Hay series que las ves de chaval y las disfrutas. Y las hay que además se entienden con los años, y Neon Genesis Evangelion pertenece sin discusión al segundo grupo. Cuando uno la descubre joven, lo normal es quedarse con lo que salta a la vista: el EVA-01 rugiendo con la mandíbula desencajada, las explosiones en forma de cruz, unos Ángeles con nombres sacados de textos apócrifos y, seguramente, la sensación de que no has entendido muchas cosas. No pasa nada, no estás solo.
El caso es que con los años he empezado a creer que Evangelion no se termina de entender sin haber pasado por ciertas experiencias vitales, sin haber tocado algún fondo propio y sin conocer las penurias creativas del hombre que la escribió. Es algo que a mí en su momento se me escapó entre tanto robot molón y tanta referencia bíblica oscura, y es justo lo que hace que la serie se revalorice con el paso del tiempo. Por eso quiero contar una parte de su historia, y quiero hacerlo con las palabras de su propio creador, Hideaki Anno. En marzo de 2021, dos semanas después del estreno de Evangelion: 3.0+1.0 Thrice Upon a Time, la televisión pública japonesa emitió un documental que le había seguido durante cuatro años.
En él, con una franqueza poco habitual en Japón cuando se habla de salud mental, el director reconoció que durante la emisión original de la serie llegó a pensar en quitarse la vida. No lo cuento para alimentar la leyenda del genio atormentado, lo cuento porque es la clave que explica por qué Evangelion es como es, por qué terminó como terminó y por qué su autor necesitó un cuarto de siglo para poder despedirse de ella. El fenómeno le dio a Anno todo lo mejor y lo peor El programa era Professional: Shigoto no Ryūgi, un espacio de NHK que retrata oficios desde dentro, y el especial dedicado a Anno se emitió el 22 de marzo de 2021 con setenta y cinco minutos de metraje. Según Anime News Network, las cámaras siguieron la producción de la última peli desde 2016 hasta finales de 2020, y la propia cadena presentó el programa como la primera ocasión de documentar el trabajo de Anno de principio a fin.
Entre reuniones eternas, planos desechados y un Hayao Miyazaki que asegura que su antiguo animador hace pelis sangrando, Anno habla de la serie de 1995 como de una obra en la que volcó absolutamente todo. Y entonces cuenta lo que pasó cuando esa obra se convirtió en fenómeno social. Tal como señaló Kotaku sobre el documental, Anno explicó que trabajaba por la sociedad y por la gente que ama el anime, y que un día se encontró con un hilo en internet donde varios usuarios debatían cuál sería la mejor forma de matarle. Con los años he empezado a creer que Evangelion no se termina de entender sin haber pasado por ciertas experiencias vitales Al leer aquello, dijo, dejó de importarle todo, empezando por hacer anime, y sintió que había terminado con la animación.
En ese mismo tramo de la entrevista admitió que llegó a plantearse el suicidio. Es importante fijarse en la fecha, porque hablamos de mediados de los noventa, con una difusión de Internet en Japón todavía modesta y lejísimos de las redes sociales que conocemos hoy. Si un puñado de mensajes bastó entonces para hundir al autor de la serie más comentada del país, cuesta no pensar en lo que recibe hoy cualquier creador cuando su final no gusta. Tal vez deberíamos haber tomado nota… Shinji Ikari no es un adolescente cualquiera, es el retrato de un hombre roto Para entender por qué aquel hilo le hizo tanto daño hay que retroceder un poco más, porque el pozo emocional no empezó con Evangelion.
Anno arrastraba una depresión de cuatro años desde Nadia (Fushigi no Umi no Nadia), una serie que le llegó por encargo de NHK a partir de un concepto original de Hayao Miyazaki y sobre la que apenas tuvo control creativo. Cuando el recién formado estudio Gainax de Anno logró un hueco en televisión para hacer algo original, el equipo se agarró a esa oportunidad como quien se agarra a un clavo ardiendo. Ninguno de los personajes encaja en el molde del anime de robots de toda la vida, porque todos son variaciones de los problemas de Anno En declaraciones previas al estreno de la serie, que llegó en octubre de 1995, contaba que había intentado meter en ella todo lo que era, incluido un hombre roto que durante cuatro años no había sido capaz de hacer nada. Pocas veces un director ha dejado una pista tan clara sobre su obra antes de que nadie la viera, y tampoco era un año cualquiera, porque el Japón de 1995 acababa de vivir el terremoto de Kobe y el atentado con gas sarín en el metro de Tokio, y empezaba a sospechar que el milagro económico de posguerra tenía sus grietas.
Como referencia, el fenómenos literario que ahora es Haruki Murakami también tiene su germen en este contexto social. De ahí sale Shinji Ikari, a quien Anno concibió como un reflejo de sí mismo, y de ahí sale también la forma en que la serie mira a todos sus personajes. Misato bebe para no pensar, Asuka se derrumba en cuanto deja de ser la mejor, Rei no tiene muy claro si existe y Gendo es incapaz de mirar a su hijo a la cara. Lo que viene a ser una montaña de traumas e inestabilidad emocional.
