Venezuela crecerá un 6,5% su economía en 2026, ¿pero por qué aún no se sentirá en los hogares?

Venezuela crecerá un 6,5% su economía en 2026, ¿pero por qué aún no se sentirá en los hogares?

Bloomberg Línea — Venezuela cerrará 2026 con una economía en expansión, pero todavía lejos de una recuperación consolidada. El Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello (IIES-UCAB) proyecta un crecimiento de 6,5% del PIB real este año, en un escenario marcado por la reapertura de espacios para la inversión privada y una mayor actividad petrolera. La cifra, sin embargo, representa una previsión ya revisada a la baja durante el año. En su informe de coyuntura de septiembre, el instituto atribuye el ajuste principalmente al impacto económico de los terremotos del 24 de junio, a una respuesta de la inversión privada menor a la esperada y a la limitada capacidad del Gobierno para implementar una política de estabilización macroeconómica.

El crecimiento previsto tampoco devuelve a Venezuela a los niveles de actividad de hace una década. El IIES-UCAB estima que la economía continúa alrededor de 62% por debajo de los niveles que registraba antes de 2014. El petróleo concentra buena parte del impulso El principal motor de la expansión será el sector petrolero. El IIES-UCAB estima que la producción petrolera crecerá cerca de 15% durante 2026, mientras que la economía no petrolera avanzará alrededor de 6%.

La diferencia muestra hasta qué punto el nuevo escenario de apertura petrolera está condicionando las perspectivas de la economía venezolana. El instituto señala que el aumento de la producción y de los precios del crudo se produce en un contexto externo favorable y después del levantamiento parcial de las sanciones. La expansión, además, se extiende al resto de los sectores productivos. Pero el informe advierte que el desempeño esperado de la economía no petrolera también fue revisado a la baja conforme avanzó el año, en parte por los daños provocados por los terremotos y por la menor reacción de la inversión privada.

Más ingresos petroleros no significan más margen para el Estado Uno de los puntos más relevantes del informe está en el manejo de los recursos generados por el petróleo. El aumento de los ingresos externos no se ha traducido en un fortalecimiento equivalente de las reservas internacionales del Banco Central de Venezuela. Según el IIES-UCAB, esto está relacionado con el nuevo régimen bajo el cual se administran los recursos petroleros desde enero. La consecuencia es que el mayor flujo de divisas no elimina las restricciones que enfrenta la política económica.

El instituto señala que persisten presiones fiscales sobre los agregados monetarios, mientras la dolarización de facto limita la capacidad de las autoridades para utilizar las herramientas fiscales y monetarias frente a nuevos shocks. La inflación sigue siendo el principal obstáculo El crecimiento convive con una inflación todavía extremadamente elevada y con una fuerte depreciación del tipo de cambio. El IIES-UCAB advierte que ambas variables continúan mostrando tasas altas incluso después de una reducción de la presión fiscal sobre los agregados monetarios. La inflación en Venezuela volvió a desacelerarse en septiembre y se ubicó en 8,4%, una reducción de 0,5 puntos porcentuales frente al 8,9% registrado en agosto, según los datos publicados por el Banco Central de Venezuela (BCV).

Mientras tanto, la inflación acumulada durante los primeros nueve meses de 2026 alcanzó 225,3%, mientras que la variación anualizada se ubicó en 465,5% según los cálculos de Bloomberg Línea a partir de la data publicada por el ente financiero. Esto explica una de las principales diferencias entre la recuperación que reflejan las cuentas nacionales y la percepción de los hogares: un aumento del PIB no implica necesariamente una mejora equivalente de los ingresos reales cuando los precios y el tipo de cambio continúan avanzando con rapidez. La mejora económica todavía no cambia el mercado laboral El efecto sobre los hogares es, precisamente, uno de los puntos más débiles del escenario. El instituto señala que el mayor dinamismo de la producción todavía no se ha traducido en un fortalecimiento significativo del poder adquisitivo ni en cambios fundamentales en el mercado laboral.

Siete de cada diez hogares permanecen en situación de pobreza y cerca de un tercio enfrenta pobreza extrema, según los datos considerados por el informe. El IIES-UCAB sí identifica una recuperación incipiente del empleo formal y espera que el crecimiento pueda prolongar la reducción moderada de la pobreza observada en la Encovi 2025. Pero el punto de partida sigue siendo bajo y la expansión económica, por sí sola, no ha cambiado todavía las condiciones estructurales del mercado laboral. La inversión necesita algo más que apertura El otro límite para la recuperación está fuera de las cifras de producción: las instituciones.

El IIES-UCAB sostiene que los avances recientes en materia económica no son suficientes para garantizar una trayectoria de crecimiento sostenido. El informe identifica la estabilidad política y la reconstrucción institucional como condiciones necesarias para que las reformas estructurales puedan consolidarse. La advertencia es especialmente relevante para un país que busca atraer capital privado hacia petróleo, minería y otras actividades. La apertura de sectores puede aumentar la producción en el corto plazo, pero la inversión de largo plazo requiere reglas estables, capacidad institucional y mecanismos que reduzcan la incertidumbre.

Ver más: BCV dice que el PIB venezolano aumentó 7,14% en el segundo trimestre de 2026 Por eso, la lectura del IIES-UCAB sobre 2026 no es la de una economía que ya superó su crisis, sino la de un país que ha comenzado a crecer en un nuevo escenario, pero todavía no ha creado las condiciones para convertir ese rebote en una expansión sostenida. El 6,5% previsto para este año sería, en ese sentido, un dato de recuperación, no todavía de normalización.

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