Los relieves de Naqsh-e Rostam (en la provincia de Fars, en el sur de Irán) permanecen como testimonios de una historia milenaria que, grabada en la roca, habla por sí sola. En este conjunto arqueológico, uno de los monumentos más emblemáticos del patrimonio histórico iraní, un relieve tallado en la roca representa la victoria del rey sasánida Sapur I sobre el Imperio romano. La escena muestra al emperador romano Valeriano arrodillado ante el monarca persa, un testimonio del poderío de la antigua Persia que permanece intacto en la piedra desde hace más de 1700 años. Estos vestigios históricos han vuelto a cobrar protagonismo tras las declaraciones del secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, quien el 7 de octubre pronunció un discurso en Atenas, Grecia, en el que presentó a Estados Unidos como heredero de la civilización occidental y evocó las antiguas guerras greco-persas.
En un intento por recabar apoyo occidental a la guerra contra Irán, sostuvo que Occidente podía despertar de su largo letargo y reavivar el fuego encendido hace milenios en la antigua Grecia. Las declaraciones del funcionario estadounidense provocaron el rechazo de distintos sectores políticos y militares iraníes, que cuestionaron su intento de justificar la agresión estadounidense-israelí contra Irán como una defensa de la civilización occidental, y advirtieron a EE.UU. que se prepare para una repetición de derrotas históricas como la de Roma. Fuente: Fars Fuente: Fars Fuente: Fars Fuente: Fars Fuente: Fars Fuente: Fars zbg/tmv