Ninguno de los personajes encaja en el molde del anime de robots de toda la vida, porque todos son variaciones de los problemas de Anno. Esa frase que Shinji se repite una y otra vez, la de que no debe huir, suena más a mantra de terapia que a grito de guerra. Cuando la ves siendo un chaval, Shinji te parece un protagonista insoportable que se niega a subir al Eva. Cuando la ves con unos cuantos años más y alguna mala racha a cuestas, entiendes a Shinji y lo que le pasa.
Los últimos capítulos no fueron un capricho Los dos episodios finales del anime original, emitidos en marzo de 1996, esos en los que la acción desaparece y todo ocurre dentro de la cabeza de Shinji entre bocetos, rótulos y pizarras, no fueron solo una apuesta artística provocadora. Anno tuvo que sustituir el final previsto por falta de tiempo en Gainax, y el guion que tenía pensado para el episodio 25 se quedó en el cajón por problemas de presupuesto y de producción. Con un director deprimido y un estudio sin margen de maniobra, lo que salió fue un final íntimo y crudo que buena parte del público recibió como una tomadura de pelo. La respuesta de algunos fans fueron pintadas en la fachada de Gainax y cartas con amenazas de muerte, incluso llegaron a recibir hojas de cuchillas de afeitar.
Al otro lado de aquel final polémico había una persona con problemas que estaba recicibiendo toda aquella negatividad Es cierto que no es lo que se podía esperar. Pero lo que estaba ocurriendo a nivel de producción con Evangelion no había trascendido todavía. De ahí que, para mí, The End of Evangelion (1997) en una de las pelis más extrañas que se han estrenado nunca dentro de una gran franquicia. Anno metió todos sus problemas, personales y profesionales, dentro.
El documental del que os hablaba antes muestra en su recta final, entre planos de imagen real, pasan a toda velocidad cartas, correos y fotografías de las pintadas en la sede de Gainax, y entre ellos hay al menos un mensaje en el que alguien le anuncia que va a matarle. La leyenda ha inflado el asunto con los años: la traducción fotograma a fotograma que hizo la comunidad de EvaGeeks muestra que la mayoría de esos textos no son amenazas, y uno de los folletos de la peli sostiene que parte de ellos son recreaciones. Ya sabéis: "dramatización". Pero las pintadas eran reales, ese correo también, y el gesto de devolverle al espectador su propio enfado y tristeza proyectado en la pantalla sigue resultando igual de incómodo casi treinta años después.
También hay que entender que Anno no señala a quienes terminaron desconcertados o decepcionados con aquel final, porque él es el primero en reconocer que no estaba en el mejor momento como para encarar semejante trabajo. Pero está claro que se pasó de la crítica al acoso sin contemplaciones cuando al otro lado de aquel final polémico había una persona con problemas que estaba recicibiendo toda aquella negatividad. La Biblia era atrezo y la depresión era el guion Hay un detalle en Evangelion que me parece muy interesante sobre el significado cabalístico del Árbol de la Vida que aparece en la historia. En 2001, en una charla en la convención estadounidense Otakon, el subdirector Kazuya Tsurumaki contó que eligieron la simbología cristiana para distinguirse del resto de series de robots, porque en Japón el cristianismo resultaba exótico y misterioso, y que nadie del equipo era cristiano.
Trusumaki llegó a decir que la serie no tenía un significado cristiano real y que simplemente les parecía que esa parafernalia mísitica quedaban bien. Añadió incluso que, de haber sabido que Evangelion llegaría a Estados Unidos y Europa, quizá se lo habrían replanteado. Resulta curioso si se piensa que hasta el título remite a la palabra griega para la buena noticia, y que treinta años de foros, vídeos de teorías y exégesis sobre la lanza de Longinus descansan, en buena parte, sobre una decisión de estética. No lo digo para restarle valor a la serie, sino todo lo contrario.
Esta es una teoría mía, a sí que tomadla como tal: si el envoltorio religioso era atrezo, un recurso estético, lo que sostiene las diferentes tramas de los protagonistas es otra cosa, y esa otra cosa es la depresión de Anno, contada casi en primera persona. De ahí que, como os decía antes, me resulte fácil en todos estos personajes rasgos de trauma y depresión. Por eso creo Evangelion se lleva tan mal con su público más joven y se revaloriza con los años. Cuando eres un chaval buscas la respuesta a los planes de SEELE, el orden exacto de los Ángeles o el sentido último de fundir a toda la humanidad en un único ser, y la serie te castiga negándote esas respuestas una y otra vez.
