Iván Carrasco es uno de esos entrenadores españoles que prometen dar mucho que hablar en los próximos años. Con un apellido más que ligado al balón y siendo hijo y sobrino de exfutbolistas, a sus 38 años se encuentra en un momento propicio para dar un gran salto. Tuvo a sus órdenes a cracks del actual Barça como Lamine Yamal, Pau Cubarsí o Marc Bernal en etapa cadete y también llegó a dirigir al Al Ittihad de Benzema en un partido de Champions asiática. De todo eso y de mucho más charló recientemente con Mundo Deportivo. ¿Qué tipo de entrenador es Iván Carrasco?
Un entrenador que, por encima de todo, ama el juego. Y, sobre tendencias, uno de equipos propositivos, que quieren tener el balón y recuperarlo alto. Hay entrenadores muy ligados a un estilo de juego y otros más versátiles. ¿En qué grupo estaría? Los entrenadores tenemos que ser lo suficientemente inteligentes como para adaptarnos y entender que el fútbol es de los jugadores.
Sus características, van a marcar lo que tú puedas manifestar en un terreno de juego. Pero lo ideal y lo que me gusta es ser dominador, tener el balón y atacar más que defender. Antes se hablaba mucho de 4-4-2, de 4-3-3, etc., pero ahora es todo mucho más dinámico. ¿Considera que ese dibujo táctico inicial cada vez tiene menos importancia? Sí, es un punto de partida que al futbolista le ayuda a ordenarse en el juego, pero durante el propio juego los espacios, las intenciones y los roles marcan la dinámica del juego.
Los entrenadores tenemos que adaptarnos y entender que el fútbol es de los jugadores Dos años estuvo entrenando en la cantera del Barça. ¿Qué se llevó consigo? La gratitud de poder haber acompañado a dos generaciones maravillosas como las de 2006 y 2007 con jugadores como Lamine Yamal, Pau Cubarsí, Héctor Fort, Marc Bernal, Xavi Espart, Marc Guiu, Guille o Toni Fernández y muchos más que ahora mismo no están en el escaparate pero muy pronto lo estarán. ¿Cómo era el Lamine Yamal cadete? A mí siempre me gusta hablar del talento natural, porque creo que es lo que marca la diferencia en lo que hacemos en la vida. Todo lo que es Lamine está hecho para jugar al fútbol, tiene un talento divino.
Era exageradamente diferencial. En los partidos, regateaba a tres rivales y metía gol. En los entrenamientos, hacía lo que quería con los compañeros. Era un jugador muy adelantado a su tiempo. ¿Qué es lo que más llamaba la atención?
Su lectura del juego, su capacidad para entenderlo todo en muy poco tiempo. Siempre resolutivo y muy limpio en sus acciones técnicas. Ahora ha ganado físico y puede hacer incluso más cosas, pero entonces ya era muy diferencial. Él tiene el fútbol en su cabeza y entiende lo que toca en cada momento.
Ningún entrenador le ha enseñado a Lamine cómo se tiene que jugar al fútbol. Él nació así, es tan sencillo como eso. ¿Qué tiene que hacer el entrenador ante este tipo de jugadores? ¿Existe el riesgo de limitarlos si interviene demasiado? Si hablamos de Lamine, lo hacemos de una dimensión muy distinta a la de los demás. Lamine es un genio, y a los genios hay que tratarlos como tal, dejarlos tranquilos y no molestarlos demasiado.
Acompañarlos, facilitarles contextos favorables y poco más. Lamine es un genio y tiene un talento divino. En cadete ya era exageradamente diferencial ¿Ya se intuía que podía llegar a lo que estamos viendo? Se intuía lo que podía llegar a ser, pero no el tiempo en el que lo ha hecho.
Se comió las etapas muy rápido. Xavi apostó por él en el primer equipo y el talento del jugador hizo que se quedase. Usted trabajó también con Pau Cubarsí y Marc Bernal. ¿Qué me cuenta de ellos? Jugadores top, de un nivel muy alto.
Pau Cubarsí, mentalmente, estaba muy adelantado a sus compañeros. En su manera de hablar, muy comunicativo y muy líder. Y Marc Bernal nos ayudó muchísimo. Venía jugando de interior y con nosotros empezó jugando de ‘6’ y creció muchísimo en esa posición. ¿Retrocede un poco su posición con usted?
Honestamente, el año anterior, jugó un torneo por necesidad como ‘6’, en el cadete B, y se decidió que al año siguiente, con nosotros, ya jugase definitivamente como ‘6’. Y es curioso lo que pasó, porque nuestro ‘6’ era Xavi Espart y lo que sucedió es que pensamos que teníamos que hacer algo para que Marc Bernal jugase como ‘6’ y Espart continuase jugando mucho. Pensamos que nos podía encajar como lateral, funcionó muy bien, y ahí se ha quedado. El fútbol a veces tiene estas cosas.
Situaciones así propician que se redescubra a un futbolista. Totalmente. Xavi Espart era ‘8’ y ‘6’ en la estructura de tres centrocampistas hasta que en cadete A pasa a jugar de lateral. ¿Qué aprende el entrenador al trabajar con chicos de un talento tan excepcional? Aprendes que el fútbol es de ellos y que ellos son creadores de conceptos, ideas y cosas nuevas.
Esto es lo más maravilloso, entender que esto le pertenece a los jugadores y nosotros simplemente debemos ser buenos acompañantes para facilitarles que lleguen a su mejor versión. Jugar bien al fútbol es provocar muchas cosas en campo contrario y lograr que pasen pocas cosas en tu área Se asocia habitualmente el término de ‘jugar bien al fútbol’ con tener la posesión y no siempre tiene por qué ser así. Hay más formas de jugar. ¿Usted qué opina? Yo creo que jugar bien al fútbol tiene mucho que ver con lo que decía Marcelo Bielsa de generar mucho y que te generen poco.
Y luego está la capacidad para tener acierto y eso tiene que ver con el talento del jugador. Si tú, como entrenador, consigues que tus jugadores provoquen muchas cosas en campo contrario y lograr que pasen pocas cosas en tu área...Eso es jugar bien al fútbol. Independientemente de que tengas la pelota o no, aunque si la tienes vas a estar más cerca. ¿No? Si la tenemos, disfrutaremos más y nos lo pasaremos mejor todos.
Habrá menos estrés y cortisol y lo generarás en el rival. Pero los medios los elegimos en función de lo que tenemos a nuestra disposición. ¿Cuál es el siguiente paso en su carrera? Voy a fluir con la vida y con lo que vaya llegando. Uno tiene que estar abierto a lo que vaya llegando y lo iremos viendo. ¿Existe el peligro que se le encasille como entrenador de cantera?
Carles Martínez Novell, ahora en el Leverkusen, también estuvo en el cadete del Barça como yo. Depende más de las oportunidades y de que los directores deportivos o presidentes confíen en ti como en su día confió Ramón Planes al darme la posibilidad de coger el primer equipo de Al Ittihad. Se trata de que te den la oportunidad, hacerte valer y construir un camino. Le concedo un deseo. ¿A qué equipo le gustaría llegar?
A uno de la Premier League. Si soñamos con algo, es con eso, pero nos adaptaremos al camino.