Bogotá — El presidente de Colombia Abelardo De la Espriella volvió a mover las fichas de su Gobierno con la salida de Rodrigo Lara del Ministerio del Interior y la llegada de Alejandro Ordóñez, una decisión que reabre las preguntas sobre la estabilidad de su equipo y la capacidad de sus funcionarios para construir consensos en el Congreso. El cambio se suma a otros movimientos en entidades clave del Estado, entre ellos la dirección del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) y la presidencia de Colpensiones, funcionarios que no completaron ocho días en sus cargos antes de ser removidos. “La rotación de ministros y la poca tolerancia son inusuales”, afirmó Felipe Campos, gerente de Estrategia e Inversión de Alianza Valores, al referirse a los cambios en el equipo de Gobierno. El analista señaló que, aunque estos movimientos pueden interpretarse como una señal de disciplina y también reflejar errores en la selección de funcionarios, tienen un peso distinto para los inversionistas frente a las decisiones presupuestales y fiscales. Un equipo que vuelve a cambiar La salida de Lara, en el tercer mes de Gobierno, abre una nueva etapa en el Ministerio del Interior, una cartera fundamental para las relaciones entre el Ejecutivo y el Congreso.
El relevo ocurre en medio de una agenda legislativa exigente, que incluye iniciativas como la ley de sometimiento, el estatuto antiterrorista, la ley de rescate, la descentralización y la ley antimermelada, según enumeró el representante a la Cámara del Centro Democrático Daniel Briceño. El movimiento también vuelve a poner sobre la mesa la frecuencia con la que la administración ha cambiado responsables de áreas estratégicas. Además de la sustitución en el Ministerio del Interior, el Gobierno modificó la dirección del DANE en pocos días y cambió al presidente de Colpensiones. Estos movimientos se suman a la salida de Viviane Morales del MinEduación a apenas una semana de iniciar el mandato y alimentan el debate sobre la continuidad de los equipos encargados de ejecutar las decisiones del Ejecutivo.
Los errores que rodearon la salida de Rodrigo Lara Carlos Arias, CEO de Pulso Político, relacionó la salida de Lara con una serie de dificultades que, a su juicio, se acumularon durante su paso por la cartera. El analista mencionó las elecciones de las presidencias del Senado y la Cámara, la escogencia de organismos de control y las dificultades alrededor de la aprobación del presupuesto, como el camino que marcó su salida. Sobre la conformación de las mesas directivas del Congreso, Arias señaló que la gestión política del Ministerio del Interior debe contribuir a consolidar las bancadas y facilitar acuerdos. En su análisis, el resultado de la elección del Senado representó una dificultad para el Gobierno, pues el cargo quedó en manos de una persona del Centro Democrático, partido que respalda al presidente, pero que, según el analista, no necesariamente mantiene la misma cercanía directa con el Ejecutivo.
Arias también cuestionó el papel que habría tenido el ministro en la elección del contralor y en el trámite presupuestal. A estos episodios sumó otras controversias, entre ellas la contratación de un exintegrante del Consejo Nacional Electoral y el escándalo relacionado con el director de Bomberos. “Abelardo De la Espriella puede pensar, como él mismo a veces lo dice en su jerga caribe, que le den un strike, dos strikes, pero el tercer strike queda ponchado”, afirmó Arias al describir lo que considera una baja tolerancia del presidente frente a los errores de sus funcionarios. El señalamiento apunta a la acumulación de episodios que, desde la perspectiva del analista, habrían debilitado la posición de Lara. Su salida ocurre, además, en una cartera en la que la capacidad de diálogo y la interlocución con el Legislativo son relevantes para el avance de los proyectos gubernamentales.
El ’11 ideal’ y la búsqueda de titulares En el fútbol, un director técnico busca conformar un ’11 ideal’ con jugadores capaces de responder a las exigencias de cada partido, complementarse en sus funciones y ejecutar una estrategia común. La pregunta sobre si De la Espriella ha encontrado su ’11 ideal’ surge en medio de estos movimientos, aunque los pronunciamientos conocidos ofrecen lecturas distintas sobre sus implicaciones. Para Arias, la salida de Lara está relacionada con errores y dificultades de gestión; para Campos, la rotación es inusual, pero no constituye necesariamente la principal preocupación de los inversionistas. La discusión también involucra el perfil del reemplazo.
