The Legend of Zelda: Ocarina of Time guarda un lugar en la historia de los videojuegos como uno de los títulos más influyentes y destacados de la historia. Su introducción de varias mecánicas y manera de contar su historia fueron tan replicadas que muchas de las cosas que nos presentó ya las damos por sentadas en cualquier título moderno. Claro que con el paso del tiempo puede que muchos jugadores modernos no comprendan lo que hizo al original una joya. Ahora que gracias a Nintendo tuve la oportunidad de jugar un poco de él, creo que la compañía también entendió esto y apunta a revivir el clásico fácilmente reconocible para quienes lo jugaron en su época pero con cambios precisos para atraer a un nuevo público.
The Legend of Zelda: Ocarina of Time no sólo es una nueva mano de pintura sobre un clásico Lo primero de lo que quiero hablar sobre mi tiempo con The Legend of Zelda: Ocarina of Time Remake es que su apartado gráfico es realmente hermoso. Además no se trata de simplemente ponerle un nuevo motor a los mismos mapas exactos, Nintendo parece haber recreado todo desde cero, manteniendo la orientación general, pero con un nivel de detalles impresionante y cambios que hacen sentido. En mi tiempo de juego tuve la oportunidad de explorar el bosque Kokiri, los campos de Hyrule y la plaza del castillo. En todos ellos reconocí fácilmente la geografía del original, pero también varias novedades que incluso podrían sorprender a quien ya se conoce este clásico de pies a cabeza.
El bosque Kokiri refleja mucho más esa inocencia infantil y la fantasía natural con un entorno boscoso realmente hermoso en el cual los hogares de sus distintos habitantes son mucho más abiertos y visitables. Si bien algunos secretos se mantienen como en el original, también hay sitios que presentan nuevos retos para obtener sus recompensas. El campo de Hyrule igual me causó esta sensación de haberlo visitado antes, pero no exactamente como lo presentan ahora. Incluso gracias a estos nuevos gráficos el pisar por primera vez sus veredas me llenó de ese deseo de querer explorar.
Lo que en 64 era un terreno casi baldía aquí está lleno de ruinas, piedras, maleza, árboles. Puede que no esté tan vivo como Breath of the Wild, pero sí es un deleite de ver. Desde que se anunció The Legend of Zelda: Ocarina of Time Remake hubo mucha crítica a la decisión de hacerlo realista. Sin embargo, no me parece que entre del todo en esta categoría.
Los modelos sí se ven más parecidos a la realidad, pero para nada pierden la magia y estilo caricaturizado del original. Esto se notó bastante sobre todo en mi tiempo en la plaza de Hyrule donde los NPCs la llenan de vida con formas de caras y cuerpos bastante graciosos. Siento que se ve fenomenal sin perder para nada la magia del clásico. La jugabilidad es de lo más mejorado en el remake Es innegable el estado de clásico de The Legend of Zelda: Ocarina of Time, pero también es un hecho que los años ya le pesan, sobre todo en jugabilidad.
Por ello es que este remake se siente más modernizado, fluido y hasta pesado en ciertas ocasiones para adentrarnos más en esta aventura de Link. El movimiento se siente muy responsivo y ya tenemos más opciones para Link. Ya puede saltar a voluntad y también tenemos un botón para hacerlo correr en lugar de que siempre tenga una velocidad preestablecida. Esto me pareció excelente para hacerlo sentir más moderno y también sirve para explorar mejor sus escenarios renovados.
Ya que hay más geografía que sólo polígonos, podemos escalar lugares donde antes ni nos podíamos asomar. El combate aunque se mantiene muy similar también recibió sus mejoras. Los movimientos especiales de Link ya pueden hacerse con combinaciones que se sienten más naturales. Además de que toman prestado el menú rápido de Breath of the Wild y Tears of The Kingdom para permitirnos usar distintos items en cuestión de segundos y sin la necesidad de entrar constantemente al menú de pausa para establecer shortcuts.
El movimiento más ágil de Link, el combate más fluido y los cuadros por segundo me dieron la sensación de que The Legend of Zelda: Ocarina of Time Remake es un título mucho más veloz y dinámico. Igualmente se mantiene su esencia, pero también es notorio que ya estamos jugando algo más modernos. También quiero mencionar que las animaciones de combate tanto de Link como de sus enemigos se ven muy bien. Además de que la combinación de sonidos, luces y vibraciones del control cuando logras asestar un golpe te llenan de esa emoción de querer encontrar al siguiente enemigo y luchar un poco más.
Quizás un punto que afectará a los más puristas es que también me di cuenta de que The Legend of Zelda: Ocarina of Time Remake cuenta con nuevas ayudas en sus calabozos. No entraré en detalles para no arruinar la sorpresa, pero hay nuevos elementos indudablemente añadidos para disminuir la frustración de explorar sus calabozos que originalmente sí te quebraban mucho más el coco. The Legend of Zelda: Ocarina of Time Remake también añade más magia y epicidad con sus cutscenes Algo de lo que quiero hablar, especialmente debido a que The Legend of Zelda: Ocarina of Time Remake cuenta con doblaje al español latino, son las cutscenes. El original fue de los primeros juegos en darnos una historia más cinemática con varias escenas.
Ahora con gráficos y también actuación de voz, ayudan a darle más peso a la historia. La actuación de voz de su reparto en general me pareció muy acertada y todos capturan muy bien la personalidad que sus personajes ya tenían en el original. Claro que al combinarlo con la nueva calidad visual, sus escenas se sienten más impactantes o emotivas en su caso. De nuevo, para los fans del clásico, The Legend of Zelda: Ocarina of Time toma un acercamiento similar a Breath of The Wild y Tears of the Kingdom.
Las cutscenes importantes tienen actuación de voz, mientras que las conversaciones menores mientras exploramos vuelven a ese clásico estilo de los personajes sólo haciendo ruidos curiosos mientras un cuadro de texto nos revela qué quieren decir. Este remake no sólo es para los muy fans, parece que quiere atrapar a todos los que se dejen encantar Como pueden ver es notorio que Nintendo quiere que The Legend of Zelda: Ocarina of Time Remake sea una experiencia atrapante y conmovedora para todo el público. Logra mantener todo lo que hizo al título de 64 un clásico de renombre, pero también aprovecha la oportunidad para mejorar áreas de oportunidad y darle un fácil acceso a públicos totalmente nuevos con susceptibilidades más modernas. Lo poco que jugué me dejó claro, como fan del clásico, todo el amor y cuidado que hay en esta reimaginación, pero también que no apunta a sólo complacer a aquellos fans de antaño.
Realmente quieren darnos un título muy moderno que quizás con el tiempo se terminará convirtiendo en su propio clásico. Ya lo sabremos el 5 de noviembre. Para más contenido de videojuegos, cine y cultura geek, no olvides seguirnos en Google News.