Estados Unidos llevaba años mirando a China por el retrovisor en la carrera de la IA. Ahora su ventaja se ha reducido a una cifra incómoda: apenas un 3%

Estados Unidos llevaba años mirando a China por el retrovisor en la carrera de la IA. Ahora su ventaja se ha reducido a una cifra incómoda: apenas un 3%

Durante buena parte de la carrera por la inteligencia artificial hubo una certeza bastante cómoda en Silicon Valley: China podía fabricar modelos potentes, baratos e incluso abiertos, pero la frontera tecnológica seguía estando en Estados Unidos. OpenAI, Anthropic y Google continuaban marcando el ritmo mientras Washington trataba de conservar esa ventaja restringiendo el acceso chino a algunos de los chips más avanzados. El problema es que esa fotografía empieza a quedarse vieja. Bloomberg Intelligence calcula que la distancia entre los mejores modelos chinos y estadounidenses se ha reducido hasta aproximadamente un 3%, frente al 9% registrado en mayo y cerca del 15% de principios de 2026.

En cuestión de meses, buena parte del colchón tecnológico estadounidense se ha evaporado. DeepSeek vuelve a aparecer en el centro de la historia © thecloud.group. El último empujón tiene un nombre conocido: DeepSeek V4.1 Flash . El modelo, presentado en septiembre, alcanzó 81,1 puntos en LiveBench y se situó sexto en la clasificación global.

El líder, Claude Fable 5.1 de Anthropic, obtuvo 83,4. La diferencia entre ambos es de apenas 2,3 puntos. No es especialmente sorprendente que Bloomberg esté mirando LiveBench. Este benchmark intenta solucionar uno de los grandes problemas que aparecen al comparar modelos: que las preguntas de las pruebas terminen dentro de sus datos de entrenamiento.

Para reducir ese riesgo utiliza tareas objetivas y actualizadas de razonamiento, programación, matemáticas, análisis de datos y seguimiento de instrucciones. Y hay un detalle todavía más llamativo. En la categoría de programación mediante agentes, DeepSeek V4.1 Flash alcanza 77,3 puntos, por encima de los 66,1 de Claude Fable 5.1. Es decir, la imagen cambia dependiendo de qué habilidad se mida: Estados Unidos conserva la primera posición general, pero China ya empieza a superar a algunos de sus rivales en tareas concretas .

DeepSeek, además, asegura haber diseñado V4.1 Flash pensando precisamente en eficiencia . Se trata de un modelo Mixture of Experts de 552.000 millones de parámetros, pero su nueva arquitectura activa una fracción mucho menor durante cada operación, con la intención de reducir memoria, costes de inferencia y almacenamiento. Ese 3% necesita un asterisco © Pixabay / Gerd Altmann. La cifra, sin embargo, no significa que “China esté solo un 3% por detrás de Estados Unidos en inteligencia artificial” en términos absolutos .

Lo que Bloomberg Intelligence está comparando son los modelos punteros mediante determinadas pruebas. Ecosistemas empresariales, infraestructura, capacidad de cómputo, investigación fundamental o disponibilidad de chips cuentan una historia bastante más compleja. También existe una diferencia de profundidad. Solo DeepSeek, Moonshot y Alibaba colocan modelos entre los quince mejores del mundo en la comparación citada por Bloomberg .

Estados Unidos continúa teniendo una concentración mucho mayor de laboratorios en la zona más alta. Pero precisamente ahí está lo significativo. China no necesita que toda su industria alcance simultáneamente a Silicon Valley para alterar la carrera . Basta con que unas pocas compañías consigan modelos suficientemente buenos, considerablemente más baratos y fáciles de desplegar para empezar a ganar usuarios.

Las restricciones a los chips ya no parecen una barrera infranqueable Washington lleva años intentando frenar ese proceso limitando el acceso de China a aceleradores avanzados. Pekín, mientras tanto, está construyendo alrededor de esa limitación. DeepSeek acaba de asociarse con Huawei para desarrollar herramientas optimizadas para los procesadores Ascend y reducir la dependencia del ecosistema CUDA de Nvidia. Al mismo tiempo, la empresa está preparando una enorme nueva ronda de financiación que podría superar los 80.000 millones de yuanes, unos 12.000 millones de dólares, mientras avanza hacia una posible salida a bolsa en Shanghái.

Por eso ese 3% importa mucho más como tendencia que como cifra exacta. A comienzos de 2026 la distancia era cinco veces mayor. Nueve meses después, la pregunta empieza a dejar de ser cuánto tardará China en alcanzar a Estados Unidos y pasa a ser cuánto tiempo podrá seguir existiendo una ventaja estadounidense claramente reconocible.

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