El FMI defiende el apoyo directo frente a los subsidios

El FMI defiende el apoyo directo frente a los subsidios

Escuchar noticia ▶ Escuchar ⏸ Pausar ■ Detener Velocidad 0,8× 1× 1,15× 1,3× Voz Seguir a FinanzasDigital en Google Las transferencias monetarias directas y focalizadas constituyen el mecanismo más eficiente y económico para proteger a los hogares vulnerables durante las crisis de costo de vida, según un estudio del Fondo Monetario Internacional (FMI) publicado en su informe de Perspectivas de la Economía Mundial (WEO, por sus siglas en inglés). El organismo internacional detalla que las crisis de costo de vida desencadenadas por conflictos globales (como la invasión de Rusia a Ucrania en 2022 o las tensiones geopolíticas más recientes en Medio Oriente) han provocado incrementos sostenidos en el precio de productos esenciales como alimentos, electricidad y combustibles. A diferencia de otros componentes de la canasta, el costo de estos insumos indispensables sube a un ritmo superior al resto de los precios y de los salarios, impidiendo que la población pueda reducir su consumo o sustituirlos fácilmente. Según los hallazgos del FMI basados en datos de 76 países durante las últimas tres décadas, estos episodios no generan perturbaciones pasajeras.

Los precios relativos de los bienes básicos continúan aumentando durante más de un año después del inicio del shock y permanecen elevados de forma persistente. Como resultado, las expectativas de inflación se desanclan y quedan por encima de los niveles previos a la crisis durante años, complicando la tarea de los bancos centrales para restaurar la estabilidad de precios, al tiempo que el poder adquisitivo de los trabajadores sufre una erosión prolongada por el deterioro de los salarios reales. Esta dinámica golpea de manera desproporcionada a las familias vulnerables y a las economías de bajos ingresos, donde la alimentación y la energía representan la mayor parte del presupuesto familiar. En consecuencia, las crisis de precios no solo amenazan la estabilidad macroeconómica, sino que agravan directamente los niveles de pobreza e inequidad social a escala regional y global.

Más leídas Tasa de Cambio BCV 09 de octubre de 2026: 875,6505 Bs/USD (+0,105%) Delcy Rodríguez descarta la dolarización formal en Venezuela Gobierno prevé ingresos de los trabajadores por encima del PIB en 2027: ¿Qué significa? Ineficiencia de los subsidios e intervenciones en la cadena de suministro Frente a la presión social por respuestas inmediatas, los gobiernos han recurrido históricamente a medidas generalizadas para reprimir las alzas de precios. En las economías avanzadas, estas intervenciones se han concentrado en la reducción de impuestos al valor agregado (IVA) o tributos específicos sobre alimentos y energía. En contraste, los mercados emergentes y las naciones de bajos ingresos han dependido en mayor medida de subsidios a los productores, rebajas arancelarias o controles de precios directos en las cadenas de suministro, en parte por la prevalencia de mercados minoristas informales.

Sin embargo, la evidencia estadística elaborada por el FMI evidencia la profunda ineficiencia de estos mecanismos. Entregar el mismo nivel de protección a los hogares pobres mediante subsidios al consumo exige entre tres y seis veces más recursos fiscales que mediante transferencias monetarias directas. La distorsión es aún mayor en el caso de los subsidios a los productores, cuyo costo fiscal oscila entre 14 y 22 veces por encima del apoyo directo a los ingresos. El informe ilustra este desbalance con la crisis energética europea de 2022-2023, donde por cada euro destinado a reprimir las tarifas de electricidad, gas natural y gasolina, menos de 20 centavos llegaron efectivamente al 20 % más pobre de la población.

Asimismo, al mantener precios artificialmente bajos, estas políticas debilitan los incentivos para racionar o conservar los recursos escasos, lo que puede presionar aún más las cotizaciones internacionales cuando varios países las aplican en paralelo. En el caso de los subsidios a la producción, al reducir el costo del producto final, los beneficios terminan trasladándose a consumidores e industrias en el extranjero a través de precios de exportación más bajos, haciendo que los contribuyentes locales financien subsidios indirectos fuera de sus fronteras. Diseño de políticas Para mitigar los severos costos económicos y sociales de estas crisis sin poner en riesgo la estabilidad fiscal, el FMI recalca que la asistencia estatal debe ser estrictamente temporal y canalizarse preferentemente mediante la ampliación acelerada de los sistemas de protección social ya existentes. No obstante, el organismo reconoce que en circunstancias excepcionales (tales como amenazas agudas a la seguridad alimentaria, riesgos elevados de malestar social o severas limitaciones de gestión administrativa) el apoyo puede requerir extenderse más allá de los sectores en pobreza extrema mediante herramientas de mayor alcance, siempre que el espacio fiscal del país lo permita.

En tales escenarios, la institución multilateral enfatiza la importancia de una correcta secuenciación y diseño regulatorio. En primer lugar, la cuantía de la ayuda debe dimensionarse en función del componente estrictamente temporal del incremento de precios, evitando responder con gasto corriente a cambios de carácter estructural. Asimismo, toda medida de amplia cobertura debe incorporar cláusulas explícitas de expiración (sunset clauses) para evitar compromisos financieros indefinidos sobre las cuentas públicas. De igual forma, cuando los gobiernos decidan expandir el universo de beneficiarios, el FMI señala que la generosidad media de la asistencia debe mantenerse anclada al impacto promedio que el choque causó sobre los hogares de menores ingresos.

En los casos en que la intervención sobre los precios resulte inevitable, las medidas deben focalizarse de manera estricta en los bienes y servicios consumidos mayoritariamente por los sectores vulnerables, con preferencia en las etapas finales de distribución (downstream), procurando preservar al máximo posible las señales de precio subyacentes del mercado. La institución advierte que en un entorno global cada vez más expuesto a perturbaciones recurrentes, la clave de la resiliencia radica en consolidar y fortalecer las redes de protección social antes de que estallen los conflictos o las crisis. Esta preparación previa no solo elevará la efectividad de las respuestas gubernamentales en el futuro, sino que protegerá el margen fiscal necesario para responder a nuevos shocks macroeconómicos. Con información del FMI

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