Parece mentira que aún dudemos de Nintendo. La que parecía la prueba más tonta de Switch Sports Resort va a terminar convirtiéndose en una de las más divertidas

Parece mentira que aún dudemos de Nintendo. La que parecía la prueba más tonta de Switch Sports Resort va a terminar convirtiéndose en una de las más divertidas

Hay algo infalible, casi mágico, en la fórmula de Wii Sports, en su delicado equilibrio entre extrema sencillez y máxima diversión, capaz de derribar cualquier tipo de barrera para atraer a todo tipo de jugadores. Nintendo Switch Sports Resort quiere recuperar ese espíritu reuniendo disciplinas clásicas y nuevas actividades alrededor de una Isla Wuhu completamente reconstruida, decidida a recuperar el fenómeno que supuso su lanzamiento original en Wii. Durante el marco de la Gamescom 2026, pudimos probar cuatro de sus propuestas en multijugador local: el vuelo en avioneta, el recorrido en monopatín, el tenis de mesa y la sorprendente batalla de pulgares. La selección resultó suficiente para comprobar que Nintendo no se ha limitado a recuperar actividades antiguas.

Los deportes ya conocidos han recibido importantes cambios visuales y jugables, como te contamos anteriormente tras probar el juego en las oficinas de Nintendo, mientras que los nuevos aprovechan algunas de las posibilidades particulares de los Joy-Con 2. No todas las pruebas nos convencieron de la misma manera; las actividades de exploración ofrecen una forma agradable de descubrir la isla, pero nos dejaron con algunas dudas. En cambio, el tenis de mesa y la batalla de pulgares demostraron de inmediato por qué la fórmula de Nintendo continúa funcionando tan bien. Recorriendo Isla Wuhu en compañía El vuelo en avioneta mantiene la esencia de la actividad que conocimos en Wii Sports Resort.

Podemos recorrer libremente la Isla Wuhu mientras descubrimos lugares, atravesamos puntos concretos del escenario y completamos pequeños desafíos. Sin embargo, el entorno ha sido reconstruido por completo y presenta un nivel de detalle muy superior. La isla transmite ahora mucha más vida. Vemos a los Miis desplazándose en vehículos, encontramos fotografías y objetos coleccionables y podemos desviarnos continuamente para buscar secretos.

Su tamaño también permite disfrutar del simple placer de pilotar: es posible pasar bajo puentes, volar entre barcos o adentrarse en el interior de un volcán. El control por movimiento de la avioneta funciona sorprendentemente bien. Sosteniendo el Joy-Con 2 en horizontal, basta con inclinar la mano para modificar la dirección y la orientación del aparato. También podemos acelerar o frenar con mucha facilidad, por lo que apenas necesitamos unos segundos para comprender su funcionamiento.

Esa sencillez no impide que el propio escenario plantee ciertos retos de habilidad. Atravesar espacios estrechos o alcanzar determinados puntos obliga a controlar bien la inclinación y la velocidad, pero la experiencia también puede disfrutarse como un paseo relajado por la isla. La gran sorpresa de la jornada fue la batalla de pulgares Pudimos disfrutarla en cooperativo a pantalla partida, aunque tampoco es una experiencia que lo pida demasiado porque apenas existen acciones que les permitan interactuar. No hay competición ni objetivos verdaderamente cooperativos: cada uno pilota por su cuenta y la única experiencia compartida consiste en recorrer juntos los mismos lugares.

Pasear acompañados tiene cierto encanto, especialmente en un entorno tan agradable como este, pero echamos en falta pruebas conjuntas, pequeñas carreras o sistemas que conectaran las acciones de ambos pilotos orgánicamente. También notamos algo de cansancio en la mano después de jugar durante un rato, aunque dependerá de la intensidad con la que cada persona explore la isla; eso sí, no es la única prueba con el que tuvimos esta sensación. Tony Hawk, versión Nintendo El monopatín plantea una experiencia similar, pero nos permite explorar Isla Wuhu desde el suelo. Podemos recorrer sus caminos con libertad, saltar, realizar trucos y aprovechar diferentes elementos del escenario.

