El FMI hizo un llamado urgente a las economías avanzadas y a otros países para que reduzcan el gasto público, recorten los déficits y rebajen los niveles de deuda, y advirtió de que las demoras sólo dificultarían la tarea en los próximos años. El Fondo Monetario Internacional (FMI) hizo el miércoles un llamado urgente a las economías avanzadas y a otros países para que reduzcan el gasto público, recorten los déficits y rebajen los niveles de deuda, y advirtió de que las demoras sólo dificultarían la tarea en los próximos años. Rodrigo Valdés, director del Departamento de Asuntos Fiscales del FMI, dijo que el aumento de los rendimientos de los bonos soberanos agravaba las presiones fiscales en un momento en que la deuda pública media se encaminaba a alcanzar el 100% del producto interno bruto, el nivel más alto desde la Segunda Guerra Mundial, lo que dejaba a los países menos margen para postergar las medidas. Te puede interesar "Ahora decimos que es urgente y que hay que actuar ya porque, básicamente, las condiciones han cambiado", dijo Valdés, al señalar los riesgos que plantean las presiones inflacionarias, los elevados niveles de deuda mundial y el aumento de los rendimientos de los bonos soberanos. "Así que, si hay que quedarse con un mensaje, hemos elevado el tono de urgencia." Antes de las reuniones anuales del FMI y el Banco Mundial de esta semana en Bangkok, Valdés había dicho a Reuters que "los resultados fiscales de este año son peores de lo que se esperaba hace seis meses y peores que hace un año".
La mayoría de los países contemplaba ahora aumentar el gasto en lugar de ajustarse el cinturón, afirmó. Necesidad de recabar apoyo político Valdés dijo que el desafío para las principales economías avanzadas con elevados niveles de deuda era recabar apoyo político para planes concretos que permitieran contener los costos de endeudamiento a mediano plazo y limitar las repercusiones sobre el resto del mundo. "Cuanto más esperen los países, más doloroso será el ajuste", dijo el FMI en una entrada de blog publicada el miércoles. Retrasar los ajustes aumentaría la carga de intereses y las vulnerabilidades fiscales, lo que reduciría aún más las opciones de política económica. Las condiciones de financiamiento para muchas economías de mercados emergentes y en desarrollo se habían mantenido favorables, pero podrían no perdurar, dijo el FMI, que instó a esos países a reducir también sus vulnerabilidades fiscales y fortalecer la gestión de la deuda.
Los países de bajos ingresos, donde el financiamiento externo ya era más restrictivo, necesitaban fortalecer sus sistemas tributarios y mejorar la eficiencia del gasto, señaló el FMI. Los altos precios del petróleo, la persistencia de la inflación, una mayor demanda de inversión y un crecimiento de la inteligencia artificial superior al previsto han impulsado fuertes aumentos de los rendimientos de los bonos soberanos a largo plazo en los últimos meses. El rendimiento medio de los bonos del Estado a diez años del G7 subió más de 110 puntos básicos entre febrero y septiembre, hasta alcanzar su nivel más alto en casi dos décadas, indicó el FMI. El FMI dijo que se proyectaba que el costo medio efectivo del financiamiento público aumentara al 3.7% para 2031, desde el 2.3% de 2021.
En Estados Unidos, se esperaba que los pagos de intereses alcanzaran el 5.3% del PIB, frente al 2.8% previo a la pandemia del COVID-19, una proporción aproximadamente equivalente al gasto previsto en el programa de Seguridad Social. La carga era aún mayor en los países de bajos ingresos, donde los pagos de intereses consumen actualmente más del 15% de los ingresos tributarios, frente a un promedio de alrededor del 9% entre 2011 y 2019. Para agravar las presiones, los Estados de las economías avanzadas estaban refinanciando más deuda a plazos más cortos, lo que hacía que el aumento de las tasas se trasladara con mayor rapidez a los costos de financiamiento público, dijo el FMI. En el G7 y España, la proporción de deuda que vencía en un plazo de un año se acercaba ya al 30%, señaló.
Las tasas de inflación por encima de los objetivos y el encarecimiento de la energía implicaban que los responsables de los bancos centrales probablemente tendrían que mantener las tasas de interés más altas durante más tiempo. Esto, a su vez, limitaría la capacidad de los Estados para responder a las desaceleraciones económicas, justo cuando aumentaban las demandas de mayor gasto en defensa, seguridad energética y atención a poblaciones que envejecen. El FMI dijo que las tasas de interés de la deuda también superaban ya las tasas previstas de crecimiento nominal en varios países, lo que les dificultaría aún más estabilizar la deuda. Valdés dijo que más países estaban permitiendo que el encarecimiento de la energía se trasladara a los consumidores, pero que muchos seguían recurriendo a medidas costosas y de amplio alcance para proteger a sus poblaciones. "Nuestra estimación es que, en conjunto, el costo fiscal de todas estas medidas equivale aproximadamente a medio punto porcentual del PIB mundial", dijo, y señaló que la continuidad de esas medidas impulsaría los precios al alza a escala mundial.