La escena podría confundirse con la persecución de un videojuego. Una cámara térmica atraviesa las nubes, encuentra una pequeña silueta delante y comienza a acercarse. Ambos objetos están a más de tres kilómetros de altura y uno de ellos avanza a 425 km/h. Pero ninguno es un avión.
Según la Fundación Serhiy Prytula , un interceptor ucraniano logró alcanzar y destruir recientemente un Geran-5 ruso mientras volaba a esa velocidad, en uno de los ejemplos más extremos hasta ahora de una transformación que lleva años gestándose sobre Ucrania: drones construidos específicamente para cazar otros drones. Lo extraordinario ya no es solamente que puedan hacerlo. Es la velocidad a la que está evolucionando esa persecución. Rusia hizo sus drones más rápidos.
Ucrania tuvo que construir cazadores todavía más rápidos © Getty Images / Inna Varenytsia. Los primeros Shahed-136 (denominados Geran-2 por Rusia) tenían una debilidad bastante evidente: eran relativamente lentos. Eso permitió a Ucrania desarrollar interceptores baratos capaces de acercarse y destruirlos sin gastar en cada objetivo un misil antiaéreo mucho más costoso. Rusia respondió cambiando precisamente esa variable.
En mayo comenzó a emplear el Geran-4 , una variante con estructura reforzada y propulsión a reacción diseñada para soportar velocidades mucho mayores. La inteligencia militar ucraniana asegura que puede alcanzar unos 500 km/h, frente a los ritmos mucho menores de las variantes anteriores. Después llegó el Geran-5. Según las especificaciones publicadas por la inteligencia ucraniana , mide unos 6,5 metros, tiene un peso máximo de despegue de 850 kilos y emplea un turborreactor.
Su velocidad de crucero se situaría entre 450 y 600 km/h, con un alcance estimado de hasta 950 kilómetros. Como ocurre con muchas características técnicas difundidas durante una guerra , son cifras atribuidas por Ucrania y no todas pueden verificarse de manera independiente. El resultado es sencillo: cuanto más rápido vuela el atacante, menos tiempo existe para detectarlo, colocarse detrás y destruirlo. Los drones ya no se limitan a volar hacia unas coordenadas © Ukraine’s Air Force.
La velocidad es solo una parte del cambio. Los nuevos Geran incorporan progresivamente sistemas de comunicaciones, navegación y sensores mucho más sofisticados. En el Geran-5 analizado por Ucrania aparecieron, entre otros componentes, navegación por satélite resistente a interferencias, módems móviles y hardware informático integrado. La frontera entre un dron barato y un pequeño misil de crucero empieza así a volverse bastante borrosa.
Ucrania está recorriendo exactamente el mismo camino desde el otro lado. Sus antiguos interceptores de hélice comenzaron a quedarse cortos y ahora existen varios proyectos pensados específicamente para perseguir objetivos a reacción. Wild Hornets, por ejemplo, asegura que su Sting S ya ha derribado Geran-4 y Geran-5 durante operaciones de combate, aunque las cifras detalladas comunicadas por los fabricantes tampoco cuentan siempre con verificación independiente. El verdadero objetivo sigue siendo gastar menos que el enemigo Toda esta carrera tecnológica tiene detrás una ecuación bastante menos espectacular: dinero.
Derribar continuamente drones producidos en grandes cantidades utilizando misiles antiaéreos avanzados resulta difícil de sostener. Un interceptor pequeño puede ofrecer una alternativa mucho más barata, siempre que consiga ser suficientemente rápido, preciso y fiable. El problema es que Rusia está obligando a elevar el listón . Más velocidad exige mejores motores, sensores y comunicaciones.
Eso aumenta el precio de los interceptores y vuelve a empezar la carrera. Durante años, la evolución de los Shahed pudo resumirse como una secuencia de contramedidas: Rusia desplegaba una variante, Ucrania encontraba cómo interceptarla y Moscú modificaba nuevamente el diseño . Ahora ese ciclo ha alcanzado una fase especialmente extraña. Hay máquinas sin piloto persiguiendo a otras máquinas sin piloto por encima de las nubes a más de 400 km/h.
La comparación con la Fórmula 1 todavía funciona. Al ritmo al que está cambiando esta guerra, puede que no lo haga durante mucho tiempo.