Es una actividad todavía más contemplativa que el vuelo, con pocos desafíos y una mayor atención al simple desplazamiento. Su principal peculiaridad se encuentra en el sistema de control, ya que se maneja con el Modo Ratón del Joy-Con 2, apoyándolo en una superficie plana. Deslizarlo hacia los lados permite dirigir el monopatín, mientras que varios movimientos sirven para impulsarnos y ejecutar maniobras. La sensación recuerda parcialmente al (injustamente) denostado Drag x Drive, que también empleaba el Modo Ratón de los mandos para representar el movimiento de una silla de ruedas.

Aquí el control se adapta al impulso y a la dirección del monopatín con bastante precisión, ofreciendo una manera distinta y curiosamente satisfactoria de recorrer la isla. Sin embargo, incluso intentando jugar de forma relajada, repetir constantemente el movimiento necesario para ganar velocidad termina cargando la muñeca. También vuelve a aparecer el problema de la interacción. Dos personas pueden desplazarse juntas y descubrir los mismos lugares, pero no encontramos objetivos que hicieran verdaderamente necesaria la presencia del otro jugador.

Como forma alternativa de explorar Wuhu resulta agradable durante periodos cortos, aunque parece destinada a quedarse más como curiosidad que como una de las actividades principales del juego. Tenis de mesa y lucha de pulgares van a triunfar Las mejores sensaciones llegaron con las dos propuestas competitivas. El tenis de mesa recupera una disciplina conocida, pero la precisión de sus controles por movimiento transforma considerablemente los partidos. Nintendo podría haber encontrado al auténtico sucesor espiritual del éxito de Wii Sports Atrás quedan muchos de los golpes rígidos y las respuestas previsibles de otras versiones.

Ahora es posible modificar con bastante naturalidad la dirección de la pelota, ajustar los ángulos e intentar colocarla cerca de los bordes. El sistema reconoce distintas formas de golpear y deja suficiente margen para construir estrategias alrededor de la posición del rival. Nuestro partido fue mucho más imprevisible de lo esperado. Cada intercambio obligaba a reaccionar a la colocación de la pelota y decidir hacia qué zona queríamos devolverla.

La sensación de control era total, hasta el punto de permitirnos desplazar al contrario de un extremo a otro de la mesa antes de buscar un espacio libre. Este margen de aprendizaje puede convertirlo en uno de los deportes más queridos. Su base es lo suficientemente sencilla como para que cualquiera pueda empezar a jugar, pero también ofrece precisión y capacidad estratégica para quienes quieran dominarla. El pique es inmediato, precisamente por lo satisfactorio de su control y puesta en escena, haciendo que el jugador en todo momento se sienta responsable de la respuesta en pantalla.

La gran sorpresa de la jornada, sin embargo, fue la batalla de pulgares. Sobre el papel parece poco más que una ocurrencia "made in Nintendo", pero la realidad es que han encontrado una manera muy ingeniosa de transformarla en un duelo de tensión, lectura del rival y riesgo. Cada jugador sostiene un Joy-Con 2 en vertical para controlar un enorme pulgar. El objetivo es atrapar el del oponente y mantenerlo inmovilizado durante tres segundos.

Si quedamos atrapados, debemos agitar el mando para intentar liberarnos antes de que termine la cuenta. La profundidad surge de una mecánica de carga. Al mantener nuestro pulgar en la parte inferior del espacio de juego, recuperamos fuerza y aumentamos la potencia del siguiente agarre. Cuanto más esperamos, más difícil le resultará escapar al adversario, pero permanecer abajo también puede convertirnos en un objetivo fácil.

Los enfrentamientos se transforman así en una sucesión constante de amagos. Bajamos para recuperar energía, ascendemos para intentar atrapar al rival, retrocedemos antes de quedar expuestos y tratamos de anticipar el siguiente movimiento del contrario. Es una idea extremadamente sencilla que genera mucha más estrategia de la que aparenta. Además, no solo resulta increíblemente divertido de jugar, sino también de ver; sin duda, puede convertirse en uno de los deportes más memorables del conjunto.

Todavía quedan varias disciplinas por probar, entre ellas el boxeo, pero estas cuatro actividades muestran dos caras bastante diferentes de Nintendo Switch Sports Resort: el rediseño de lo que ya estaba, pero también los nuevos deportes que han llegado para quedarse. Si el resto de actividades mantienen este nivel, Nintendo podría haber encontrado al auténtico sucesor espiritual del éxito de Wii Sports. En 3DJuegos | Han tenido que pasar 5 años pero al fin se hace justicia a Kingdom Hearts en consolas Nintendo

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