En Argentina le llegaron a llamar pecho frío. Su vida futbolística transcurrió fundamentalmente en el Barça, muy lejos de las canchas de las barras bravas y, casi siempre, a la sombra de Maradona, el hombre que ganó a los ingleses en plena crisis de las Malvinas con un golazo y una mano de Dios. Tuvo que luchar con la incomprensión y el desamor. En ocasiones se derrumbó, pero se levantó y le dio la vuelta a todo.
Y de que manera. Argentina con Messi ha disputado las tres finales de los últimos cuatro mundiales. Un gol del alemán Götze en la prórroga le impidió levantar la Copa, pero lo hizo ante la Francia de Mbappé y llegó al último partido de este último. No lo consiguió todo solo, pero Argentina no hubiera hecho ese recorrido sin él.
Ganó el Mundial en Qatar y relajó su vida, siempre tensionada con una afición que acabó rendida. Que nunca lo había situado por delante de Diego pero al final entendió que el mejor de la historia había sido Leo. Lo fue y lo ha sido durante mucho más tiempo. Argentina tuvo el golpe del Mundial de México en el 86, prácticamente levantado por Maradona, pero Messi lideró un equipo, mejor o peor en función de los años, pero actuó de cohesionador, de referente, de líder.
Diego fue el genio de un Mundial y de dos Ligas en Nápoles, pero Messi lleva colgados en la espalda ocho Balones de Oro. Su adiós fue perfecto, menos por el rival, Benín, mal elegido por la AFA más preocupada por el dinero que por el prestigio. Pero hoy ya no se duda de Leo, ya nadie le llama pecho frío y ha conseguido que Maradona sea el segundo nombre futbolístico de la nación. Es posible que las emociones no se repartan de forma unánime, pero es indiscutible, hasta para los argentinos más recalcitrantes, que el mejor de la historia ha sido Messi.
Seguramente entre los cinco mejores futbolistas del mundo, Argentina mete a tres: Messi, Maradona y Di Stéfano, pero el número uno no se discute. Ahora deja la selección aclamado. Le duele ese adiós porque es una especie protegida del fútbol, pero puede estar feliz de haberle dado la vuelta a todo y a todos