La investigación, publicada en la revista Marine Pollution Bulletin, evaluó partículas sintéticas de 45 micrómetros a cinco milímetros mediante separación por densidad y espectroscopía infrarroja. Los especialistas detectaron concentraciones entre 24 y 9 989 partículas por kilogramo de sedimento seco, informó este lunes la institución científica a Prensa Latina. La fluctuación responde a la proximidad de fuentes locales de vertimiento, la dinámica hidrodinámica del flujo fluvial y las condiciones del entorno de deposición, según el estudio. El polietileno (PE) resultó el polímero más frecuente, con aproximadamente la quinta parte de los materiales antropogénicos detectados, seguido por el polipropileno (PP), el poliestireno (PS) y el policloruro de vinilo (PVC).
Los análisis mostraron patrones diferenciados: en el curso alto y medio del Almendares predominan polímeros ligeros como PE y PP vinculados al consumo urbano, mientras en la desembocadura y la zona marítima de la bahía aparecen PVC y residuos petrogénicos asociados a la actividad industrial y portuaria. Los resultados subrayan el papel de los ríos urbanos como vías de transporte y depósitos de desechos plásticos mal gestionados, que impactan los ecosistemas marinos costeros. El estudio también aporta datos para suplir la escasez de información científica sobre microplásticos en el norte del Caribe. En la pesquisa participaron el Instituto Geotécnico de Noruega (NGI), los Laboratorios del Medio Ambiente del Organismo Internacional de Energía Atómica (IAEA-EL) de Mónaco, el CEAC, la Escuela Superior Politécnica del Litoral (ESPOL) de Ecuador y la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología (NTNU).
La contaminación por microplásticos constituye una preocupación ambiental creciente en el Caribe insular, donde la gestión de residuos y el monitoreo científico aún resultan limitados. Este estudio sienta bases para diseñar programas de vigilancia ambiental con enfoque temporal y de estacionalidad en la región. npg/sbd