Todo comenzó con un lápiz: Jean Schlumberger y el universo creativo de Tiffany & Co.

Todo comenzó con un lápiz: Jean Schlumberger y el universo creativo de Tiffany & Co.

Es difícil hablar de la historia de la joyería sin detenerse a pensar por un momento en Jean Schlumberger. Cuando, en 1956, comenzó su colaboración con Tiffany & Co., el diseñador francés abrió un nuevo capítulo creativo para la Casa: uno protagonizado por criaturas fantásticas, flores exóticas, elementos botánicos y una imaginación que, casi siete décadas después, continúa inspirando a nuevas generaciones. Ahora, ese universo creativo vuelve al lugar donde todo comenzaba para Schlumberger: el papel. En París, en plena semana de la moda -cuando la ciudad recibe las colecciones Primavera-Verano 2027-, el equipo de ¡HOLA!

México se reúne en el Musée des Arts Décoratifs para descubrir I Am Only a Pencil, la nueva iniciativa desarrollada junto a Tiffany & Co. en torno al legado creativo de Jean Schlumberger. La cita no podría tener un escenario más parisino. Atravesamos las Tullerías hasta llegar al museo, donde nos recibe el Dr. Sylvain Cordier, curador y director del Departamento de Arte Europeo del Virginia Museum of Fine Arts, institución que aportó su experiencia científica al proyecto.

Antes de comenzar el recorrido, nos explica la dimensión de la iniciativa: preservar y estudiar miles de dibujos originales y cerca de 10,000 documentos relacionados con Schlumberger, con la intención de que este extraordinario archivo pueda seguir siendo consultado por investigadores, curadores y, sobre todo, futuros creadores. Porque la exposición es, ante todo, una invitación a entrar en la mente de Schlumberger. Más que una colección de joyas extraordinarias, el recorrido reconstruye su proceso creativo de principio a fin. Todo comienza con una línea sobre el papel: dibujos, anotaciones y bocetos que más tarde adquirían volumen gracias al diálogo con modelistas, artesanos y gemólogos.

Es ahí, quizá, donde se entiende lo increíble de su trabajo: antes de convertirse en objetos preciosos, sus joyas fueron ideas dibujadas a mano. Los bocetos conviven con fotografías, recortes de revistas y periódicos, cuadernos y objetos personales que revelan una dimensión más íntima del diseñador. Entre ellos encontramos incluso una nota escrita a mano por su querido amigo Christian Dior, y por un instante, nos situamos dentro del círculo creativo de una época irrepetible. Y después están, por supuesto, las joyas.

Naturaleza, fantasía y un elegante sentido del humor atraviesan la exposición como un hilo conductor. Animales, criaturas marinas y formas botánicas cobran vida a través del color y el movimiento, recordándonos por qué mujeres como Jacqueline Kennedy y Elizabeth Taylor encontraron en las creaciones de Schlumberger algo mucho más seductor que el simple valor de las piedras. Y flores, ¡muchas flores! Una de las salas más memorables reúne algunos de sus diseños florales más emblemáticos, entre ellos los collares Hedges and Flowers, Jasmine y Tulips.

Aquí, la naturaleza deja de ser una referencia literal para convertirse en exuberancia: pétalos, ramas y volúmenes parecen moverse sobre el cuerpo, transformados por piedras y metales preciosos. A medida que avanzamos, aparece también el amor de Schlumberger por el surrealismo y la Alta Costura. Sus joyas tienen algo de escultura en miniatura, pero también de prenda: dialogan con el cuerpo, se mueven y se articulan y parecen pensadas para cobrar vida al ser llevadas. El recorrido no cierra con broche de oro, sino —casi literalmente— con un broche de lapislázuli.

La última parte está dedicada a Bird on a Rock, una de las creaciones más reconocibles de Tiffany & Co. Concebido originalmente como un objeto decorativo y posteriormente transformado en broche, el pequeño pájaro posado sobre una piedra se convirtió en uno de los grandes símbolos del imaginario de Schlumberger: ingenioso, sofisticado y deliberadamente inesperado. Pero quizá lo más interesante de I Am Only a Pencil ocurre más allá de las vitrinas. La colaboración entre Tiffany & Co., el Musée des Arts Décoratifs y el Virginia Museum of Fine Arts no busca únicamente celebrar a uno de los diseñadores más visionarios de la historia de la Casa.

Al conservar, estudiar y hacer accesible su archivo, el proyecto permite que aquello que comenzó hace décadas con un lápiz pueda convertirse, en el futuro, en el punto de partida de nuevas ideas. Y esa parece ser la mejor manera de entender el legado de Jean Schlumberger: no como algo terminado, sino como una conversación creativa que todavía continúa.

¿Te gustó esta nota? Compártela: