Guerras entre narcotraficantes, sicarito, violencia homicida, extorsiones y los ataques de pandillas se han disparado significativamente en los últimos días en Guatemala, debilitando aún más la figura de un presidente que no ha sabido resolver los problemas más importantes del país, sobre todo el de seguridad ciudadana, el presidente lo aduce a desestabilización. El ministro de la cartera del interior coincide con esos patrones criminales, al tiempo que advierte que no solo se trata del combate al delito común y al crimen organizado sino de lo que hacen las autoridades del sistema de justicia en torno a la custodia de quienes se captura incluso en flagrancia. Pero aún si los delincuentes fueran puestos bajo resguardo del sistema penitenciario la situación no cambiaría sustancialmente. Los incidentes y la ola delictiva se dan en el marco de la visita de fiscales estadounidenses que se instalaron en el país para investigar y acompañar casos relacionados al narcotráfico, trata de personas y dinero del crimen organizado en la política. todo el contexto no le ayuda al presidente peor calificado en América Latina con un 67% de desaprobación.
Miguel Salay, Ciudad de Guatemala. msr/hnb