Estamos en plena época de los 90 y, a las puertas de un cambio de siglo que prometía cambiar nuestras vidas, el mundo parecía estar de vuelta de todo y jugábamos a ser dioses. ¿En chandal en domingo? ¿Luces de neón? ¿Tecnología transparente? ¿Y por qué no? Nintendo América se sumó a la locura comercializando algunas bandas sonoras con unos discos un tanto inusuales. La cara de Yoshi daría forma al CD con la banda sonora de Yoshi's Story mientras que la de Diddy Kong haría lo propio con el CD con la música de Diddy Kong Racing. Y funcionaban, sí.
Si bien es cierto que el tamaño para incluir contenido se ve reducido drásticamente a todo lo que se pueda incluir en la circunferencia que no esté invadida por formas raras, el hueco era más que suficiente para incluir una banda sonora sin problemas. El drama venía cuando la gente omitía la letra pequeña del invento e introducía los CD en todo lo que no tuviese un pivote de sujeción. ¿Pletinas con las del ordenador? ¿Ranuras como el CD del coche? Todas destrozadas. Cuentan los que lo vivieron que en el momento que aquello empezaba a girar sin control sonaba como si alguien lo estuviese destrozando con un martillo.
No era culpa de los creadores, claro, pero el no leer las instrucciones siempre ha sido algo muy nuestro. Un detalle curioso es que estos discos no solo destacaban por su forma, sino también por su condición de piezas promocionales bastante peculiares dentro de la historia de las bandas sonoras de Nintendo. El de Yoshi, publicado en Norteamérica en 1997 bajo el título Music to Pound the Ground To: Yoshi's Story Game Soundtrack, incluía 15 pistas con una duración total de poco más de 32 minutos. El de Diddy Kong Racing, también lanzado en Estados Unidos en 1997, reunía 16 cortes en unos 39 minutos, con música compuesta por David Wise, conocido por su trabajo en la saga Donkey Kong Country.
La comparación con las ediciones japonesas resulta especialmente interesante porque allí, las bandas sonoras se publicaron en CD convencionales a través de Pony Canyon, dentro de la colección Nintendo 64 Sound Series. En el caso de Yoshi's Story, la edición japonesa llegó el 4 de febrero de 1998 y recopiló 50 pistas, frente a las 15 de la edición norteamericana. Es decir, mientras en Estados Unidos se apostaba por convertir el disco en un objeto de coleccionista, Japón ofrecía una recopilación musical mucho más extensa y tradicional. Imagen | Twitter En VidaExtra | "No es el tipo de empresa que quiero que sea Nintendo": Satoru Iwata nunca quiso desarrollar demasiadas secuelas de Mario y Zelda