Bloomberg Línea — La cuenta regresiva comenzó: falta menos de una semana para la segunda vuelta presidencial en Brasil, una elección que definirá el rumbo político de la mayor economía de América Latina durante los próximos cuatro años y podría alterar el equilibrio político regional. Un triunfo del presidente Luiz Inácio Lula da Silva daría un respiro a la izquierda latinoamericana, que ha sufrido duros golpes electorales en los dos últimos años, mientras que una victoria del senador Flávio Bolsonaro ratificaría el avance de una creciente ola de derecha alineada con Donald Trump. La derecha y la centroderecha ganaron tres elecciones presidenciales en 2026 y cuatro en 2025. Este año, Abelardo de la Espriella ganó la segunda vuelta presidencial en Colombia el 21 de junio, mientras que Keiko Fujimori fue elegida presidenta de Perú en la segunda vuelta del 7 de junio.
En Costa Rica, Laura Fernández ganó las elecciones presidenciales en primera vuelta el 1 de febrero. En 2025, José Antonio Kast ganó la segunda vuelta presidencial en Chile, Daniel Noboa fue reelegido en Ecuador, Rodrigo Paz venció en un balotaje sin precedentes en Bolivia y Nasry Asfura fue declarado presidente electo de Honduras. La izquierda, por su parte, venció por última vez el 25 de noviembre de 2024, con el heredero político de Pepe Mujica en Uruguay, Yamandú Orso. Lula partió con desventaja, pero comenzó a remontar Lula, que esperaba ganar en primera vuelta, terminó siendo aventajado por Bolsonaro por más de dos millones de votos y partió con desventaja de cara a la segunda vuelta, que se celebrará el 25 de octubre.
Pero el líder del Partido de los Trabajadores ha estado remontando en la intención de voto, en buena medida impulsado por la aprobación en el Legistativo de la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales, una propuesta que él impulsó. Bolsonaro superaba a Lula en las encuestas tras la primera vuelta por entre cuatro y seis puntos porcentuales. Ahora, sigue adelantándolo, pero el margen es menor. Hoy, Bolsonaro obtendría el 50,3% de los votos válidos, frente al 49,7% de Lula, excluyendo los votos en blanco y nulos, según una encuesta de BTG Pactual/Nexus.
El margen de error de dos puntos. En una encuesta de Datafolha publicada el viernes, Bolsonaro obtendría el 51% de los votos válidos y Lula el 49%. Y en otra, de PoderData/Aya, ambos empatarían con 50% de los votos válidos. ¿Qué pasará tras el debate presidencial? La intención de voto en Brasil podría cambiar tras un acalorado debate presidencial entre Bolsonaro y Lula el 18 de octubre.
Uno de los intercambios más tensos se produjo cuando Bolsonaro cuestionó a Lula por el supuesto respaldo electoral que recibe de la población carcelaria. El senador afirmó que el 73% de los presos había votado por el presidente, quien respondió con ironía: “Yo quiero que vote el 100%, incluido tu padre”, en referencia al expresidente Jair Bolsonaro. Como en otros países de Latinoamérica, el manejo de la inseguridad y la manera en que los candidatos proponen combatir al crimen organizado sería determinante a medida que se acerca la convocatoria a las urnas. Lula propone fortalecer el Sistema Único de Seguridad Pública (SUSP) para integrar y coordinar las acciones de seguridad entre los distintos niveles de gobierno.
También plantea R$10.000 millones (US$1.900 millones) en financiamiento reembolsable del Fondo Nacional de Inversión en Infraestructura Social (FIIS) para que los estados inviertan en infraestructura y equipamiento de seguridad. Bolsonaro promete declarar al Primeiro Comando da Capital (PCC), al Comando Vermelho (CV), las milicias y otras facciones como organizaciones narcoterroristas, así como bloquear sus activos para atacar sus fuentes de financiación. Y quiere construir cinco nuevas cárceles federales de máxima seguridad, inspiradas en el modelo de El Salvador, y crear 500.000 nuevas plazas en el sistema penitenciario en cuatro años. -- Con información de Omar González.