El mercado bursátil de Trump es pésimo para la mayoría

El mercado bursátil de Trump es pésimo para la mayoría

El presidente Donald Trump siempre ha considerado el mercado de valores como un referéndum sobre su gestión. Si bien el índice S&P 500 cerró la semana pasas en un máximo histórico, lo hizo gracias al buen desempeño de un puñado de empresas centradas en el floreciente sector de la inteligencia artificial, lo que enmascaró las crecientes vulnerabilidades de la economía y los mercados financieros. A menos de un mes de las elecciones de mitad de mandato, lo que Trump ve como una ventaja para los republicanos podría convertirse en una desventaja. Casi todo el mundo sabe que esta es una economía tambaleándose por una inflación persistentemente alta y déficits presupuestarios fiscales descontrolados.

Pero, aunque menos conocido —si bien se siente individualmente—, el salario promedio por hora ajustado a la inflación ha estado disminuyendo durante cinco meses. Además, un informe del Banco de la Reserva Federal de Nueva York publicado esta semana mostró que los estadounidenses esperan que el crecimiento de sus ingresos se quede aún más rezagado con respecto a la inflación al consumidor en los próximos 12 meses, debido en parte al aumento de los precios de la gasolina y el diésel provocado por la guerra entre Estados Unidos e Israel con Irán. Esto se suma a los esfuerzos que está realizando la Casa Blanca para encontrar soluciones alternativas que permitan restablecer los aranceles inflacionarios declarados ilegales por la Corte Suprema. Un déficit presupuestario de alrededor del 6% del producto interno bruto agrava los desafíos que enfrentan los estadounidenses.

Los rendimientos de los bonos del Tesoro a 10 años, que sirven de referencia para fijar los costos de endeudamiento de empresas y hogares, alcanzaron esta semana un máximo de dos décadas del 5,36%. Desde mediados de septiembre, la prima por plazo —el rendimiento adicional que exigen los inversores por mantener bonos a largo plazo en lugar de bonos a corto plazo— ha aumentado, lo que indica una creciente desconfianza en la capacidad del gobierno para controlar el déficit o el endeudamiento público, que ahora asciende a unos US$40 billones. Como resultado, los posibles compradores de vivienda y las pequeñas empresas que dependen de préstamos a tasa variable se ven perjudicados. No es de extrañar que la confianza del consumidor sea la más baja en 12 años y que los saldos morosos de las tarjetas de crédito estén cerca de su máximo desde 2010.

En resumen, las acciones de las empresas de los sectores de consumo, viajes, transporte, inmobiliario y financiero han estado cayendo, con una disminución promedio del 4,3% en el índice S&P 500 durante el último mes. El mal desempeño que afecta a gran parte del mercado bursátil se ve eclipsado por la aparente fortaleza del sector de la IA, desde Meta Platforms Inc. (META) y Microsoft Corp. (MSFT) hasta el fabricante de chips Nvidia Corp. (NVDA) y el amplio universo de acciones de semiconductores. Lo importante a entender es que los cientos de miles de millones de dólares que las grandes empresas de IA están invirtiendo en la construcción de centros de datos están enriqueciendo a los proveedores, y la fortaleza continua de toda la industria depende del éxito en la monetización de la IA a corto plazo, sin mencionar la creciente oposición de la comunidad a los centros de datos en todo el país. ¿Qué tan inusual es que un mercado alcance récords con tan poca amplitud? Consideremos que el martes marcó la primera vez que el S&P 500 subió a un nuevo máximo con solo el 30% de sus componentes por encima de sus medias móviles de 50 días.

Si bien a menudo se hacen comparaciones preocupantes con la burbuja de las puntocom, el máximo de mercado más estrecho del período 1998-2000 vio al 41% de los componentes del S&P 500 en una tendencia alcista. Un repunte limitado del mercado no es, por sí solo, un indicador de una reversión inminente. Es posible que los valores con mejor desempeño mantengan su impulso durante un tiempo, y que los de peor desempeño los alcancen, o incluso ambas cosas. Los estrategas de Bank of America Corp. se encuentran entre los que están empezando a preocuparse. “La escasa amplitud del mercado es una característica clásica de las burbujas que se forman y, por lo general, no se detiene hasta que estallan”, escribieron los estrategas en una nota de investigación esta semana.

Aconsejan a los inversionistas que consideren el uso de derivados de renta variable para preservar la exposición a las ganancias y, al mismo tiempo, limitar las pérdidas potenciales. Lo que mantiene preocupado al multimillonario Michael Novogratz es la IA, que describió este miércoles como “la mayor burbuja de nuestra vida”, aunque señaló que probablemente seguirá inflándose por el momento. “Sé cómo acaban las burbujas, y acaban de forma espectacular, y esto no es lo suficientemente espectacular”, afirmó. Sus comentarios se hicieron eco de los de otro multimillonario, el fundador del fondo de cobertura Bridgewater, Ray Dalio, quien había declarado horas antes que la IA es una “burbuja clásica” que se está acercando a su punto de ruptura debido al aumento de las tasas de interés y a la necesidad de convertir la riqueza en efectivo. Es imposible saber cuándo estallará exactamente una burbuja; sin embargo, lo que es seguro es que el mercado se derrumbará, y probablemente de forma espectacular, si la confianza de los inversionistas se vuelve en contra de la inteligencia artificial.

El problema es que los riesgos no solo recaen sobre quienes realizan apuestas concentradas en acciones relacionadas con la IA, sino también sobre los inversionistas de planes 401k (cuenta de ahorro e inversión para la jubilación) y los estadounidenses de a pie. En 2025, alrededor de US$23 billones en activos estaban indexados o referenciados al S&P 500 (digamos que eran US$27 billones , teniendo en cuenta la subida del índice en lo que va de año en 2026). También dependen del frágil valor del índice el consumo impulsado por la riqueza y, en última instancia, millones de puestos de trabajo. ¿Debería interpretarse el récord histórico de las acciones como un respaldo del mercado a la administración Trump? Difícilmente.

Se trata más de suerte que de una señal de políticas eficaces. Esta nota no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial de Bloomberg LP y sus propietarios. Lea más en Bloomberg.com

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