ABC para entender el nuevo choque diplomático entre Venezuela y Uruguay

ABC para entender el nuevo choque diplomático entre Venezuela y Uruguay

Bloomberg Línea — El nuevo cruce diplomático entre Venezuela y Uruguay gira en torno a la legitimidad de Delcy Rodríguez como presidenta encargada, la ruptura de relaciones entre ambos países en 2024 y las condiciones que Montevideo exige para restablecer los vínculos con Caracas. El conflicto escaló después de que el canciller uruguayo, Mario Lubetkin, descartara reanudar las relaciones mientras Rodríguez permanezca en el poder y la calificara de ilegítima, una postura que su homólogo venezolano, Félix Plasencia, rechazó como una “intromisión inadmisible” en los asuntos internos del país. ¿Por qué se enfrentan Venezuela y Uruguay? La tensión volvió a intensificarse en octubre de 2026, después de que el Gobierno uruguayo ratificara que no reconoce la legitimidad de las autoridades venezolanas y condicionara la normalización de las relaciones a la celebración de elecciones democráticas. El detonante fue una entrevista concedida por Lubetkin al diario brasileño Folha de S.Paulo, publicada el sábado 10 de octubre, en la que el ministro afirmó que Uruguay no restablecerá las relaciones diplomáticas con Venezuela mientras Delcy Rodríguez continúe al frente del Gobierno interino.

El canciller uruguayo sostuvo que la situación política del país no cambió con la captura de Nicolás Maduro en enero de 2026 durante una operación militar estadounidense ni con la posterior asunción de Rodríguez, quien hasta entonces ocupaba la vicepresidencia. “De ninguna manera” restablecerán los vínculos, afirmó Lubetkin, quien consideró que Rodríguez es “tan ilegítima como él”, en referencia a Maduro. La respuesta llegó el lunes 12 de octubre, cuando el canciller venezolano, Félix Plasencia, rechazó las declaraciones y las calificó de “intromisión inadmisible”. El funcionario también cuestionó las que describió como “visiones vetustas y arrogantes” que, a su juicio, desconocen la soberanía y la autodeterminación de los pueblos. Plasencia defendió que el futuro político de Venezuela debe ser decidido por sus ciudadanos y en apego a la Constitución, al tiempo que reivindicó el proceso de diálogo político impulsado por las autoridades interinas. ¿Desde cuándo están rotas las relaciones diplomáticas entre Venezuela y Uruguay?

Venezuela y Uruguay rompieron sus relaciones diplomáticas en 2024, después de las elecciones presidenciales venezolanas del 28 de julio, cuyos resultados fueron cuestionados por la oposición y por distintos gobiernos de la región. El Consejo Nacional Electoral venezolano proclamó la reelección de Nicolás Maduro para un tercer mandato consecutivo, pero la oposición, liderada por María Corina Machado, denunció irregularidades y reivindicó la victoria de su candidato, Edmundo González Urrutia. La controversia electoral desencadenó protestas en Venezuela y una respuesta represiva de las autoridades. Según los reportes recogidos por las agencias internacionales, las manifestaciones dejaron 28 muertos y más de 2.400 detenidos.

Uruguay se sumó entonces a los gobiernos latinoamericanos que cuestionaron el proceso electoral y reclamaron garantías democráticas. La ruptura de los vínculos diplomáticos dejó pendiente la normalización de la relación entre Montevideo y Caracas, una situación que continúa pese a los cambios políticos registrados en Venezuela durante 2026. ¿Qué exige Uruguay para restablecer las relaciones con Venezuela? El Gobierno uruguayo sostiene que la reanudación de las relaciones diplomáticas depende de que Venezuela celebre elecciones democráticas cuyo resultado sea verificado por una instancia judicial independiente. Lubetkin explicó que Montevideo está dispuesto a restablecer los vínculos una vez que exista un ganador legítimo surgido de un proceso electoral democrático y validado por un tribunal independiente. “La solución para Venezuela es muy clara: que haya elecciones, que alguien gane, que un tribunal independiente confirme que María o José ganó, y 15 minutos después, estableceremos relaciones diplomáticas con el legítimo ganador de una elección democrática”, afirmó el canciller, según la entrevista publicada por Folha de S.Paulo.

La posición uruguaya implica que la captura de Maduro y la posterior llegada de Rodríguez al poder no constituyen, por sí mismas, un cambio suficiente para reconocer la legitimidad de las autoridades venezolanas. Montevideo mantiene así su exigencia de una salida electoral con garantías institucionales antes de normalizar los vínculos diplomáticos con Caracas. ¿Cómo responde el Gobierno interino de Delcy Rodríguez? La respuesta venezolana se centra en la defensa de la soberanía nacional y el principio de no injerencia en los asuntos internos. Plasencia sostuvo que las declaraciones del canciller uruguayo desconocen la autodeterminación de Venezuela y cuestionó que otro Gobierno emita valoraciones sobre la legitimidad de sus autoridades.

El Ejecutivo interino también defendió el diálogo político como una vía para avanzar hacia la convivencia democrática. Sin embargo, las declaraciones de ambas cancillerías muestran que persisten diferencias sobre las condiciones que deben cumplirse para considerar legítimo al Gobierno venezolano y restablecer las relaciones bilaterales. Por ahora, el intercambio de acusaciones no ha venido acompañado de un anuncio de reanudación de los vínculos diplomáticos. La posición pública de Uruguay sigue condicionada a la celebración de elecciones democráticas y a la validación independiente de sus resultados. ¿Qué impacto tiene el conflicto en América Latina?

La disputa entre Venezuela y Uruguay refleja las diferencias que persisten en América Latina sobre el reconocimiento de las autoridades venezolanas y las condiciones necesarias para una transición política. Aunque el episodio más reciente se concentra en las declaraciones de ambos cancilleres, el trasfondo es más amplio: la controversia por las elecciones de 2024, la ruptura diplomática y los cambios en el poder venezolano tras la captura de Maduro en enero de 2026. La postura de Montevideo sitúa la celebración de elecciones con garantías y la existencia de instituciones independientes como requisitos para normalizar la relación. Caracas, en cambio, rechaza las declaraciones uruguayas por considerarlas una injerencia en sus asuntos internos.

El intercambio también evidencia que los cambios políticos producidos en Venezuela no han resuelto automáticamente las diferencias diplomáticas con los gobiernos que cuestionaron la legitimidad de Maduro tras los comicios de 2024. En este contexto, una eventual normalización dependerá de la evolución política venezolana y de la disposición de ambas partes a encontrar condiciones aceptables para restablecer los canales oficiales de comunicación.

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