En la reunión, se espera que los participantes compartan estrategias prácticas que permitan cerrar la brecha entre los compromisos globales y las acciones locales en los territorios. También debe ayudar a fomentar mecanismos que permitan combinar los últimos descubrimientos científicos, avances tecnológicos y herramientas digitales con los conocimientos tradicionales de los pueblos indígenas para optimizar la producción de alimentos. Por su parte, el ministro cubano de la Agricultura, Ydael Pérez Brito, presentará junto a otros delegados de la isla las notas de propuestas de inversión en Cuba en el café y la miel, con la intención de modernizar los procesos productivos, fortalecer la trazabilidad, generar mayor valor añadido y ampliar el acceso de productos cubanos de reconocida calidad a los mercados internacionales. Durante el evento, la delegación de la isla participará en actividades de la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza, contribuyendo al intercambio de experiencias y a la búsqueda de soluciones conjuntas frente a estos desafíos.
La víspera, en su intervención durante la inauguración del WFF, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, denunció el impacto de las sanciones económicas de Estados Unidos sobre la producción y distribución de alimentos en la isla. En un videomensaje, declaró que las dificultades alimentarias cubanas no responden solamente a factores ambientales o dinámicas de mercado, sino también a más de seis décadas de bloqueo económico, comercial y financiero. El mandatario señaló que las restricciones limitan el acceso de la isla a mercados internacionales, financiamiento, tecnología, insumos agrícolas y combustibles; y cuestionó el recrudecimiento de las medidas adoptadas por la administración Trump desde inicios de 2026. Díaz-Canel agradeció la cooperación de la FAO, que movilizó cerca de 100 millones de dólares en recursos, asistencia técnica y capacitación para sectores productivos de Cuba. ro/mml