmigración y euroescéptico, que ha tensionado la tradicional imagen de neutralidad y consenso helvético. Que sea precisamente una de sus figuras más dialogantes quien anuncie su retiro abre interrogantes sobre la recomposición interna del partido y su estrategia frente a los próximos ciclos electorales. Al frente del ministerio de Economía, Formación e Investigación, Parmelin gestionó dossiers sensibles para el modelo suizo: la competitividad de la banca y la industria, la relación comercial con la Unión Europea, la formación profesional dual —orgullo nacional— y la política de innovación científica.

Su gestión transcurrió entre la presión de Washington y Bruselas por mayor transparencia financiera y la defensa de la soberanía económica que reivindica su partido. El Gobierno federal suizo, integrado por siete consejeros que representan a los principales partidos según una fórmula aritmética no escrita, ha logrado durante décadas evitar la personalización del poder. No hay un presidente con mando vertical, sino un primus inter pares que rota anualmente. Parmelin ejerce este 2026 esa presidencia rotativa, por lo que su despedida a fin de año coincidirá con el traspaso de la banda a su sucesor.

Su partida obligará al Parlamento a elegir a un nuevo consejero federal, en una votación que suele convertirse en termómetro de las alianzas y fracturas del establishment. Con su retiro anunciado para el 31 de diciembre, Parmelin cierra un ciclo de diez años en el corazón del poder colegiado. Tomado de teleSUR

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