El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, ha afirmado que su familia se encuentra en riesgo por las amenazas de grupos del crimen organizado. El mandatario relacionó esa situación con las decisiones de su Ejecutivo contra organizaciones de narcotráfico, entre ellas las vinculadas a Sebastián Marset. «Mi familia tiene el riesgo por haber tomado decisiones contra los Marset, contra los criminales de alta alcurnia», declaró Paz durante el acto de promulgación de la Ley de Prescripción y Consolidación de Depósitos Judiciales. Sus palabras fueron recogidas por el diario boliviano El Deber. La vulnerabilidad de los jueces en zonas fronterizas En el mismo acto, el presidente se refirió a la situación de las autoridades jurisdiccionales, en particular a la de los jueces que trabajan en zonas fronterizas.
Según explicó, las amenazas pueden generar temor incluso sin que medien ofrecimientos o intentos de chantaje. «Sé que un juez sufre en la frontera. Cuando el juez se encuentra indefenso ni siquiera tienen que venir a chantajearle nada o venir a ofrecerle algo, solo con la amenaza ya tienen el temor y es verdad, eso ocurre en Bolivia», afirmó. Paz también aludió al uso de armas de grueso calibre por parte de las mafias y a las presiones que, según denunció, pueden sufrir los jueces. En ese contexto, reprodujo una amenaza dirigida a condicionar una sentencia: «Imagínense, ante esas mafias que utilizan armas de grueso calibre, no tienen ni que irles a ofrecer algo, solo les dicen ‘hacé la sentencia que quiero que hagas porque si no tu vida corre peligro’».
Paz defiende la actuación de su Gobierno El presidente sostuvo que es necesario mantenerse firme para combatir esta situación. También valoró la actuación del Ejecutivo, aunque precisó que, por el momento, considera que está avanzando de manera adecuada: «por ahora está yendo de buena manera». Las declaraciones se producen después de la captura y extradición a Estados Unidos de Sebastián Marset, ocurridas en marzo, según la información facilitada. Marset está identificado como líder del denominado Primer Cártel Uruguayo y como uno de los criminales más buscados del continente.
El texto señala que Marset, de 34 años, era requerido por delitos de narcotráfico en Paraguay y Bolivia, además de por blanqueo de capitales en Estados Unidos. La agencia antidrogas estadounidense, la DEA, ofrecía una recompensa de hasta 2 millones de dólares, equivalentes a 1,8 millones de euros, por información que facilitara su captura.