Fernando Posada, magíster en Política Latinoamericana, cuestionó la decisión de nombrar a Ordóñez en el segundo mes de Gobierno y en una cartera encargada de facilitar acuerdos entre sectores políticos. “Qué mala decisión toma el gobierno nacional y qué rumbo de radicalismo tan equivocado el que insiste en profundizar”, afirmó Posada al referirse al relevo en el Ministerio del Interior. Ordóñez llega con una agenda legislativa exigente La llegada de Alejandro Ordóñez se produce cuando el Gobierno debe avanzar en iniciativas que requieren trámite político y legislativo. El representante del Centro Democrático lamentó la salida de Lara, a quien describió como “un funcionario abierto al diálogo, de gran preparación y que venía construyendo puentes en el Congreso a través del debate y las ideas, dejando de lado la transacción política”. Aun así, Briceño calificó el relevo como “un cambio de paradigma difícil, pero necesario y acertado para fortalecer la democracia del país”, y expresó sus buenos deseos para Lara y su bienvenida a Ordóñez.
El congresista también planteó el desafío institucional que enfrenta el Ejecutivo: “El Gobierno debe avanzar hacia una estabilidad política e institucional que le permita construir consensos, impulsar las reformas y, sobre todo, traducir las decisiones en resultados concretos para el país”. La declaración pone el foco en una de las tareas que tendrá el nuevo ministro: gestionar la relación del Gobierno con el Congreso en medio de una agenda amplia. El cambio de titular no modifica por sí mismo las iniciativas pendientes, pero sí supone un relevo en la conducción política de la cartera. La oposición cuestiona la estabilidad del Gobierno Desde la oposición, el senador del Pacto Histórico Iván Cepeda interpretó el relevo como una señal de fragilidad de la administración. “La vehemencia en el discurso y en los gestos histriónicos de Abelardo De la Espriella pretenden ocultar la fragilidad de su gobierno”, afirmó.
Cepeda también cuestionó la duración de los funcionarios en sus cargos y vinculó los cambios con la manera en que el Ejecutivo busca mostrar resultados. “Cada vez duran menos los ministros”, señaló, antes de criticar lo que calificó como decisiones ejecutivas cada vez más autoritarias y errores derivados del afán por presentar avances. Las declaraciones reflejan la disputa política alrededor del relevo de Lara. Mientras el Gobierno debe preparar la gestión legislativa de Ordóñez, sus críticos ponen el acento en la continuidad de los equipos y en el rumbo político de la administración y alistan nuevas movilizaciones contra el presidente para finales del próximo mes. Los inversionistas miran más allá de los cambios ministeriales Para Campos, sin embargo, la rotación de funcionarios no ocupa el centro de las preocupaciones del mercado.
El gerente de Estrategia e Inversión de Alianza Valores señaló que hay factores económicos y fiscales que tienen mayor relevancia para los inversionistas. “Sin embargo, creo que son aspectos más superficiales frente a lo que realmente está mirando el mercado”, afirmó. El analista destacó que la aprobación del presupuesto constituye un mensaje relevante, porque el Congreso estuvo dispuesto a trabajar y permitió sacar adelante el trámite, pese a los errores operativos que pudieron presentarse. En ese sentido, señaló que la atención de los inversionistas está puesta en la ley de ajuste. “El otro foco, y probablemente el más importante para los inversionistas, es la ley de gasto”, sostuvo Campos. Su lectura introduce una diferencia entre el ruido político generado por los relevos y las decisiones que inciden directamente en las expectativas económicas.
Aunque considera inusual la rotación ministerial frente a lo que ocurre en otros países, no la ubica entre las principales preocupaciones de los inversionistas en este momento. La salida de Lara y el nombramiento de Ordóñez dejan así dos discusiones abiertas: la capacidad del Gobierno para sostener un equipo que ejecute sus prioridades y la necesidad de avanzar en una agenda legislativa y presupuestal exigente. Posada concluyó que “lo que olvida el gobierno (y nunca lo entendió el anterior) es que la ciudadanía no quiere quedarse en divisiones y enfrentamientos eternos”, a su juicio, “los nombramientos deben traer tranquilidad, armonía y garantías a todos los sectores. Ningún gobierno se hace más popular peleando 24/7″.