Bogotá — La economía colombiana se encamina a registrar entre julio y septiembre su menor ritmo de expansión del año. El equipo de Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá (Grupo Aval) estima que el PIB del tercer trimestre habría crecido cerca de 1,0% anual. La cifra está muy lejos del dato de abril a junio, cuando la economía creció 3,5% frente al mismo periodo de 2025, según el DANE. También queda por debajo del 2,2% que proyectó el equipo técnico del Banco de la República en el Informe de Política Monetaria de julio.
La señal de alarma la dio el Indicador de Seguimiento a la Economía (ISE) de agosto. Según el DANE, la actividad cayó 0,04% anual, su primera caída en año y medio. En la serie ajustada por efecto estacional, la contracción entre julio y agosto fue de 3,1%, el retroceso mensual más profundo desde la pandemia. El Banco de Bogotá atribuye parte de ese golpe al terremoto del 10 de agosto, pero advierte que la debilidad económica es más generalizada.
La caída se repartió entre muchos sectores. Agricultura, minería, industria, construcción, comunicaciones, actividades financieras, alojamiento y servicios de comida registraron contracciones anuales. Por grandes ramas, las actividades primarias cayeron 3,19% anual en agosto y las secundarias, que agrupan industria y construcción, se contrajeron 3,03%. Los servicios no alcanzaron a compensar: las actividades terciarias crecieron 1,10% anual.
Aun así, la actividad acumuló un crecimiento de 2,27% entre enero y agosto. Peso fuerte, tasas altas y menos gasto público El informe del Banco de Bogotá identifica varios frenos. El primero es la fuerte revaluación del peso colombiano (COP). Ha reducido la llegada de turistas extranjeros, le ha restado competitividad a la industria, ha debilitado las exportaciones de servicios y ha recortado los ingresos de los hogares por remesas.
El segundo son las altas tasas de interés, que han golpeado a la construcción, los servicios financieros y la manufactura, sectores muy dependientes del crédito y la inversión. Esas tasas no responden solo al Banco de la República: también reflejan una mayor percepción de riesgo país por la difícil situación fiscal. A eso se suma el ajuste del gasto. Desde agosto, los primeros esfuerzos del nuevo Gobierno por contener el gasto público han moderado la contratación y la ejecución presupuestal.
Eso ayuda a las finanzas públicas, pero le resta a la actividad. El efecto es relevante porque el gasto estatal venía sosteniendo la economía. Otras estimaciones también se moderan El diagnóstico coincide con el de otras entidades, aunque con distintos grados de pesimismo. El indicador NowCast del Grupo Cibest bajó su estimación para el tercer trimestre de 2,6% a finales de agosto a 2,1% al cierre de septiembre.
Esa cifra se calculó antes de conocerse el ISE de agosto. El indicador mostró además que minería, construcción y comunicaciones cerraron el trimestre en terreno contractivo. ANIF había advertido sobre el efecto del sismo. A partir de episodios como los de Páez, el Eje Cafetero y Quetame, el centro de pensamiento calculó que el terremoto tendría un impacto de -0,2% en el crecimiento del PIB del tercer trimestre.
Los departamentos afectados concentran el 14,5% del PIB nacional y el 15% del empleo. Su presidente, José Ignacio López, señaló que tras unos buenos meses a mitad de año la economía probablemente se está desacelerando y terminaría creciendo 2,4% en todo 2026. Corficolombiana (Grupo Aval) anticipó el giro antes del terremoto. Había advertido que julio marcaría un punto de inflexión y mantiene una perspectiva de crecimiento de 2,3% para el cierre del año, al considerar que el segundo semestre iniciaría un periodo de ajuste en la actividad.
Implicaciones para tasas y proyecciones Para el Banco de Bogotá, la fuerte sorpresa bajista podría llevar al Banco de la República a no subir más su tasa de interés en lo que resta del año. La entidad también prevé que el mercado revise a la baja sus proyecciones de crecimiento. Las revisiones ya empezaron: el FMI prevé que Colombia crecerá 2,2% este año y 2,3% el próximo, por debajo de sus estimaciones anteriores de 2,3% y 2,5%. El ajuste alcanza también a 2027.
Según el banco, tras el resultado del ISE gana probabilidad la proyección de 1,8% de Hacienda para ese año. Si el cálculo se confirma, el tercer trimestre no solo sería el más débil de 2026. También mostraría que la economía llega al cierre del año con menos impulso del que se esperaba hace apenas unos meses.