Al intervenir en la inauguración del evento de Ciencia e Innovación del Foro Mundial de la Alimentación (WFF), el titular cubano llamo la atención sobre los pilares de la política del Citma, el primero de ellos la necesidad de contar con capacidades de ciencia, tecnología e innovación a nivel nacional, pero también a nivel local. estacó que en Cuba un cuarto de la ciencia que se produce está relacionada directamente con la agricultura, dedicada lo mismo al estudio de las plagas, las nuevas variedades de semillas, pero también una ciencia que atienda la dimensión ambiental y social. Asimismo, llamó la atención sobre la alta incidencia que tiene en la visión desde la ciencia hacia los sistemas agroalimentarios en Cuba la dimensión social. «No financiamos un proyecto de investigación desarrollo e innovación que no tenga incorporada la dimensión social», puntualizó. Manifestó que para el país esto es tan importante como conocer y estudiar sus ecosistemas o las amenazas asociadas al cambio climático, o a la inclusión salina, teniendo en cuenta que Cuba es un archipiélago donde 90 municipios son costeros. Rodríguez aseguró que entre las prioridades de la estrategia de la ciencia cubana está también contar con capacidad en la gestión de proyectos tanto nacionales como internacionales que permitan el desarrollo de sistemas agroalimentarios que cuenten con fuentes de financiamiento diversificadas.
Otro elemento clave, dijo, es la decisión de trabajar porque detrás de cada normativa, de cada gobernanza, de cada marco jurídico, haya una construcción basada en la ciencia. Mencionó que el país aprobó recientemente la ley de soberanía y seguridad alimentaria y educación nutricional, la cual se hizo a partir del intercambio sobre el conocimiento científico. Agregó que además se aprobó la Ley General de Ciencia, Tecnología e Innovación que incluye una estrategia de Ciencia y Tecnología en la que se definen las prioridades para la investigación en función del desarrollo de los sistemas agroalimentarios. La estrategia ambiental nacional de un país, expresó, es también clave que refleje las demandas de conocimiento y de desarrollo de la agricultura.
Significó que cinco de los ocho problemas ambientales definidos en la estrategia ambiental cubana corresponden a asuntos que tienen una estrecha conexión directa con los sistemas agroalimentarios. El titular de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de Cuba subrayó que un tercer elemento relevante de la estrategia nacional es el diálogo entre los científicos, los productores y las autoridades del país, buscando una gobernanza que realmente refleje las necesidades y las demandas de los sistemas agroalimentarios. En tal sentido, se refirió a la experiencia del Consejo Nacional de Innovación que promueve las mejores prácticas en los ámbitos de la vida nacional y que conduce el Presidente de la República con la participación del primer ministro, otros cinco ministros, cinco expertos de diversos ámbitos de la ciencia nacional e igual número de empresarios exitosos. En su intervención ante el WFF, Rodríguez advirtió tales demandas incluyen también las afectaciones del cambio climático o el impacto del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos.
El titular cubano denunció las afectaciones de las medidas de Washington contra la isla y que únicamente en el sector agroalimentario en 2024 le costó más de 440 millones de dólares. Indicó que frente a esas sanciones se han impuesto las capacidades nacionales en innovación y la resiliencia del país. mem/mml