Hoy en día, la industria de los videojuegos observa a Hidetaka Miyazaki como uno de los creativos más importantes de la historia. Ahora bien, el padre de Dark Souls, Bloodborne, Elden Ring y otros títulos aplaudidos no entró en el mundo laboral con la idea de convertirse en un desarrollador de experiencias desafiantes; de hecho, ni siquiera tenía una meta a la que aferrarse desde la infancia. Porque, en sus propias palabras, no llegó a plantearse un sueño durante su niñez. Y eso, así como el particular periplo que realizó en el sector, hace que su escalada hasta convertirse en el presidente de FromSoftware sea todavía más impresionante.
Miyazaki no es muy dado a hablar de su vida privada en entrevistas, pero fue particularmente abierto en una charla con The Guardian que, publicada allá por 2015, nos permitió saber más sobre la infancia "tremendamente pobre" del creativo y sus primeros pasos en la industria. Y uno de los detalles más interesantes de su niñez, que sin duda terminaría forjando su carácter como diseñador, es que solía leer de una forma poco convencional: a veces, llegaba a párrafos que no entendía y, en lugar de esforzarse por comprenderlos, usaba su imaginación para rellenar esos espacios en blanco. De esta forma, sentía que desarrollaba la trama junto al autor de la obra. "Encontré muchísima alegría en esas historias", reconoció el profesional. "Fue una experiencia de lectura enriquecedora, aunque no siempre estuviera leyendo". Sea como fuere, y a pesar de tener tal creatividad, Miyazaki no imaginó ningún futuro en concreto durante su infancia. "A diferencia de la mayoría de los niños en Japón, yo no tenía un sueño", explicó a The Guardian. "No era ambicioso".
Sus primeros pasos en el mundo laboral no estaban precisamente relacionados con los videojuegos; tras hacer una carrera en ciencias sociales en la Universidad Keio, valoró seriamente la posibilidad de entrar en el sector del desarrollo de experiencias digitales. Sin embargo, terminó decantándose por una empresa estadounidense llamada Oracle Corporation, dedicada a funciones de IT. ICO, el juego que cambió la percepción de Miyazaki Miyazaki quizás se hubiera quedado aquí toda la vida… De no ser por un compañero de universidad que le recomendó nuevos títulos a los que jugar. Y uno de ellos cambió por completo el rumbo del creativo nipón: ICO. "Ese juego me hizo ver las posibilidades del medio", aseguró en la entrevista. "Quería crear un [videojuego] yo mismo".
La epifanía trajo consigo otro problema para el padre de Dark Souls, pues a sus 29 años se dio cuenta de que no podía optar a puestos para recién graduados en la industria y tampoco tenía experiencia suficiente para ser fichado en posiciones para desarrolladores de su edad. "No muchos lugares estaban dispuestos a contratarme", recordó. "FromSoftware fue uno de los pocos". Y el resto, como suele decirse, es historia. Miyazaki empezó sus andanzas en Armored Core y aprovechó una oportunidad de oro para gestionar un juego cuyo desarrollo estaba pasando por varios obstáculos: Demon's Souls. "El proyecto tuvo problemas y el equipo no pudo crear un prototipo convincente. Pero, al enterarme de que se trataba de un juego de rol, acción y fantasía, me entusiasmé.
Pensé que, si lograba tomar el control del proyecto, podría convertirlo en lo que quisiera. Y lo mejor de todo: si mis ideas fracasaban, a nadie le importaría ya que el juego era, de por sí, un fracaso". Sin embargo, y aunque le costó arrancar en sus primeros días, Demon's Souls terminó conformando una fiel base de fans; grupo que creció hasta niveles desorbitados con el posterior lanzamiento de los Dark Souls, Bloodborne, Sekiro y Elden Ring. Un recorrido lleno de triunfos que, en sólo 10 años, llevaron a Miyazaki de ser un completo desconocido en la industria al mismísimo mandamás de FromSoftware.
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