Previa NBA 2026-27: Houston Rockets | A prueba de desgaste

Previa NBA 2026-27: Houston Rockets | A prueba de desgaste

Los Houston Rockets han mejorado sobre el papel. Recuperar a Fred VanVleet, sumar a Marcus Smart y un año de experiencia más para Reed Sheppard, Amen Thompson y Alperen Sengün así lo corroboran. El problema para los texanos es que el paso del tiempo puede ser una contrapartida. Datos, resultados de la campaña anterior, un vistazo a su plantilla y a sus futuros agentes libres, los objetivos del curso, el jugador a seguir y un pronóstico para la franquicia.

Houston Rockets 2026-27 Así encaran la temporada Lo positivo es que las carencias del equipo eran muy obvias. Siendo la falta de un creador primario la más evidente de todas ellas. Y esa debería de solucionarse, al menos parcialmente, con FVV y Marcus Smart. Lo negativo es que el resto de sus problemas tienen que ver con una dinámica de grupo compleja y con vacíos en el talento de sus piezas que el tiempo ha mostrado no poder subsanar.

El fichaje de Kevin Durant el pasado curso llegaba para poder mirar a la cara a los Oklahoma City Thunder y los Minnesota Timberwolves en la idea de Conferencia Oeste con la que comenzaba la 2025-26. Por mucho que en playoffs faltasen VanVleet, Steven Adams y Kevin Durant jugase poco y mal; caer en primera ronda ante unos Lakers sin Luka Doncic y con Austin reaves tocado no debería haber entrado en ningún plan. El asiento de Ime Udoka La carrera de Ime Udoka es una complicada de ponderar. Que su debut fuese llevando a todo unos Boston Celtics a sus primeras finales en 13 años, su abrupta salida de allí y su arco de redención rescatando a unos Houston Rockets aún devastados por la salida de James Harden provocaban admirar mucho más sus virtudes que sus carencias.

La dureza defensiva y el ardor competitivo de sus grupos. Su figura como vestigio de una era en la que reinaba el puño de hierro plantado en una liga que aboga por la mano izquierda. Desgraciadamente para él, las lunas de miel no duran eternamente. Ya ha habido tiempo en estos tres años al frente del banquillo texano para buscarle las costuras a Udoka.

Y los ataques de Houston siguen siendo un descosido tras otro. A pesar de ser el octavo mejor ataque de la liga regular el curso pasado, durante gran parte de la temporada bastaba con lanzar un dos contra uno a Kevin Durant en cuanto pasaba la divisoria para nublar de ideas a los Rockets. Ni un solo apoyo cercano a manejador para hacer progresar la jugada desde una ventaja tan manifiesta. Ni un solo movimiento agresivo sin balón para sacar tajada y descongestionar el embudo.

La baja de Fred VanVleet para toda la temporada antes de iniciar la misma abortó muchos de los planes y dejó al equipo huérfano de un organizador de élite. Aun así, teniendo un foco ofensivo como KD, que tampoco es manco repartiendo juego y sabe soltarla sin problema ante presiones de este tipo, la plantilla cuenta con generadores secundarios suficientes como para que algo así no los desactive por completo. De ahí el fracaso que supone para Udoka el estancamiento percibido en Alperen Sengün. Durant debería haber significado desatar la versión más eficiente del turco.

Nada más lejos de la realidad, y para cuando faltó KD por lesión en playoffs, nadie parecía listo para asumir la responsabilidad. Udoka no le ha dado soluciones a su ataque más allá de la carga del rebote ofensivo (de lo cual abusan en exceso). Sigue equivocando las capacidades mixtas de Amen Thompson y sin otorgarle la confianza necesaria a Sengün para que dispute sus posesiones mucho más de cara al aro y no acudiendo a posición de poste en cuanto vienen mal dadas. Los palitos post-partido en rueda de prensa ya no suenan como arengas, sino como falta de autocrítica.

Por si fuese poco, el equipo registra una preocupante tendencia a la irregularidad defensiva , especialmente cuando se acerca abril. Kevin Durant el twittero Más allá de lo sucedido en cancha, la temporada de los Rockets acabó estando marcada por lo extradeportivo. Una vez más, Kevin Durant se vio salpicado por una polémica relacionada con su adicción a las redes sociales. Otra vez acusaciones de una cuenta secundaria en Twitter/X (@gethigher77) desde la que supuestamente atizaba a sus compañeros, especialmente a Sengün. «Tu jugador franquicia no puede tirar ni defender.

