Oxfam alerta de que solo hay 450 millones de dólares para responder a El Niño

Oxfam alerta de que solo hay 450 millones de dólares para responder a El Niño

La ONG indica que se prevé que El Niño alcance su máxima intensidad entre este mes y abril del próximo año. También recoge la advertencia de científicos de que podría ser el episodio más intenso registrado hasta ahora, aunque esa posibilidad no se presenta como un hecho confirmado. En cuanto a los recursos, el Fondo Central de Respuesta a Emergencias de la ONU ha asignado hasta 100 millones de dólares y ha desembolsado 20 millones a seis países. La financiación restante depende de los llamamientos de ayuda, que hasta ahora han recibido compromisos por menos del 20%.

Los recursos disponibles, frente a los anteriores episodios La financiación actual contrasta con la respuesta al fenómeno de 2015-2016, que afectó a más de 60 millones de personas. Entonces se lanzó un llamamiento conjunto de 5.000 millones de dólares, de los que se recaudaron casi 2.000 millones. Durante la Asamblea General de la ONU del mes pasado, el secretario general, Antonio Guterres, y representantes de países como Vanuatu, la India y Barbados advirtieron de la escalada de la crisis. Oxfam Intermón señala que esas advertencias todavía no se han traducido en una resolución específica de Naciones Unidas sobre El Niño.

La organización recuerda que en episodios anteriores hubo resoluciones y sostiene que el reconocimiento formal contribuyó a impulsar la acción y la financiación internacionales. La directora humanitaria de Oxfam, Marta Valdés García, atribuye parte de la gravedad del escenario a que El Niño afecta a un clima ya sobrecalentado por las emisiones de carbono de los países más ricos y contaminantes. También considera que el fenómeno añade presión a un sistema humanitario debilitado, que ya afronta necesidades de gran magnitud. Oxfam alerta de los efectos en países vulnerables Valdés García considera que los fondos disponibles son insignificantes en comparación con la amenaza y los daños que podría causar.

La directora humanitaria sostiene que los preparativos llegan tarde y reclama actuar con urgencia ante los riesgos de pérdidas de cosechas, escasez de agua, inundaciones y muertes. Se trata de una advertencia sobre posibles efectos, no de un balance de daños ya materializados. Oxfam Intermón añade que muchos países de renta baja y media afrontan situaciones precarias relacionadas con la deuda, la pobreza, la debilidad de los servicios públicos y, en algunos casos, los conflictos. Según la ONG, los recortes de un tercio en la ayuda internacional y la financiación climática durante los últimos tres años han debilitado el apoyo que reciben.

En África oriental y meridional, 62 millones de personas se enfrentan a una inseguridad alimentaria creciente por las inundaciones y la sequía. La organización advierte de que varios países, entre ellos Sudán, Sudán del Sur y Somalia, corren riesgo de sufrir una hambruna. En el Sahel, los niveles de agua están descendiendo en casi el 80% de los puntos de abastecimiento, con una situación especialmente preocupante en Mauritania, Malí, Níger, Burkina Faso y Chad. Sequía e inseguridad alimentaria en varias regiones En Asia y el Pacífico, la falta de lluvias ya afecta a millones de personas.

Oxfam menciona sequía, escasez de agua, plantaciones resecas y un mayor riesgo de incendios forestales en Indonesia, Papúa Nueva Guinea, Vanuatu, Fiyi y Tonga. En Sri Lanka, las altas temperaturas y la falta de lluvias están provocando, según la información de la ONG, la peor sequía de la última década. Para América Latina, la organización prevé que otros 16 millones de personas se vean afectadas por la inseguridad alimentaria en los próximos meses. En Guatemala, Honduras y El Salvador, una evaluación reciente de Oxfam Intermón registró que más de 70.000 hogares agrícolas informaron de pérdidas en las cosechas de maíz.

Casi cuatro de cada cinco hogares perdieron entre el 75% y el 100% de la cosecha. En el suroeste de Asia y el norte de África, más de 8 millones de personas en Siria y Palestina sufren niveles agudos de inseguridad alimentaria. Además, Argelia, Marruecos y Túnez afrontan sequías recurrentes, que ejercen presión sobre los recursos hídricos, la producción agrícola y los medios de vida.

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