La marca del Clásico

La marca del Clásico

Todos los Clásicos marcan. Aunque no lo parezca. No es un partido más donde solo se juegan tres puntos. Hay secuelas.

Efectos secundarios. A lo mejor no se notan al instante. Han existido entrenadores que no han resistido un mal resultado y equipos que se han elevado o han caído después de un encuentro entre Barça y Madrid. Y el Clásico sigue además siendo una marca global impresionante.

Sigue siendo el mejor sustituto de los Lakers-Celtics antiguos de NBA o los Karpov-Kasparov de ajedrez en tiempos difíciles. El Barça es favorito, menos que hace dos semanas, pero indiscutible. Primero porque juega en casa y luego porque despliega el mejor fútbol de la Liga. Los blancos han mejorado últimamente, coincidiendo con el declive de Vinicius, pero todavía están lejos, en juego, del fútbol que despliega el equipo de Flick.

Hay diferencias entre ambos. Una de ellas el talante de los técnicos. Mourinho aún ha llorado esta semana y sigue presionando, a su manera, mientras Flick no entra en debates menores y prioriza el discurso del fútbol. El Madrid se estructura en un fútbol de área (detrás y delante) con poco tono en el mediocampo, mientras el Barça construye desde el control de la pelota.

El Barça tiene dos organizadores (Rodri y Pedri) y el Madrid uno (Güler) asentado tras un periodo intermitente y que, si se hubieran publicado imágenes nítidas del partido ante el Sevilla, no estaría en el Camp Nou. Volverá a ser un partidazo, con ligera ventaja blaugrana en juego, pero con mucho más riesgo para un Madrid que si acaba a nueve puntos sufrirá, sin duda, las secuelas del Clásico. Siempre marca.

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