Al conducir el podcast Desde la Presidencia, dedicado a analizar la marcha de las 176 transformaciones económicas y sociales, el mandatario subrayó que “estamos en un momento de urgencias, bajo condiciones de guerra contra Cuba”. Calificó este escenario como guerra de Cuarta Generación, con medidas coercitivas que escalan con el propósito de asfixiar la economía. El dignatario denunció que la isla enfrenta una guerra multidimensional, que abarca lo económico, lo ideológico, lo cultural y lo comunicacional. Díaz-Canel significó que el país ha trabajado con mucho tesón y responsabilidad para que avancen las transformaciones, las cuales tienen como meta fundamental desatar potencialidades en lo económico, sin dejar atrás la proyección social. “Es fuerte el desafío, pero no vamos a detenernos”, aseveró el mandatario, quien recalcó que el compromiso es seguir siendo consecuentes y coherentes con los cambios.
Consideró que “la permanencia de la Revolución es la mejor prueba de que vamos bien encaminados, porque hemos estado sometidos a un ataque despiadado, a una agresión despiadada, a una práctica genocida y criminal por parte de la administración de los Estados Unidos”. En el espacio de análisis también estuvo presente el primer ministro de la República, Manuel Marrero, quien fue cuestionado por Díaz-Canel sobre ¿Cuánto se ha avanzado y en qué momento estamos? Detalló que en el últimos tres meses el país se ha enfocado en diseñar su implementación con 160 propuestas concretas y 197 normas jurídicas aprobadas. Ha sido un trabajo arduo, no exento de insatisfacciones en tanto no se aprecia el resultado deseado, valoró Marrero, quien también mencionó el desafío de buscar un equilibrio entre lo económico y lo social.
El Jefe de Gobierno hizo referencia a los ataques del enemigo ni las dudas de los amigos, de muchas personas preocupadas con la posibilidad de que los cambios sean “un viraje hacia el capitalismo”. Marrero afirmó que se trata de “una decisión totalmente soberana”, que no responde a presiones externas. Indicó además que estas medidas rompen limitaciones, trabas, burocracias innecesarias y abren el camino para avanzar, aunque todavía no se perciba en el mejoramiento de la calidad de vida de la población. Las transformaciones, dijo Marrero, no pueden ser vistas como algo cuantitativo sino como algo cualitativo.
Reflexionó que las personas notarán el impacto cuando haya menos apagones, menos déficit de agua, más ofertas, mejores precios. Acotó que el contexto es muy complejo, pero que aun así “las condiciones están creadas”, para experimentar avances. No vamos a permitir -sentenció- que las transformaciones se queden en papeles. mem/mpp