En la presentación, el creador manifestó que para un artista joven cubano es un honor, es realmente muy emocionante compartir su obra en la sala Vasari, en un edificio, además, majestuoso, en cuyas paredes conviven pinturas murales centenarias. “Sabiendo que Italia es tan fuerte con el tema cultural y artístico, poder exponer aquí, en el centro de lo que es el arte y la cultura, para un artista joven como yo, me hace sentir orgulloso. Es como un honor para mí y para mi obra”, puntualizó. La muestra está integrada por 18 obras y contó con la curaduría del reconocido coleccionista y promotor de arte cubano Eriberto Bettini, mientras el respetado crítico de arte Luciano Caprile, estuvo a cargo de las palabras del catálogo. A la inauguración asistieron autoridades del Vaticano, el Imam de la Gran Mezquita de Roma, Nader Akkad, así como representantes del Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede.
En sus palabras de apertura, el embajador cubano ante el Vaticano, Leyde Rodríguez Hernández, recordó que la Jornada de la Cultura Cubana tiene lugar cada año en la isla, del 10 al 20 de octubre, para celebrar el primer grito por la independencia y la primera vez que se cantó el himno nacional, en Bayamo, en el oriente cubano. El diplomático cubano advirtió que el arte de Elizagaray se expone en un contexto complejo para Cuba, por lo que agradeció al artista “por su esfuerzo, sacrificio y perseverancia, también a sus colaboradores, en medio de las dificultades del pueblo cubano con el combustible, la energía eléctrica y la falta de insumos para la creación artística”. Rodríguez subrayó que la paz de la nación antillana se encuentra perturbada por un cerco energético que es parte del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos, el cual perjudica a todos los sectores de la vida nacional, incluida la cultura. Durante la inauguración, el galerista italiano Eriberto Bettini resaltó la calidad de la obra del artista cubano, la cual ha recibido una excelente acogida por parte del público y de la crítica, y ha sido reseñada en los espacios de arte más prestigiosos del mundo.
En las obras exhibidas, no se registra “ninguna complacencia celebratoria, ya que sobre el lienzo surgen figuras fantasmagóricas y, al mismo tiempo, dotadas de una extrema solidez narrativa”, significó Luciano Caprile en sus palabras para el catálogo de la exposición. En su opinión, con Elizagaray “la idea del retrato convencional deja paso a la descarnación del pasado, que se vuelve a proponer en el momento de la creación pictórica con toques cariñosos, como si quisiera atenuar esa continua recuperación del dolor”. El crítico de arte apuntó que, al parecer, el artista cubano quiere exhibir, mediante composiciones como estas, “no solo todas las tribulaciones de su juventud, sino que pretende ofrecernos una compleja lectura existencial, que también nos pertenece, aunque la hayamos relegado voluntariamente a los recovecos del inconsciente”. Elizagaray es considerado por la crítica un creador sumamente versátil que desde 2005 se ha mantenido en constante experimentación de nuevas técnicas y texturas.
Actualmente trabaja como artista independiente entre las ciudades cubanas de Trinidad y La Habana, en su espacio Open Studio Elizagaray. Sus obras enriquecen importantes colecciones públicas y privadas a nivel mundial, entre ellas el Museo de Arte Contemporáneo de las Américas y renombradas instituciones como Cernuda Arte, en Miami, Florida, y la Bettini Gallery, en Vicenza. La exposición está copatrocinada por la Embajada de Cuba ante la Santa Sede y el Dicasterio para la Cultura y la Educación —organismo que coordina la acción vaticana en los ámbitos de la cultura y la enseñanza en todo el mundo—. Asimismo, cuenta con el respaldo de prestigiosas instituciones y empresas como la Gallería Bettini & Co., el Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba, el Consejo Nacional de Artes Plásticas (CNAP), Salvatori Cornici y la agencia Sol&Med, entre otros colaboradores. car/mml