El 2 de octubre, el mundo conmemora el Día Internacional de la No Violencia. Una fecha que habla de paz, de respeto y de protección de la vida. Pero en Gaza, esas palabras siguen sonando lejanas. También exponen la hipocresía de un mundo que habla de proteger la vida, mientras permite que palestinos, incluidos niños, sigan siendo asesinados.
Aunque existe un alto el fuego, los ataques sionistas continúan y la violencia no ha desaparecido. Las familias gazatíes siguen viviendo entre el miedo, la destrucción y el duelo. Para ellas, el fin de la guerra sigue siendo una promesa, no una realidad. Esta situación también pone de manifiesto un doble rasero. cuando se trata de otras vidas, el mundo habla de derechos humanos y protección de civiles.
Pero cuando son niños palestinos quienes mueren, el silencio y la inacción parecen convertirse en la respuesta. Desde Gaza, la pregunta es inevitable. ¿cómo puede el mundo hablar de no violencia mientras aquí siguen muriendo niños y mujeres? Si la vida humana tuviese el mismo valor para todos, entonces también debería tener la misma protección. Huda Hegazi, Gaza nht/tqi