Creo que como adolescente buscas un equilibrio que un adulto deprimido no puede darte. Cuando ya has pasado por alguna pérdida, por alguna temporada en la que cuesta salir de la cama o por la experiencia de crear algo y ver cómo otros lo despedazan, descubres que lo importante de Evangelion estaba en los silencios del tren, en los auriculares que Shinji nunca se quita y en esos planos fijos que duran más de lo razonable. No es solo la presión de tener que subirte a un mecha de combate cuando no quieres. El problema nunca es el Eva las conexiones emocionales que no llegan nunca a establecerse: Shinji, Asuka, Rei, Misato y Gendo se defienden del dolor con la huida, el orgullo, el dolor, la decepción, el vacío, la evasión o el control.
Es un anime con un final tan incomprensible como interesante, el problema es que muchas de las ideas que desarrolla en alguna sd elas situaciones más extrañas que protagonizan los personajes hay que haberlas vivido para comprenderlas. Anno necesitó un cuarto de siglo, un Godzilla y a su mujer para salir del pozo Tras la peli de 1997, Anno se alejó de la animación y buscó refugio en la imagen real con títulos como Love & Pop (1998), antes de volver con su propio estudio, Khara, para rehacer la historia en la tetralogía de largometrajes Rebuild of Evangelion. Las tres primeras entregas llegaron en 2007, 2009 y 2012, y la tercera le pasó factura de nuevo. En un mensaje publicado en la web oficial en 2015, que SoraNews24 recogió en su traducción, Anno escribió que tras el estreno de Evangelion: 3.0 You Can (Not) Redo quedó roto y cayó en un estado depresivo, consecuencia natural de haberse pasado seis años desgastándose el alma para volver a hacer Evangelion.
En ese mismo mensaje dejó una frase que da la medida exacta de hasta dónde llegó, la de que pudo seguir en este mundo gracias a su mujer y a sus amigos. Su mujer es la mangaka Moyoco Anno, y según la crónica de ANN sobre el documental fue ella quien le sostuvo hasta que encontró fuerzas para volver a Khara. Curiosamente el trabajo fue otro pilar de su recuperación, y en caso venía asociado a una de los grandes iconos culturales de Japón. Anno aceptó dirigir Shin Godzilla (2016) junto a Shinji Higuchi y, como explicaba en una entrevista con Collider, necesitaba un proyecto que no fuera Eva para reiniciarse, hasta el punto de que sin aquella peli no cree que hubiera podido terminar la saga.
Evangelion: 3.0+1.0 Thrice Upon a Time se estrenó en Japón el 8 de marzo de 2021 y termina con algo que en 1996 habría parecido imposible. Shinji, ya adulto, sale de la mano de Mari desde un andén hacia la calle, y la animación da paso a imágenes reales de la estación de Ube-Shinkawa, en Ube, la ciudad donde nació Anno. De nuevo, hay cierta proyección del autor en su obra, aunque en este caso parece algo mucho más positivo y optimista. Pero Evangelion sigue, claro, porque las propiedades intelectuales de este tamaño no se jubilan nunca.
En febrero de 2026 se anunció una nueva serie con guion de Yoko Taro, el creador de NieR, producida entre Khara y CloverWorks, y no me parece casualidad que el elegido sea un autor de videojuegos que lleva toda su carrera escribiendo sobre la desesperación y sobre el sentido de seguir adelante. Entre los directores de este nuevo proyecto vuelve a estar Kazuya Tsurumaki, lo que tiende un puente directo con el Evangelion de 1995, en una franquicia que ya ha sobrevivido incluso a la desaparición de Gainax. Me alegra que la saga continúe en manos de gente que la entiende, pero me alegra todavía más que Anno ya no tenga que cargar con ella a sus espaldas. Durante años nos reímos (por no llorar) del final del episodio 26, ese en el que todos los personajes rodean a Shinji, le aplauden y le dan la enhorabuena como si hubiera ganado un concurso.
Los rótulos que cierran aquel capítulo dan las gracias al padre, se despiden de la madre y felicitan a todos los niños, y muchos lo tomamos como la broma más extraña de la historia del anime. Con los años he aprendido a leerlo de otra manera, porque no es un final para Shinji, es un deseo escrito por alguien que todavía no sabía si iba a sobrevivir para poder cumplirlo. Aquel "felicidades" no era para Shinji. Era para el chaval de Ube, que por fin había logrado terminar Evangelion y hacerlo con vida.
Era una felicitación que viajaba en el tiempo y que buscaba reconfortar a un creador que había logrado superar un tremendo bache y dar cierre a una obra en lo que lo personal se comió por completo a lo creativo, eclipsando incluso a una de las mejores propuestas de ciencia ficción de la época. Me uno a ella: "felicidades anno-san, hiciste un gran trabajo, llegaste hasta el final y muchos no logramos entenderte, pero ahora sí". Si estás pasando por un momento difícil o tienes pensamientos suicidas, puedes llamar de forma gratuita y a cualquier hora a la Línea 024 de atención a la conducta suicida. En caso de emergencia, llama al 112.
En 3DJuegos | ¿Cuántos años tenías cuando descubriste que el nombre de todos los protagonistas de Evangelion tiene un significado militar? En 3DJuegos | Evangelion regresa al anime por sorpresa y, como sea lo que creo, va a ser una rallada a la altura de Hideaki Anno