Exportaciones solares de EE.UU. a Cuba se disparan 1.070% en plena crisis eléctrica de la isla

Exportaciones solares de EE.UU. a Cuba se disparan 1.070% en plena crisis eléctrica de la isla

Bloomberg — Cuando Cuba sufrió su séptimo apagón nacional del año, la fiesta siguió en La Campana, un centro de eventos de La Habana. Sus paneles solares y baterías de respaldo mantuvieron las luces encendidas, y los invitados ni siquiera se dieron cuenta del corte. Los crónicos problemas eléctricos de Cuba han convertido la vida en un calvario para los 9,4 millones de habitantes de la isla. Pero una rápida adopción de la energía solar está ayudando a aliviar la crisis.

Y Estados Unidos está contribuyendo a mantener encendidas, al menos, algunas de esas luces. En los primeros siete meses de este año, EE.UU. exportó a Cuba células y módulos solares por US$6,3 millones, según datos del censo estadounidense. La cifra representa un aumento del 1.070% frente a todo 2025, cuando los envíos desde puertos estadounidenses sumaron apenas US$538.000. Ver más: Trump impone nuevas restricciones bancarias al sector privado de Cuba Y aunque China sigue siendo, por amplio margen, el principal proveedor, las exportaciones de este aliado histórico de Cuba están disminuyendo.

A finales de julio, el gigante asiático había exportado a Cuba equipos solares por US$19,5 millones. Esto supone un descenso del 83% respecto de la cifra total de 2025, según datos recopilados por BloombergNEF. ¿Por qué EE.UU. está aumentando sus envíos de equipos solares a Cuba? En septiembre llegó una nueva donación de 5.000 sistemas solares de China, pero los envíos estadounidenses se han convertido en un salvavidas para los cubanos que buscan unos pocos vatios para cargar sus teléfonos o mantener sus negocios a flote. Uno de ellos es Ramiro Llovet, quien dirige “La Campana” desde su casa en La Habana y organiza bodas, cumpleaños y eventos corporativos para grupos de entre 15 y 350 personas.

Aunque el presidente Donald Trump ha intensificado la presión sobre Cuba con la esperanza de derrocar al Partido Comunista, en el poder desde hace casi siete décadas, su administración permite el envío de mercancías a empresarios de la isla como Llovet mediante una laguna jurídica en el antiguo embargo comercial. Ver más: Cuba recibe US$720 millones en mercancías de EE.UU. pese a la presión de Trump El bloqueo de facto de Trump al combustible y el endurecimiento de las sanciones han alejado a aliados como Venezuela y México, en momentos en que el presidente busca reafirmar el dominio de EE.UU. en el hemisferio occidental y frenar la influencia de China y Rusia. La retirada de esos proveedores ha abierto espacio a los exportadores estadounidenses. El aumento de sus envíos ha ayudado a evitar un colapso humanitario total en Cuba, al tiempo que genera una mayor dependencia de EE.UU. ante la ausencia de otros benefactores.

No obstante, la crisis energética está obligando a la isla a racionar drásticamente la electricidad. El viceministro de Asuntos Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, dijo a Bloomberg News que durante los últimos ocho meses solo ha tenido electricidad en su casa durante dos o tres horas al día. Afirmó que la campaña de presión de Trump ha logrado intimidar al mundo entero para que no exporte combustible y otros productos a Cuba. La escasez de combustible y las frecuentes averías de las anticuadas centrales eléctricas han hecho que la isla dependa cada vez más de la energía solar.

Los 144 parques solares de Cuba generan ahora 1.418 megavatios, aproximadamente una quinta parte de la electricidad total del país, según dijo el presidente Miguel Díaz-Canel a la radio estatal el mes pasado. Además, el sector privado genera ahora el 20% de la energía que consume. “A pesar de los apagones, este es un ámbito en el que hemos logrado grandes avances”, afirmó el presidente. Algunos analistas, sin embargo, se muestran menos entusiastas. Jorge Piñón, investigador del Instituto de Energía de la Universidad de Texas que sigue de cerca el sector energético cubano, señaló que, aunque Cuba está impulsando la energía solar, no lo está haciendo de forma estratégica.

El país prácticamente carece de sistemas de almacenamiento en baterías a escala industrial, explicó. Eso significa que los parques solares solo funcionan durante el día y no están debidamente integrados a la red eléctrica. “La energía solar es una buena inversión siempre que se haga con inteligencia, algo que —lamentablemente— no están haciendo en este momento”, señaló. ¿Por qué la energía solar no basta para resolver los apagones? Dado el tamaño de Cuba, la energía solar nunca podrá proporcionar energía de carga base, añadió Piñón, por lo que siempre serán necesarias grandes centrales termoeléctricas. Durante años, Llovet, de 52 años, y su esposa recurrieron a un pequeño y ruidoso generador para mantener funcionando La Campana, su negocio desde hace 15 años, durante los cortes de electricidad.

Pero a medida que Washington aumentó la presión, los apagones se volvieron insostenibles. El año pasado, Llovet empezó a reunir los componentes para un sistema solar, pero solo pudo encontrar en Amazon.com las baterías de litio de 5 kilovatios-hora que buscaba. Las envió a un familiar en Miami, quien luego las reenvió a Cuba a través de CubaMax, uno de los muchos servicios de mensajería que se han convertido en una fuente clave de suministros para la isla. Tras invertir unos US$10.000 en el sistema, La Campana funciona casi en su totalidad con energía autogenerada.

Aunque la mayoría de los equipos solares que importa Cuba se fabrican en China, los puertos de Florida, Texas y Luisiana desempeñan un papel cada vez más importante en el suministro de esta tecnología a la isla, según John Kavulich, presidente del Consejo Económico y Comercial EE.UU.-Cuba. “Resulta un tanto irónico que Cuba pueda convertirse en un importante mercado de exportación de energías renovables para las empresas estadounidenses”, señaló Kavulich. “Sobre todo teniendo en cuenta la postura poco favorable de la Casa Blanca respecto de las energías renovables”. El “parche” solar es solo uno de los elementos que evitan que la isla se derrumbe, explicó. Cuba también produce alrededor del 40% del crudo que necesita para alimentar sus centrales eléctricas y ha avanzado en refinar una mayor proporción de ese petróleo. Más importante aún, tanto la población como la economía están en declive: el número de habitantes de la isla ha disminuido un 16% durante la última década. “La razón por la que Cuba no se ha detenido, colapsado ni paralizado es porque la economía se ha reducido casi en la misma medida que el volumen de combustible que importaba”, afirmó Kavulich.

A pesar del aumento del flujo de paneles solares y otros productos, la vida sigue siendo una lucha para cubanos como Llovet. Ante la escasez de diésel y otros combustibles, Llovet cambió su automóvil por un triciclo eléctrico, un vehículo que se ha vuelto omnipresente en La Habana. También dijo que está intentando adaptarse a nuevas leyes locales que le permitirían importar sus propios artículos para fiestas. Pero, más que nada, necesita un respiro del ritmo incesante de las sanciones estadounidenses y otras malas noticias. “Me gustaría mucho que la vida cotidiana fuera simplemente normal”, afirmó. “Ya lo hemos tenido en el pasado y todo iba bien.

Solo necesitamos que las cosas vuelvan a la normalidad, de una forma u otra”. -Con la colaboración de Tom Fevrier. Lea más en Bloomberg.com

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