El infante de marina estadounidense de 20 años de edad Devin Ballard, destinado en la base aérea de Futenma, en la prefectura insular de Okinawa, está acusado de asesinar a la mujer atándole el cable del teléfono al cuello en un hotel de Naha y de robarle la mochila el 3 de octubre, según la acusación emitida este domingo que determina la muerte por asfixia. Tras el incidente, el gobernador de Okinawa, Genta Koja, ha intensificado sus llamamientos al gobierno central para que tome medidas preventivas, ya que los habitantes locales están indignados por los crímenes cometidos en el pasado por militares estadounidenses, incluidos contra mujeres y niñas, además de los problemas de ruido y contaminación. El gobierno japonés ha presentado una enérgica protesta ante Estados Unidos y le ha instado a cooperar plenamente con la investigación y a imponer una disciplina estricta entre su personal militar. La primera ministra nipona, Sanae Takaichi, calificó el último caso de “crimen atroz”.
Tras la detención de Ballard, el ejército estadounidense en Okinawa impuso el 9 de octubre un toque de queda de 30 días desde la medianoche hasta las 5 de la mañana. ⚠️5️⃣ Detienen a un marine de EEUU en Japón por presunto robo y asesinato de una mujer ➡️La Policía japonesa informó de la detención de un marine de EE.UU., de 20 años, sospechoso de asesinar a una mujer de 39 años y robarle el bolso en un hotel de Naha, capital de Okinawa. pic.twitter.com/q5gVDNlThn — HispanTV (@Nexo_Latino) October 4, 2026 Según el ministro de Asuntos Exteriores japonés, Toshimitsu Motegi, también se han iniciado conversaciones entre Tokio y Washington sobre medidas preventivas para revisar la eficacia de la “política de libertad” del ejército estadounidense, que regula la conducta fuera de las bases militares en Japón, y las patrullas conjuntas de las fuerzas estadounidenses y la policía japonesa. El caso ha vuelto a poner en el centro del debate la presencia de bases militares estadounidenses en Okinawa, donde los delitos en los que están implicados militares estadounidenses, incluidos los cometidos contra mujeres y niñas, han alimentado durante años la indignación popular. Además, los residentes también denuncian el ruido y la contaminación asociados a estas instalaciones militares. Estados Unidos mantiene desplegados alrededor de 54 000 efectivos militares en Japón, la mayoría en Okinawa, una isla subtropical del sur del país.
Según informaciones de medios japoneses basadas en datos de la Agencia Nacional de Policía, entre 1989 y mayo de 2026 las autoridades tramitaron 4998 casos penales relacionados con militares estadounidenses y sus familiares. De ellos, 2447 se registraron en la prefectura de Okinawa, casi la mitad del total. Okinawa pide revisar acuerdo SOFA entre Japón y EEUU A raíz del último crimen, la asamblea de la prefectura japonesa de Okinawa aprobar el 9 de octubre una resolución de protesta y una declaración de opinión en las que pide una revisión fundamental del Acuerdo sobre el Estatuto de las Fuerzas (SOFA, siglas en inglés) entre Japón y Estados Unidos, incluidas sus disposiciones sobre la entrega de sospechosos. El argumento de los críticos es que el acuerdo concede a las autoridades estadounidenses un margen de control sobre sus militares que puede dificultar las investigaciones japonesas, especialmente cuando el sospechoso permanece bajo custodia estadounidense. ncl/rba