Ese es un problema mucho más grande que mis pérdidas», en referencia al turco. «No puedo confiar en que Jabari meta un tiro o consiga parar al rival. Es un poco retra****» En esta ocasión, las pruebas no son lo suficientemente definitivas como para aseverar que fue él, com o si ocurrió en 2017 cuando era jugador de los Golden State Warriors y le pillaron en una encrucijada similar que más tarde él mismo admitió. Sea o no verídico, lo cierto es que el asunto pareció desestabilizar al grupo por la atención mediática recibida y la legítima duda de si Durant simplemente los despreciaba. Aunque los problemas de juego de Houston estaban antes y después del presunto escándalo.

Lo que sí es real es que Durant volvió a ser, de lejos, el mejor jugador de su equipo. Y que el equipo apenas se podía permitir tenerle fuera de pista. El alero fue el segundo jugador que más minutos totales disputó en toda la liga, solo superado su compañero Amen Thompson. Lo que es una simple traducción de la evidente dependencia de su producción ofensiva de la que penaba el grupo.

Preguntado por ello en el Media Day de los Rockets, Durant dejó claro que él quiere seguir jugando todo lo posible, que para ello se prepara y que el equipo es mejor con él en cancha. «Si hacemos las cosas bien en los tres primeros cuartos o antes [y dejamos el partido resuelto], quizás me siente», aprovechó para poner la pelota en el tejado del resto del equipo. Los Rockets no se pueden permitir otra temporada más en la que Durant sea el alfa y el omega del equipo. Quizás no sepa ser otra cosa, y entonces habrá que afrontar el asunto desde otra perspectiva. Pero por lo que significaría a nivel de liderazgo y posibilidades en pista que todo volviese a orbitar a su alrededor en vez de ser un extra de lujo, necesitan repartir los galones de otra forma.

Jugador a seguir: Alperen Sengün Y la figura para que esto sea un contender sostenible a medio plazo es que Alperen Sengün sea una estrella real en esta liga. Ya al inicio del curso pasado, entre un gran Eurobasket y su exhibición en la openning night ante Oklahoma, parecía haber roto en un interior total. Las potenciales armas del turco siguen intactas. La visión de juego y tacto desde el pase, el juego de pies de espaldas al aro, el dominio reboteador y, especialmente, su capacidad para jugar con bote lejos de la zona y mirando a canasta.

Sin embargo, la mayoría de sus posesiones acaban exponiendo a un jugador peleado consigo mismo y acudiendo a acciones en las que no es eficiente. Que un jugador de calibre All-Star que mide 210 centímetros y lanza más del 70% de sus tiros a menos de tres metros del aro acabe sus playoffs por debajo del 50% de tiros de campo es inadmisible. Simplificar su juego, sobre todo ventilarlo a través de esa habilidad en el perímetro es el gran reto de Udoka. Y también del propio Sengün.

Porque de potencial se puede vivir unos años, no toda la vida. Y hemos llegado al punto de que un curso más siendo un jugador sobre el papel y otro sobre la pista, nos haga caer en la cuenta de que el jugador de la celulosa o no existe o lo hace en instantes demasiado efímeros. La pasada campaña la ausencia de VanVleet le obligaba a tomar una posición que no terminó de tomar. Si la exigencia no sirvió, deberá hacerlo ahora la comodidad.

El pronóstico de nbamaniacs Nombre a nombre, los Houston Rockets tienen una mejor plantilla que el curso pasado. Especialmente si tenemos en cuenta un año más de evolución en Reed Sheppard y Thompson y el regreso de VanVleet (aunque su estado físico estará bajo lupa). Marcus Smart es la guinda de un pastel que, con todo y con eso, pinta a no ser suficiente. El objetivo en regular debería ser meterese en puestos de factor cancha y, para ello, repetir las 52 victorias del curso pasado es una meta más que factible que podría bastar para colarse ahí.

Eso sí, el fin de este equipo debe ser desarrollar los recursos necesarios para ser más competitivo en postemporada. Su lucha no será solo contra el resto de 29 equipos, también con el desgaste que supone convivir con un entrenador tan vehemente como Ime Udoka y una personalidad tan peculiar dentro y fuera de la pista como la de Kevin Durant. Si logran salir ilesos de ello, estaremos hablando de un éxito. Equipo anterior: Minnesota Timberwolves.

Siguiente equipo: Cleveland Cavaliers. (Fotografía de portada de Alonzo Adams-Imagn Images)

¿Te gustó esta nota? Compártela: