Habrá quien no lo recuerde, pero en 2010 podíamos tener redes sociales y eso no significaba que fueran un pozo sin fin de odio, insultos, personas enfrentadas y algoritmos que recomendaban mentiras fáciles de creer. Pero 16 años después, Internet se ha convertido en el Salvaje Oeste, un nido de descalificaciones constantes , antipatía general, influencers con las peores opiniones posibles, rencor hacia el diferente y división que ya no se cura a base de memes. Solo en este contexto tiene sentido 'El precio de la red', una película que quiere explicarnos cómo hemos llegado hasta aquí y señala a un único culpable: Mark Zuckerberg. Es, desde luego, un punto de partida tan agrio como interesante, pero su guion no es capaz de ir más allá y se convierte en una película sobre periodismo tan modélica como olvidable por culpa de un Aaron Sorkin obsesionado con Aaron Sorkin.
Te di todo mi amor, arroba love punto com Es fácil de detectar que el guion de esta película es de Sorkin, porque cae en absolutamente todos sus trucos, desde los personajes siendo continuamente referenciales (incluida una ingeniera de datos en su veintena obsesionada con su trabajo mecánico que se identifica con un personaje de Frank Capra) hasta los detalles aparentemente pequeños que después se retomarán en momentos climáticos, pasando por largas, rápidas y pantanosas conversaciones repletas de datos que pueden marear a cualquiera que no esté puesto en el mundo de las redes sociales. En Espinof Las 24 mejores películas biográficas de la historia del cine Obviamente, quitémonos esto de encima, 'El precio de la red' no llega jamás a estar al nivel de 'La red social' , y es en gran parte por culpa de un guionista fabuloso al que le falta alguien del nivel de David Fincher para saber modelar, mostrar y evolucionar un buen material en bruto. Sorkin firma su cuarta película como director (tras 'Molly's Game' , 'El juicio de los 7 de Chicago' y 'Ser los Ricardo' ) dejando las mismas dudas que en sus películas anteriores: es un fantástico narrador escrito incapaz de plasmar sus ideas en lo visual , falto de ritmo, clase y maestría. Es una pena, porque, desde luego, el tema acompaña: cómo Facebook emponzoñó su propio algoritmo ampliando el público de las fake news y los mensajes de ultraderecha que acabaron cristalizando en el mundo en llamas que tenemos ahora.
No hay que olvidar que, aunque en España Facebook (ahora conocido como Meta) haya sido desplazado por Instagram o TikTok y se dirija especialmente a las audiencias más avejentadas, en gran parte del resto del mundo sigue siendo básico para informarse y compartir noticias además de, ya puestos, mostrar alguna foto o recuerdo personal. El problema es que solo hace falta un vistazo por lo que el algoritmo nos ofrece para ver que realmente es el paraíso de las fake news, la conspiranoia, el absurdo y la radicalización. Y el causante de que una red social para hacer amigos haya acabado siendo un pozo sin fondo de basura tiene nombre y apellido: Mark Zuckerberg, que, muy sabiamente, toma aquí un papel secundario demostrando que esta no es una secuela de 'La red social' al uso. Esta autoconsciencia casi obsesiva por tener entidad propia y no depender de la cinta original es la mejor decisión de una cinta que, por otro lado, nunca acaba de dar en el clavo en su búsqueda de independencia.
Yo quiero tener un millón de amigos Si la película de Fincher era un biopic sui generis de Mark Zuckerberg y sus inicios creando Facebook, 'El precio de la red' se torna en una cinta periodística que quiere ser 'Todos los hombres del presidente' pero que se deja llevar por un clasicismo formal que le sienta fatal a un guion tan tecnológico que se olvida de evolucionar a sus personajes . Por mucho que estén basados en personas reales, nunca dejan de ser clichés andantes con salidas de primero de guion y chistosos manerismos que nos sorprendían en las primeras obras de Sorkin pero aquí suenan artificiales, vagos y faltos de estilo. En Espinof La gran serie de Matthew Perry tras 'Friends' que sorprendentemente fracasó. Un aclamado drama entre bambalinas que fue superado por una de las mejores comedias de este siglo Claramente, el director ha querido hacer un homenaje al Hollywood clásico repitiendo no solo estructuras, sino planteando una puesta en escena sobria que recuerda a eras pasadas.
Sin embargo, se queda solo en la intención, porque no tiene la destreza para convertir el homenaje en obra propia , y el resultado es un pastiche que se cree más inteligente de lo que realmente es y acaba resultando tristemente insípido. Es entretenido siempre, sí, pero esta papilla, como tal, no tiene sabor a nada que no hayamos visto antes. En medio de la decepcionante mediocridad sorprende un fabuloso Jeremy Strong mimetizándose con Zuckerberg (y concretamente, con su faceta más psicópata, tanto en gestos como en planteamiento, voz y actitud) y Mikey Madison, que ha sabido entender a la perfección la psique de su personaje. En el otro lado, llevando la película como puede, está un Jeremy Allen White cuya vida interpretativa tras 'The Bear' parece cada vez más limitada.
Podría haber sido el papel que le llevara a los Óscar tras fallar con 'Springsteen: Deliver me from nowhere' , pero me temo que no está al nivel. Claramente, 'El precio de la red' no intenta siquiera estar al nivel de 'La red social', limitándose a mostrar una realidad sin preocuparse por si los personajes de la misma son interesantes o algo más que simples bustos parlantes . Al final, no hay nada que la película aporte que no pueda saberse leyendo los "archivos de Facebook" del Wall Street Journal , y ni siquiera sus puntazos de creatividad e ingenio marca de la casa consiguen elevar una cinta que solo sirve como pie de página a una obra maestra. En Espinof | La mayor obra maestra de uno de los mejores directores del mundo regresa con su versión definitiva: una maravilla que marcó a toda una generación En Espinof | Las mejores películas de 2026