Colombia, en el carril lento de una economía mundial a dos velocidades

Colombia, en el carril lento de una economía mundial a dos velocidades

Bogotá — Mientras la economía mundial resiste los choques mejor de lo que se esperaba, Colombia pierde terreno. El World Economic Outlook de octubre del Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta que el PIB colombiano crecerá 2,2% en 2026 y 2,3% en 2027. Son recortes de 0,1 y 0,2 puntos porcentuales frente a abril, la última vez que el organismo había actualizado el pronóstico para el país, y confirman una desaceleración frente al 2,6% observado en 2025. El FMI estima que la economía global crecerá 3,1% este año y 3,4% el próximo.

Pero el reparto es desigual: las economías avanzadas acelerarían hasta 2,1%, con una revisión al alza de 0,4 puntos frente a julio, mientras que las emergentes se moderarían a 3,7%. De acuerdo con un análisis de ANIF, la inversión en inteligencia artificial ha favorecido a las economías vinculadas con ese ciclo tecnológico, mientras que las tensiones comerciales y el encarecimiento de la energía importada presionan a las demás. América Latina crecería 2,3% en 2026 y 2,5% en 2027. Colombia quedaría por debajo del promedio regional en ambos años: en 2026 igualaría a Brasil (2,2%) y en 2027 la brecha con la región se ampliaría a 0,2 puntos.

El recorte llega pese a que el PIB había crecido 3,5% anual en el segundo trimestre, por encima de lo esperado, lo que sugiere que el deterioro se concentra en la segunda mitad del año. La inflación, el frente más urgente ANIF subraya que el FMI ve una inflación que se mantendría elevada. El Fondo elevó su proyección de inflación promedio para Colombia a 6% en 2026 y 5,7% en 2027, por encima del 5,9% y 5,2% que estimaba en abril. Los datos recientes le dan la razón: según el DANE, el IPC anual llegó a 6,29% en septiembre, el registro más alto desde julio de 2024 y más de un punto por encima del 5,18% de hace un año.

Los alimentos siguen pesando: en lo corrido del año, la papa acumula un alza de 67,7% y las frutas frescas de 29,3%. El golpe es regresivo, pues los hogares pobres enfrentaron en septiembre una inflación mensual de 0,41%, frente a 0,32% en los de ingresos altos. El mercado ya proyecta un cierre de año cercano a 6,8%, lejos de la meta de 3%. En respuesta, la Junta Directiva del Banco de la República subió su tasa de interés en 25 puntos básicos, hasta 12,25%, el 30 de septiembre, su nivel más alto desde marzo de 2024.

Con un dinero más caro, el crédito y la inversión difícilmente serán motores de la recuperación en el corto plazo. El terremoto: golpe en 2026, impulso en 2027 El sismo de magnitud 7,4 del 10 de agosto añade incertidumbre. El Gobierno estimó los daños materiales en cerca de COP$30 billones, y los cinco departamentos más afectados concentran el 14,5% del PIB nacional. Las estimaciones de su costo económico varían: ANIF calcula que restaría 0,2 puntos al crecimiento del tercer trimestre; Visión Davivienda, 0,11 puntos al de todo 2026, con un aporte positivo de 0,25 puntos en 2027 gracias a la reconstrucción.

El reto es cómo financiarla: antes del desastre, Oxford Economics ya preveía un déficit fiscal de 7,1% del PIB para este año. A la inflación y al frente fiscal se suma el externo. El FMI prevé que el déficit de cuenta corriente pase de 2,6% del PIB en 2026 a 3,4% en 2027, y que el desempleo suba de 8% en 2025 a 9% este año y a 10% en 2027. Ver más: Inflación en Colombia no encuentra techo: subió a 6,29% en septiembre ANIF advierte, además, sobre la posible llegada de El Niño, que podría afectar la producción agropecuaria y presionar los precios de los alimentos, y sobre las tensiones en Medio Oriente, que amenazan la oferta de energía, mientras el alto endeudamiento público y el alza de los rendimientos soberanos estrechan el margen de respuesta fiscal.

El mensaje del FMI para el mundo aplica con especial fuerza a Colombia: no basta con sostener el crecimiento, hay que recuperar márgenes de maniobra. Lo que implica un ajuste fiscal creíble que permita financiar la reconstrucción sin disparar el riesgo país, un reajuste del salario mínimo para 2027 coherente con la inflación y la productividad, y unas condiciones que le permitan al banco central colombiano empezar a bajar tasas sin perder la batalla contra los precios.

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